26 de Octubre de 2005

Alfonso Sastre: Eduardo Haro Tecglen o la razón pura

Gara

(Esto no es una nota necrológica)

Niño de la guerra del 36 al 39 niño republicano , su padre fue condenado a muerte por los fascistas al terminar aquella guerra, y entonces Eduardo y su madre tuvieron que protegerse de la intemperie de aquellos años a merced de la solidaridad de algún compañero de oficio del padre (periodista), y fue así como él fue contratado por el diario “Informaciones” para un puesto subalterno, poco más que de chico para los recados. Autodidacta total nunca pisó un aula universitaria, y no sé cómo circuló por las enseñanzas medias , él consiguió ascender en aquel ambiente periodístico hasta las más altas responsabilidades, pasando por la crítica teatral, en la que sustituyó a Alfredo Marqueríe, hasta la de redactor jefe y destacado corresponsal en el extranjero. Fue director del diario “España” de Tánger y prácticamente con José Angel Ezcurra del semanario, activamente antifranquista, “Triunfo”, en el que, además de con su nombre, firmaba como Pozuelo él había nacido en este pueblo de la provincia de Madrid ,

Aldebarán y otros seudónimos, y también sus artículos aparecían en otras revistas, algunas humorísticas. Se habla de 25.000 artículos como cifra aproximada del conjunto de su tra- bajo periodístico; quizás sean más, pero eso no importa: muchísimos. Toda una vida escribiendo sin parar un momento. Lo cierto es eso, que nunca, en toda su vida, hizo menos de un artículo al día y otros varios por semana, y alguno más de vez en cuando, y además sus libros. Diego Galán ha manifestado que Eduardo no dejó de hacer sus artículos ni durante las sombrías jornadas en las que murieron, en circunstancias patéticas, sus hijos. Fue, sin duda, su «razón pura», que yo evoco en el título de este artículo, y su terrible vocación periodística, lo que le permitió sobrevivir en tan dolorosas circunstancias, allí donde otras personas se hubieran derrumbado en un abismo de sufrimientos. Pero él era un gran resistente a estas pasiones; no sé si tanto al dolor; Kierkegaard trató lúcidamente de las diferencias que hay entre el sufrimiento y el dolor (“An- tígona”). Quizás pudiera definirse a Eduardo como un estoico, porque opino que los estoicos fueron filósofos de la razón pura. Razón pura y frialdad sentimental; algo así. Ya he dicho que esto no es una nota necrológica. La solidaridad con los pobres era, en E.H.T. (otra de sus firmas), un producto incombustible de su pura razón, y no un movimiento sentimental. Nada más lejos de él que lo que se llamó por escritores como Máximo Gorki el «romanticismo revolucionario». El «amor a la Humanidad» era para él un «ente de razón» y nada más; pero también nada menos. Como crítico de arte en este caso de arte dramático sus juicios eran también proposiciones de su razón pura. Ello lo oponía a muchas gentes del teatro que afirmaban que al crítico de teatro Haro Tecglen lo que le ocurría era que no le gustaba el teatro, y que por eso todo le parecía mal. Lo que ocurría era que Eduardo era un ser pensante y nada sentimental en un territorio poblado por sentimentales y narcisos, como es el campo del espectáculo.

Corresponsal él del diario “Informaciones”, como he dicho, en París, y fugitivos nosotros Eva y yo de la España en la que yo acababa de sufrir mi primer proceso, por el Tribunal de Orden Público, allí tuvimos un encuentro prolongado que durante los siguientes años se extendió a nuestra vida cotidiana en Madrid. Antes de eso, en París (1956), tuvimos Eduardo, Pilar Yvars, Eva Forest y yo una bella amistad entre nosotros y también con nuestro admirado José Bergamín, que se hallaba un tanto protegido, en su exilio, por su antiguo amigo de la guerra, y entonces ministro gaullista, André Malraux. Fue allí donde Eduardo, Juan Goytisolo y yo hicimos laboriosas gestiones, que no dieron buen resultado, ante editores y colegas franceses, para publicar en París una gran revista de pensamiento, arte y política con la que contribuir, a nuestro modo, al derrocamiento del fascismo.

su comportamiento, pues sin moverse de una habitación de su casa, veía y oía, mucho más que acudiendo, digamos, al «lugar del crimen». Así, lo recuerdo siguiendo acontecimientos como un asalto po- pular a la sede del PCF desde las radios y el teléfono de su cuarto de trabajo.

