24 de Septiembre de 2005

"Flor de Otoño". Crítica: Crónica de un tiempo duro

Crónica de un tiempo duro

Flor de Otoño de José María Rodríguez Méndez. Dirección: Ignacio García. Versión: María José García. Escenografía: Cecilia Hernández Molano y Natalia de la Torre. Vestuario: Rafael Garrigós. Iluminación: Mario Gas y Paco Ariza. Intérpretes: Fele Martínez, Jeannine Mestre, Roberto Mori, Trinidad Iglesias, Vicente Díez, Cesáreo Estébanez, Pep Sais, Paco Maestre, Francisco Piquer y Juan Calot, entre otros. Centro Dramático Nacional

Flor de Otoño se estrenó en 1973 y fue un éxito importante. Pasó al cine, y desde el cine viene ahora, más de treinta años después, una versión que se debe a María José García; supongo que haría falta para que entrase en esta actualidad, o saliera de aquélla, que estrenada en vida de Franco y con una censura teatral aguda, podría necesitar esta revisión. Entonces me pareció excelente; ahora, menos. Quizá por las revisiones y por la dirección de Ignacio García. Encuentro demasiada inclinación en algunos momentos hacia el esperpento en el retrato de las familias bien y las reuniones de los anarquistas, con una bomba redonda y un idioma más de farsa que de la crónica de un tiempo duro en Cataluña -la dictadura de Primo de Rivera- que entran en la comicidad.

Llevados a esos extremos, no todos los comediantes pudieron hacerlo bien, sin mohínes y sin remedos. Otra exageración: cargar con la pluma al travestido, que pasa de ser un personaje de triple personalidad a ser un mariquita sin gracia. Con mucha oscuridad en el escenario, y hasta con humo para dar un efecto dramático a lo que lo tiene por el texto y la situación, como es la escena de la cárcel, ni luz ni decorados mejoran en nada el texto.

Fueron muchos los aplausos. Los primeros arrancaron en la actuación de la cupletista, y la verdad es que Trinidad Iglesias lo hace muy bien; luego se guardaron para el final y se dirigieron de manera especial a Jeannine Mestre y menos a Fele Martínez, que cuando su papel se hace de persona normal lo hace bien.

"Viva la farándula", gritó el autor al salir, y el público, que era de la farándula, se entusiasmó. Lástima que a veces la presión de un director cambie el sentido con el que la farándula la hubiera hecho. En todo caso, es un espectáculo muy recomendable en cuanto al recuerdo, la manera de tratar y de interpretar esta crónica del siglo XX.

Por eht en Crítica el Sábado 24 de Septiembre de 2005
Comentarios

Aunque no he asistido a la representación de esta obra, la crónica de Haro me suena familiar. Veo lo que dice, cada vez más, en el teatro. Los espectáculos se están nutriendo de los efectismos propios de la televisión, quizá en un intento de atraer a la clientela a las salas vendiéndonos la idea de que, si somos capaces de aposentarnos durante horas en un sofá viendo programas plagados de estereotipos, ¿por qué no vamos a hacer lo propio en un patio de butacas durante mucho menos tiempo?

El excesivo amaneramiento en uno de los personajes que cita Haro, o la búsqueda de la risa fácil en la caricatura de la gente bien y los anarquistas, son ejemplos clarificadores. De la misma forma, los aplausos incondicionales ante cualquier obra, que también se oyen en cualquier teatro de Barcelona (independientemente de cómo haya sido lo presenciado), me teletransportan de la butaca del teatro al sofá de casa, donde contemplo cómo el público de un plató de televisión bate sus palmas ante cualquier 'esperpento', sin ánimo de ofender a Valle Inclán.

De acuerdo que el aplauso es parte del alimento que nutre a los artistas que vemos en directo, pero es que antaño también se estilaba el pataleo si la representación era pésima. Hoy no. Hoy todo se jalea. Me pregunto cuándo incorporarán los teatros la figura del regidor, como en televisión, para que cada gag sea debidamente reído y aplaudido. Quiero pensar que el público decide cómo se expresa, ya que ha tenido la deferencia de abandonar el sofá de casa y pagar una entrada, y elige la forma de expresión que le suena más familiar.

Por : Josep el Domingo 25 de Septiembre de 2005

si josep, estoy de acuerdo contigo. DERECHO AL PATELEO,si no te gusta la obra de teatro..asi los actores y directores tienen miedo de hacer un mamarracho y se esmeran en su labor. syr

calé,el duende rojo

Por : el calé el Domingo 25 de Septiembre de 2005