3 de Junio de 2005

'My fair lady'

Este texto se incluye en el libro-DVD de My fair lady que ofrece EL PAÍS

'My fair lady', de George Cukor

EDUARDO HARO TECGLEN

George Bernard Shaw fue irlandés, longevo (1856-1950), filósofo, filólogo, socialista, inventor de una taquigrafía, burlón, vegetariano: de todo ello hay algo en sus obras de teatro y mucho de todas ellas está en Pigmalión, la comedia de 1913 que fue a desembocar en el genero musical y se convirtió en una película que ha sobrepasado con mucho el género de espectáculo, My fair lady, que probablemente ha tenido ya más representaciones y proyecciones que las que tuvo la comedia original (que aún se suele dar por el mundo, y que siempre conserva su calidad). El socialismo fabiano de Shaw aparece también, o está sobre todo: un socialismo lento, sin revoluciones, pero con redomadas evoluciones para transformar la sociedad, hasta llegar a la absoluta nada que representa hoy Tony Blair. El fabianismo que adoptó Shaw, y muchos de los grandes escritores de la época, tan abundante en ellos, toma su nombre del general romano Fabius Cunctator, o el que retrasa, el lento. Ésa era su doctrina: poco a poco, cambiar las cosas sin que nada se rompa... No creo que se pueda negar que la irritante y exclusiva separación en clases sociales que dominaba en la época de Shaw haya ido desapareciendo y que una relativa igualdad esté instalada hoy en la atónita isla que no sabe si inclinarse hacia Europa o hacia Estados Unidos.

Esa diferencia abismal entre clases sociales, con la seguridad de que las altas o aristocráticas eran completamente imbéciles, forman parte del teatro de Shaw, como de otro irlandés, Oscar Wilde (se vieron sólo cuatro o cinco veces en la vida, se enviaban libros dedicados y, al final, Shaw firmó peticiones para que indultaran a Wilde: sin éxito). En Pigmalión, o sea, en My fair lady, la tesis de Shaw explica que la única diferencia entre unos y otros consiste en un idioma, una prosodia, un vocabulario, y unas ropas, una manera de andar y de mover los brazos...

El profesor Higgins apuesta con su amigo el coronel Pickering a que una muchacha de la calle que pudiera ser suficientemente educada en la superficie, y sin preocuparse del fondo de sus conocimientos, puede estar fácilmente, en seis meses, en condiciones de asistir a la gala social más importante de la temporada de Londres y saludar a alguien de la familia real como una distinguida criatura de la alta sociedad. La chica elegida es una lenguaraz y gritona florista que vende a la salida de la ópera, en el Covent Garden. Todo lo que se diga de la representación filmada de Audrey Hepburn será insuficiente; aun así, su papel se queda reducido junto al de Rex Harrison y a su pronunciación inglesa, y a su manera de cantar recitando, o recitar cantando, en un inglés maravilloso: quizá vaya contra la tesis de la película/comedia porque está por encima de la aristocracia real. Cuando lleva a su Galatea -es innecesario decir que el nombre de la comedia original, Pigmalión, reproduce el mito clásico de su creación y amor por Galatea- a la inauguración de Ascot quedan visibles la estupidez de la clase aristocrática, la superioridad humana de la antigua florista, el éxito de la educación lingüística y de maneras londinense de la época eduardiana con el rey Jorge apuntando ya en lo que habría de ser un cambio decisivo. Al decir "maneras" recuerdo una frase del otro gran irlandés refiriéndose a la misma sociedad: "Maneras antes que morales" ("Manners before morals", dice un personaje de La importancia de llamarse Ernesto), y hay un momento en la obra de Shaw, que no se salta My fair lady, en el que el moralista es el quizá basurero, quizá simplemente uno de la calle, que es el padre de la florista, decidido a vendérsela bien a Mr. Higgins, en uno de los trozos más burlones de la obra. Ah, este Doolittle terminaría más adelante dando conferencias en los círculos puritanos de la ciudad...