1956: grandes acontecimientos. Para nosotros, familiarmente, el nacimiento de nuestro primer hijo Juan en una clínica de la rue Lafontaine. Para la cultura española, la muerte de Pío Baroja en Madrid. Para el mundo, que es lo más importante, Nasser nacionaliza el Canal de Suez y hay un bombardeo anglofrancés sobre Port Said. Se abre el riesgo inminente de una tercera guerra mundial. Se agota la sal en los mercados de París y los parisienses llenan de agua sus bañeras; se supone que un baño de sal es una protección eficaz contra las radiaciones atómicas. Hay una rebelión en Hungría contra la URSS, y el ataque de los tanques soviéticos sobre Budapest, que dio lugar al asalto contra los comunistas que acabo de citar.

Este episodio me sorprendió a mí en plena reflexión sobre mi ingreso o no en el PC, cuya posibilidad me había sugerido precisamente Eduardo, a quien yo hasta entonces había considerado muy a la derecha de esas posiciones, dada la falta de radicalidad de sus críticas de teatro, y de sus crónicas, y también su familiaridad con un autor tan burgués y descomprometido como Víctor Ruiz Iriarte, por otra parte una persona excelente y simpática.

Mi lectura en los periódicos de París, ante los sucesos húngaros, arrojó entonces estos resultados sor- prendentes para mí: Para “France Soir”, a toda página, podía leerse algo muy inquietante: «Budapest ha estallado (éclaté) en sangre». Angustiado, acudí a “L’Humanité” (diario del PCF), que nos decía, a una columna, que: «el orden ha sido restablecido en Hungría». Yo, con mi serio problema ideológico para tomar una decisión, acudí, atribulado, a mi cada vez más amigo Eduardo Haro para plantearle nada menos que la cuestión de la verdad. O algo «estalla en sangre» decía yo o un pequeño problema de orden se resuelve. ¿Qué estaba ocurriendo, definitivamente, en Hungría? Eduardo estaba tranquilo (¿la razón pura?). La verdad, para él era que, efectivamente, el orden había sido restablecido en Hungría. Entonces yo que soy un sentimental (nadie más lejano que yo de la razón pura) me alejé durante unos años, no del PCE, con el que siempre trabajamos contra la Dictadura de Franco, sino de mi propósito de ingresar en sus filas como militante, lo que ocurriría unos años después.

Eduardo ha dicho más de una vez que él nunca fue militante de este partido, y yo lo creo a pie juntillas, porque él era siempre la verdad, por cruel que esa verdad pudiera ser. Pero también es incuestionable que él combatió escribiendo, porque no conocía otro modo por una utopía comunista, y que es a ese proyecto utópico-comunista al que permaneció leal, sin un solo fallo o deslealtad, por muchas brumas de pesimismo y hasta de escepticismo que lo asaltaran en determinados momentos.

Una de sus facetas muy desconocidas para quienes, claro está, no lo conocían a él, era la de su profundo y complejo, exquisito, humor. Era un humor, digamos, bergsoniano, porque fue Bergson quien halló que lo cómico es una generación de lo mecánico, o quizás diríamos nosotros, de una razón helada o, en fin, pura, pues si nuestro corazón está abierto a los sentimientos, ¿cómo reírse al ver que alguien se pega un trompazo porque ha resbalado en una cáscara de plátano? ¿Cómo reírse de un tartamudo o de un enano? ¿Cómo reírse de las desventuras de un chino porque es chino?

