24 de Abril de 2005

'El castigo sin venganza'. CRÍTICA: ¡El duque es Mussolini!

CRÍTICA: TEATRO 'El castigo sin venganza'

¡El duque es Mussolini!

EDUARDO HARO TECGLEN

EL PAÍS - Espectáculos - 24-04-2005

El castigo sin venganza de Lope de Vega. Intérpretes: Jesús Fuente. Fernando Sendino, Arturo Querejeta, Eva Trancón, Savitri Cevallos, Francisco Merino, Marcial Álvarez, Ángel Ramón Jiménez, José Ramos Iglesias, Clara Sanchis, María Álvarez, José Vicente Ramos, Daniel Albaladejo, Nuria Mencia. Pianista: Ángel Galán. Iluminación: Miguel Ángel Camacho. Vestuario: Rosa García Andujar. Escenografia, José Hernández. Versión y dirección: Eduardo Vasco. Compañia Nacional de Teatro Clásico. Teatro Pavón. Madrid.

¡El duque es Mussolini! La sorpresa aparece antes de que comience la acción, cuando se escuchan algunas canciones de marcha casi contemporáneas. Luego se sabe por qué: estamos en la Italia fascista, y el actor que interpreta al duque de Ferrara (Arturo Querejeta) tiene los gestos, la apariencia, las posturas de Mussolini. Un poco más serio, realmente; más contenido, más humano. ¿Por qué el Duce? No son cosas que se deban preguntar: hay un porque sí en estas escenificaciones del viejo teatro español, como para demostrar que no es tan viejo. En realidad, es menos viejo en el Siglo de Oro, de cuya poesía abomina Lope en algunos de los primeros versos: "Que la poesía ha llegado a tan miserable estado...", y se burla de uno que llamó requesón del cielo a la luna. No cae Lope en eso: salvando los ripios del relleno de la obra, o las rimas tópicas -ojos con enojos, fragua con agua- su lenguaje es maravilloso, su poesía en las grandes escenas, sublime. Habría que señalar las escenas de amor entre Casandra -Clara Sanchis-y el conde -Marcial Álvarez- en las que los dos actores dan emoción, pasión, entendimiento. Clara mantiene el personaje todo el tiempo, y Marcial tiene una transición difícil: del galancete tierno y frágil, del enamoradito fiable, al cobarde y miserable. Mal personaje para la corte valentona de Mussolini, aunque algo de ello tuvo en su momento el conde Ciano, yerno del Duce y fusilado por él a pesar de todas las súplicas de su hija. Aquí, el duque de Ferrara manda matar a su hijo, porque le ha engañado con su joven esposa. Parece que este tipo de situación no ha cambiado nunca, y sigue habiendo teatro y novela con ella. El truco de Lope, para el título de la obra, es que este Mussolini de entonces cree que no se venga personalmente al mandar a su hijo que mate a la amante-madrastra, y a sus cortesanos asesinar a ese hijo espantoso: es el castigo por los delitos cometidos, el incesto, sin que ni siquiera se sepa por qué: la ocultación del adulterio deja a salvo su honra, el asesinato de Casandra da culpa de parricidio al conde, y se justifica su muerte. Nadie en el público se deja engañar: es una tragedia de honor a la típica usanza española, precede en muy poco tiempo al Médico de su honra de Calderón y sigue horrorizándonos a todos haber tenido estos antepasados, no totalmente borrados del tiempo de hoy.

Interpretada, como queda dicho, con sentimiento y a veces brío, se desarrolla en un escenario exento, con algún trasto y un piano donde se toca a Gabriel Fauré por casi contemporáneo de la época que se finge (1924), bella por los figurines de las mujeres y un poco boba por los de los hombres con sus uniformes mussolinianos pero sin emblemas. En otro teatro se representa Brent, donde los malos son nazis y tampoco se ven sus emblemas, aunque en los dos queda patente quiénes son y cómo actúan. Debe ser una especie de pudor final de los directores, de dejar que se suponga sin decir las cosas claramente. O un tabú. Bien, sea así. Pero tengo la sensación de que el público de hoy no recuerda en absoluto al Duce, aunque lo conozca por la historia que se aprenda (si se aprende), ni la época de los figurines ni la transfiguración de los personajes. Sí gustó al que asistió a la primera representación, entre ellos un colegio de adolescentes, y entre todos llamaron a escena repetidamente a los intérpretes.

Por eht en Crítica el Domingo 24 de Abril de 2005
Comentarios

me ha encantado la obra sobretodo Marcial... como actuas wapeton. Lo unico malo esque a la entrada del teatro marcial no kiso hacerse una foto conmigo :-(, se un poco menos antipatico con tus fans wapo. Por lo demas me ha parecido perfecta y muy bien ambientada de verdad.

Por : MAría el Jueves 2 de Junio de 2005

¡Qué basura de función! Me aburrí como una ostra. Es pulcro, sí, y sosííísimo y no tiene ningún mensaje. He visto otros Castigo sin venganza de aficionados, hechos sin un duro, mucho mejores. No tendrían medios, pero tenían luces, inteligencia, estaban vivos, no muertos como esto, y mucho más sorprendentes. ¿Y esto representa a nuestro teatro clásico? Sí, gustará a los adolescentes, por el guapo de Marcial, porque por otra cosa.