Pero no puedo saltar simplemente la escena del primer día de las carreras de Ascot -mediados de junio- sin recordar los trajes de Cecil Beaton, el desfile de modelos, el juego de blanco y negro dentro de una película a todo color. Cecil Beaton comenzó como fotógrafo, lo fue de la familia real, sus fotografías convirtieron en personajes de la corte de Londres a quienes lo eran de Hollywood -de Marlene a Marilyn, y su Marlon Brando- y dio su elegancia a Vogue, que a su vez se la dio a Europa... Recuerdo una tarde en una playa de Tánger: mi hijo, Eduardo Haro Ibars, me dijo discretamente: "Cuando puedas, vuelve la cabeza y verás qué tres divinos". Lo hice, y les saludé con jolgorio: eran sir Cecil, Luis Escobar, Vitín (Víctor María) Cortezo: tres grandes creadores de belleza, ya en la edad donde se pierde toda, pero no el porte. Nos hicieron ir a su mesa. Creo que estaban más interesados en conocer a Eduardo que a mí.

Todo el trabajo que me cuesta separar la comedia de Shaw de la película de Cukor, y cómo las mezclo en la memoria, es porque se consiguió con ella algo que solía fallar siempre: que una traslación a filme, y sobre todo a un musical (de Lerner, magistral en el género), no perdiera su conexión con el original: una película de 1964 podía ser una comedia de 1913; dos guerras entre una y otra, y 40 años desde el filme hasta nuestros días, con cambio de siglo y guerras de civilizaciones, imperios y resistentes, no sólo no la han envejecido, sino que le dan unas calidades nuevas. Como los argentinos dicen de Gardel que cada día canta mejor, se puede decir de esta obra de Shaw, Cukor, Beaton, Lerner, Rex Harrison, que cada día está mejor.

Ocho 'oscars' para un musical

My fair lady se realizó en 1964. Sus principales intérpretes fueron Audrey Hepburn, Rex Harrison, Stanley Holloway, Theodore Bikel, Jeremy Brett, Mona Washbourne y Wilfrid Hyde-White. Director: George Cukor. Productor: Jack L. Warner. Guión: Alan Jay Lerner, adaptación de la obra de teatro Pigmalión, de George Bernard Shaw. Fotografía: Harry Stradling Sr. Música: Frederick Loewe. Diseño de producción y vestuario: Cecil Beaton.

Fue el musical de Broadway que más tiempo estuvo en cartelera en su época. Harrison repitió el papel que había hecho en el teatro después de que Cary Grant lo rechazara. Julie Andrews había sido Eliza en Broadway, pero el productor Jack Warner pensó que no aseguraría la recaudación necesaria en taquilla. El filme tuvo 12 nominaciones a los oscars y consiguió ocho, incluyendo los de mejor película, mejor director, mejor actor y mejor actriz.

Por eht en Artículos el Viernes 3 de Junio de 2005
Comentarios

"Puedo pasar.Me he lavado la cara y las manos".Son las últimas palabras de la película ,las cuales se habían dicho ya antes
Es genial la película y gana con mucho a la primera versión

Por : maggy el Lunes 6 de Junio de 2005

Genial la película, genial el libro que la inspiró, encantadora Audrey, genial Shaw y su socialismo fabiano, y su Cándido, y sus peleas con Chesterton, con H.G. Wells; no sé, tal vez en el carácter se parecira algo a nuestro Baroja, los dos viajeros, libres de escritura, utópicos en cierto modo, astutos en el decir, uraños, descreídos. ¿no? o ¿a VAlle?.
Inmenso Pigmalión, hoy casi nadie cree en eso.
Pedro Luis.

Por : Pedro Luis el Lunes 6 de Junio de 2005

Maggy
Es genial la película y gana con mucho a la primera versión

Se refiere a la obra teatral o hay otra película

Por : Torvo el Lunes 6 de Junio de 2005

Torvo: creo que la primera película se llamaba Pigmalión,pero no estoy segura.Cuando la vi por tv,me decepcionó mucho porque yo soy adicta a la segunda versión
No tengo DVD, pero sí una magnifica versión grabada.¡ Y solo mia!Sobra este comentario,pue la fans soy yo

Por : maggy el Lunes 6 de Junio de 2005

Pedro Luis : yo no veo socialismo en My fair lady por ningún sitio y desde luego no le hace falta la política.
No quiero quedarme "atónita", como el coronel Pik.....

Por : maggy el Lunes 6 de Junio de 2005

Maggy, ¿qué no tiene carga política Pigmalión? Creo que deberías leer la obra en serio. Otra cosa, ¿sabes como se rigen los hombres cuando no hay política? Está claro, solo hay una manera, piénsala...
Pedro LUis.