La risa sería, en ese sentido, uno de los rasgos de la «maldad» humana. Eduardo _que era más bueno que el pan se hacía el malo y contaba con la más alta seriedad y frialdad posibles, historias muy cómicas en el marco helado de una razón imperturbable, sin concesión alguna a los territorios del sentimentalismo e incluso de la sentimentalidad.

Podríamos recordar un copioso anecdotario de situaciones que hacían nuestras delicias en las veladas sabatinas matritenses, con gentes tan fuera de serie como Nieves y Ricardo Muñoz Suay, Domingo Dominguín, un ex torero alegre cuyo suicidio aún no he podido digerir, su compañera Carmela, Pilar Yvars, Eduardo, el fraternal amigo Romeu y su compañera, en nuestros domicilios, alternativamente, bajo la amenaza, ya enemiga (de la Brigada Social), ya amiga (las visitas clandestinas de Federico Sánchez, o sea, Jorge Semprún).

En aquellas veladas, memorables para nosotros, un papel importante tenían sucesos, casi siempre banales, en los que había participado Eduardo, y que él nos contaba, como es un ejemplo de aquel anecdotario sus relaciones con Ruiz Iriarte, dándose el caso de que, siendo Eduardo una persona muy alta y muy delgada (como «radiografía de una gamba» lo definió el dramaturgo Joaquín Calvo Sotelo, seguramente resentido por sus críticas), Ruiz Iriarte era un enano jovial que no sabía que lo era. El no saber que él era tan bajito producía la comicidad.

De aquel repertorio puedo recordar que Eduardo nos relató, entre mil cosas, que un día que entraron ambos, el autor enano y el crítico altísimo, al Circo Price, el acomodador les indicó que, para evitar la vuelta, cruzaran la pista del circo, ya que sus localidades estaban en el otro lado. Apenas empezaron a cruzarla, se escucharon nutridos aplausos que saludaban su presencia; era el público que había ocupado ya sus plazas y que supuso que había empezado el espectáculo con la salida de aquellos payasos, el enano y el alto, algo así como el gordo y el flaco. Entonces Ruiz Iriarte, sonriente y satisfecho, le comentó a Haro: «¡Ya ves, Eduardo, que no se puede ser famosos!».

Otro día, contaba Eduardo que en el café había comentado, ante el autor y otros amigos, que tenía una invitación para una fiesta de gala pero no iba a poder ir porque no tenía esmoquin; a lo que el buen Víctor dijo, lamentándolo: «Yo te prestaría el mío, pero estas prendas son tan personales...».

No sé, no sé. ¿El humor puede consistir en burlarse de los enanos? ¿Se burlaba Eduardo de los enanos con estas anécdotas? ¿Nos burlábamos los demás de los enanos riéndonos con estos relatos? La Humanidad es un fenómeno muy extraño. En cuanto a lo cómico, Henri Bergson tenía razón al decir que era necesaria una cierta suspensión de los sentimientos para que estallara la risa en determinadas situaciones. Lo que yo quería añadir es que Eduardo militante de la razón pura era, y sigue siéndolo en mi recuerdo, todavía tan vivo, un gran humorista, y un decidido revolucionario, también desde la razón pura, no necesitado de amor ni de lástimas para moverse hasta el fin por la justicia social, como él se movía.

En fin, le ha llegado la hora de su muerte, y en verdad que lo ha hecho muy bien, de un modo impecable. Escribir lo del día, como si fuera a vivir siempre, y morir sin darse cuenta, ¿qué mejor muerte puede soñarse para un escritor? Desde luego, morir es una gran canallada, pero Eduardo, digámoslo así, ha escrito un buen artículo muriéndose. Yo, desde mis cerca de ochenta años, y situado ya, por tanto, más allá de la esperanza estadística, deseo fervientemente algo parecido para mi propio fin. Ah, y que la vida y la risa no dejen de caminar como Eduardo razonaba, no soñaba, porque sabía que los sueños de la razón producen monstruos en la persecución incansable de la Utopía de un mundo mejor y habitable para todos, aunque a veces nos hieran, como sé que a Eduardo le pasaba, los dardos del escepticismo y de la melancolía.

Por eht en Comentarios el Miércoles 26 de Octubre de 2005
Comentarios

Los sentimientos, como la racionalidad, son producto de la respuesta de nuestro sistema nervioso a los estímulos exteriores, por tanto dependen, en 1ª instancia, del sistema nervioso con que el azar ha tenido a bien dotarnos. Después, por supuesto, de la suerte o desgracia que hemos tenido a la hora de pertenecer a una u otra cultura, porque ella también influirá en nuestra manera de sentir y razonar.

Somos, pues, obra del azar. Pero ello nada dice contra el hecho de que también los sentimientos, no sólo la razón pura, son necesarios a nuestra condición humana. Como tampoco dice nada contra el hecho de que acabemos siendo más o menos interesantes o beneficiosos para nuestros semejantes y, por tanto, más o menos respetados y amados por ellos.

Por : José Luis el Jueves 27 de Octubre de 2005

No soy capaz de comentar nada de este maravilloso artículo trabadode recuerdos y disecciones ajustadas. Sólo una cosa, Haro era la razón pura, sí, pero era un niño republicano, un niño con sentimientos bien definidos, extraordinariamente plasmados en el papel. El artículo de Alfonso Sastre nos ayuda a comprender más a Haro Tecglen, pero sobre todo nos cerciora todavía más ante la idea que muchos teníamos de que se ha ido un ser humano excepcional. Gracias Alfonso -todavía recuerdo La Mordaza y La Taberna fantástica-, gracias Haro Tecglen. Maravilloso, de veras, el artículo.
Pedro Luis.

Por : Pedro Luis el Jueves 27 de Octubre de 2005

¿Lo que pone al principio del articulo "Gara" se refiere al diario pro-asesinatos?
Pues si es asi queda todo dicho, so-hijo de puta.

Por : lola el Jueves 27 de Octubre de 2005

Lola, tienes razon pero ya sabiamos que EHT tenia "amigos" en todos los frentes. Si defendia la matanza de Paracuellos ¿por qué no defender la matanza del Pais Vasco?

Por : luis el Jueves 27 de Octubre de 2005

Pues a mi me escribe un artículo así el HIJO DE LA GRAN PUTA de Sastre y me corto los huevos. Este "señor" es complice de asesinato y defensor del tiro en la cabeza de Blanco, Yoyes, .....A ver si empezamos a poner las cosas en su sitio y tratamos a cada uno como se merece. En mi puta vida vuelvo a entrar en esta pagina.
Viva la libertad y la vida.

Por : Fedegico el Jueves 27 de Octubre de 2005

Mal bicho, aunque buen dramaturgo, Sastre...

Se cuenta que su dulce esposa, Eva Forest, estuvo tras la matanza de la calle del Correo, como colaboradora, que buscó (y encontró) colaboradores inocentes, antifranquistas madrileños que prestaron cobijo "por un par de noches" a los autores del atentado, y que luego los dejó tirados, comiéndose todo el marrón.

Líbreme Dios de mis amigos, que de mis enemigos ya me libro yo.

Por : iggypop el Jueves 27 de Octubre de 2005

Había una película sobre lo de Hungría con Yul Brinner de protagonista: el jefe de los soviéticos, en lugar de restablecer el orden, va y confraterniza con los contrarrevolucionarios y hasta les invita a vodka con pepinillos. Claro: al final, lo matan.
Cosa peligrosa y ambigua esa de los sentimientos.

Por : Miquel Vidal el Jueves 27 de Octubre de 2005

Me uno a las palabras de mi camarada Alfonso; Momi, como cariñosamente llamábamos a Eduardo sus amigos los gudaris, hubiera sido uno de los nuestros sino hubiera nacido en un barrio tan españolazo como Chamberí.

Por : Josu Ternera Fresca el Jueves 27 de Octubre de 2005

¡Qué simplicidad ideológica y lingüística lo de diario pro asesinatos e hijo de puta de Sastre! No tienen estos chicos en cuenta que los poderosos idean y ejecutan acciones que, sin usar armas físicas, tienen efectos más mortíferos sobre los débiles e indefensos.