Por : Pedro Luis el Martes 7 de Junio de 2005

Pedro Luis : esta vez me has dejado en blanco.He visto N....veces la película, pero no leí la obra.Si que coincido contigo, en el problema social que vemos como en otras obras .Yo me recreo con los discursos del padre de Elisa,aunque es lamentable la limosna de ella.Seamos positivos y admiremos una de las grandes peliculas de la historia del cine

Por : maggy el Martes 7 de Junio de 2005

Maggy, estamos de acuerdo es una de las grandes películas de la historia del cine, maravillosa. Sin embargo, ser optimista no es cerrar los ojos: Hay otros que vendrán detrás de nosotros, a disfrutar o padecer la herencia que les dejemos: Algunos se empeñan en destruir el planeta, en regresar Europa al estadio en que vivía Audrey.
Pedro Luí.

Por : Pedro Luis el Miércoles 8 de Junio de 2005

Me he encontrado con My Fair Lady de sopetón. No me esperaba algo así. Estuve dudando pero compré el DVD del sábado y me encontré con esta maravilla de película que he visto ya varias veces en la doble versión. Las escenas de la carrera de Aston y el baile final,sublimes: fashion! Audrey Hepburn, cautivadora (me ha enamorado) y Rex Harrison, genial. La aportación de Cecil Beaton al film es impagable. Per lo que de verdad me ha interesado es que he abierto los ojos y por primera vez he visto hacia donde pretende llevarnos el socialismo de Zapatero. Lo que no sé todavía es si estoy o no de acuerdo en que sea la única solución.

Por : Puigmajor el Domingo 12 de Junio de 2005

Audrey Hepburn no gano el oscar a la mejor actriz; ni siquiera estuvo nominada. El oscar ese año lo gano, con toda justicia, Julie Andrews por Mary Poppins. Si Andrews hubiera sido My Fair Lady, como debia ser (ella estreno el musical en el West End y luego en Broadway), hubiera ganado el Oscar tambien, pues ademas, a diferencia de Hepburn, ella si cantaba.

Por : Mateo el Miércoles 29 de Junio de 2005

Querido Mateo adoro el trabajo de Julie Andrews incluso antes que el de Audrey, pero no hay duda que la genialidad en la interpretación de Audrey no da lugar a dudas de que el papel era el indicado para ella.Y a los comentarios anteriores del socialismo y de Zapatero, el cine es para disfrutar y esta pelicula en concreto hace sonreir a un Rajoi cualquiera.Esa es su verdadera importancia.Besos.

Por : Maria el Domingo 24 de Julio de 2005

Hola

Yo soy Elena y me enamoré de esta película desde que la ví por primera vez hace muchos años. La he buscado por todos videos de todas las ciudades en la que he andado y no he podido conseguir una copia, así es que tengo que conformarme con esperar por "si la vuelven a repetir en la TV". Buscando información ´de la película en la red me encontre con este foro y me encantó saber que son más los que han disfrutado y disfrutan de esta maravillosa historia. Lo que quisiera pedirles es si alguno de ustedes seria tan amables de regalarme esta película, yo sé que hay sitios de inernet donde puedo bajarla, pero no soy enperta en el uso de la red. Si alguno quiere hacerme este inmenso servicio y es posible enviarla como archivo a mi correo este es el siguiente e126115342@yahoo.es. Sere su eterna agradecida.

Con cariño Elena

Por : Elena Araya el Jueves 11 de Agosto de 2005

bueno,sólo por aclarar un poco. existe una versión de Pigmalión, con ese título, realizada años anteriores, en blanco y negro, el doctor era Leslie Howard, creo que se escribe así (actua también en "Lo que el viento se llevó".
aparte, se proyestó también en TV una versión en teatro protagonizada por José María Rodero y Marilina Ross (esta creo que es sudamericana, no estoy muy segura si argentina.
cada versión tiene su encanto, más si se tiene en cuenta las posibilidades de cada momento.

Por : pila el Viernes 16 de Septiembre de 2005

Elena :si te refieres a My fair lady, yo la tengo grabada en video,pero no se como mandartela por ordenador.Si quieres ponte en contacto conmigo e intentamos solucionarlo

Por : maggy el Domingo 9 de Octubre de 2005