Con esto se demuestra lo que los medios de la derecha querían: idiotizar al público y mantener su ya enorme poder.

Por : Al-Boranys el Jueves 27 de Octubre de 2005

"¡Qué simplicidad ideológica y lingüística lo de diario pro asesinatos e hijo de puta de Sastre! No tienen estos chicos en cuenta que los poderosos idean y ejecutan acciones que, sin usar armas físicas, tienen efectos más mortíferos sobre los débiles e indefensos."

Lo que, sin el menor género de dudas, justifica el que se secuestre a un funcionario durante 500 días, por poner un ejemplo...

Qué simplicidad ideológica.

Por : iggypop el Jueves 27 de Octubre de 2005

Pues en mi "simplicidad ideologica" no encuentro pegar tiros a la gente por la espalda o poner bombas en la calle, ¿y en la tuya Al-boranis?

Por : lola el Jueves 27 de Octubre de 2005

gran hermano que juega a desconcertar, ¿se llama Alfonso o quiza Federico o César o Pío, quién es Ud. en realidad? ¿qué gana usted con verter su hiel sobre un blog frecuentado por unos pocos ateos que van a acabar en el infierno?

Por : sor dauphine el Jueves 27 de Octubre de 2005

HAY GENTE QUE ES TONTA, MUY TONTA, Y LUEGO LOS QUE SE CREEN QUE PUEDEN REESCRIBIR LA HISTORIA COMO ESTOS FASCISTAS DE MIERDA

Por : PEDRO el Jueves 27 de Octubre de 2005

Querido desconocido, ¿se refiere a mí?

Si es así, permítame aclararle que no "juego" a desconcertar. Ni trato de hacerlo (me desconcierta tanto desconcierto, tengo que confesarlo).

Las miserias de Sastre no desmerecen su altura como autor teatral. Y su amistad con Haro tampoco desmerece a éste, que en lo que a miserias se refiere, cada cual las tiene y es dueño de las suyas. Me incluyo en el conjunto, por supuesto.

Una pregunta ¿A qué se refiere con mi hiel? El episodio referido, sobre Eva Forest, pues es cierto. Algunas de sus amistades de entonces se comieron tres añitos de trullo, porque la señora Forest se quería a sí misma víctima del régimen, y se le ocurrió que sus mejores amigos podían participar de tan envidiable situación.

Ah ¿y, además, es usted ateo? Yo, sólo descreído. Pero respeto las convicciones religiosas de cada cual.

Por : iggypop el Jueves 27 de Octubre de 2005

Lo de gran hermano, debo confesarlo, me ha gustado. No sólo porque, en lo que a afinidades ideológicas se refiere, prefiero a Orwell antes que a Neruda. Es que, además, TV Eye es una fantástica canción de la Iguana.

Por : iggypop el Jueves 27 de Octubre de 2005

"¡Qué simplicidad ideológica y lingüística lo de diario pro asesinatos e hijo de puta de Sastre! No tienen estos chicos en cuenta que los poderosos idean y ejecutan acciones que, sin usar armas físicas, tienen efectos más mortíferos sobre los débiles e indefensos.

Con esto se demuestra lo que los medios de la derecha querían: idiotizar al público y mantener su ya enorme poder."

Este comentario es para enmarcarlo. Todo un retrato de la peor progresía española que renace. Como todo este sitio web. Te hiela el corazón.

Por : Laringe el Jueves 27 de Octubre de 2005


Da gusto ver escritos de Sastre es un gran genio y quien no recuerda "Escuadrón hacia la muerte" solo espero que como Haro, otro gran genio, comienze un blog porque muchos estamos deseosos.

Y no me preocupa para nada los insultos de proetarra o hijo de puta porque se que los grandes escritores siempre fueron insultados en sus tiempos por estar en contra del sistema. GRACIAS HARO, GRACIAS SASTRE, gracias a tantos que no os dejais vender por el dinero y seguis escribiendo lo que pensais.

Por : gerard el Martes 1 de Noviembre de 2005