Por : Esteban el Lunes 6 de Junio de 2005

Acabo de ver esta obra en el Festival de Almagro y la verdad no me ha gustado. El texto es maravilloso y los actores salvo honrosas excepciones (Lucrecia, Batín, el duque) lo trivializan. Hubo momentos en que más que en una tragedia me sentí en una comedia de Jardiel Poncela y creo que era debido a la poca intensidad de sus protagonistas. Sinceramente la innovación en escena no creo que esté en convertir al duque en Mussollini y ambientar la obra en el período de entreguerras sino en profundizar en un texto con tantas posibilidades y en la labor de los intérpretes.

Por : Elisa el Lunes 18 de Julio de 2005

Primero lo bueno: la ambientación sí que es acertada, porque a pesar de ser un clásico, eso no está reñido con ciertas modificaciones, si éstas aproximan las ideas del honor trasnochado, de la honra mal entendida y de la "injusta" justicia del ojo por ojo, diente por diente, al espectador de una forma más comprensible -las referencias históricas al Duce nos son mucho más próximas... la Italia del XVII necesita de bastantes más puntos de apoyo, sobre todo, sociales-.

La música, excelente. Inmejorable Ángel Galán.

La escenografía o la carencia de ella -mejor dicho-, destacable: todo el protagonismo se le otorga a los actores -con la responsabilidad que eso supone- y el aspecto de desolación, de tragedia inminente es mucho más palpable.

Lo malo: la desigualdad en el reparto. Asombrado estoy de lo que hasta ahora he leido en la prensa de la provincia de C.Real con respecto a esta obra. Casi de manera unánime, le otorgan el papel de redentora espiritual del desastre a Clara Sanchis, como si su interpretación, por sí sola, fuese un compendio de maestría digno de un aprobado con Cum Laude incluido. Y nada más lejos de la realidad: la principal responsable de la zozobra teatral es ella. Desde su forma de decir el verso hasta sus exagerados gestos, su actuación es una impostura que derrocha afectación. El día que esta chica se desprenda del peso de ser hija de Magüi Mira comenzará de verás su carrera -o al menos, una carrera sin tics heredados ni voces forzadas-.

El resto del reparto: Nuria Mencía peca de convertir a Aurora en una mujer en la que los sentimientos parecen planos, con exceso de dramatismo. Eso sí, salva su papel porque es una actriz que sabe contenerse y eso la ayuda a que, de cuando en cuando -muy de cuando en cuando-, exista una contraposición que ponga en evidencia su estado anímico.

Destacables: Arturo Querejeta, Francisco Merino, María Álvarez -poco, pero con escuela-, Daniel Albadalejo... Marcial Álvarez no está para tirar cohetes, pero desde luego, es bastante más creíble que su antagonista -por cierto, en algunas críticas se le recomienda, de forma despectiva, que vuelva a la serie El Comisario,como si el hecho de hacer televisión fuese incompatible con el hecho teatral (prejuicios estúpidos), y no estaría de más que algunos de esos articulistas tan puestos hubiesen averiguado un poco de la trayectoria de M.Alvarez- y es capaz de sacar adelante la escena de la declaración amorosa, que ya es mucho. Eso sí, le convendría eliminar algunos gestos y poses -que intuyo personales- que debió de incorporar a su papel de Pope en el Comisario y que aquí le perjudican por lo que tienen de reconocibles. Los demás, creíbles y ajustados a su papel.

En resumen, o a Eduardo Vasco le ha faltado tiempo para trabajar con los dos enamorados, o si lo ha hecho, no ha sabido frenar la desmesura de C.Sanchis.

Por : Jordi Anfruns el Martes 19 de Julio de 2005

Acabo de ver la obra, una de las que más me gustan de Lope. Mi decepción ha sido mayúscula: Elejalde y Sanchís, fríos y planos, Aurora patética; sólo salvo algunos momentos de Querejeta (pocos)y Albaladejo (que tiene poco papel). Lo demás: una pena de función. Lope traicionado.

Por : Gabriela el Miércoles 5 de Octubre de 2005

Muy acertados no están, eso desde luego.

Los actores que interpretan a Casandra y a Federico no hacen saltar la chispa: no existe química entre ellos y eso, a la hora de estar en el escenario, se nota.

Una lástima que la obra cojee de esa forma, porque el cuidado vestuario, la austeridad del escenario, la tenue iluminación, la música en directo y la actuación del resto del reparto, son un embalaje casi perfecto...

Por : Bambo el Lunes 10 de Octubre de 2005

El castigo sin venganza no es ni un caballo de raza ni una mula de carga...lo dejamos en un hibrido de los dos.
El "kit" del montaje radica en la potencia de los versos de Lope y el hecho de contar con instrumentos idóneos para hacerlos llegar al público; solución, espacio libre de atrezo y escenografía, fijando la atención donde hay que fijarla. En unos actores, no siempre acertados pero que en los momentos álgidos saben hacer llegar nítidamente la intencionalidad y la fuerza del texto. Marcial Álvarez, en muchos momentos llega más al espectador si se cierran los ojos y sólo se escucha lo que dice (pequeños problemas de colocación postural redimensionan al personaje)pero a pesar de todo, la balanza se decanta a su favor por la evolución del personaje en todos sus estados y esto, no es fácil.
Clara Sanchis, de inocente joven, a esposa despechada y a ardiente amante...Personaje complejo y resuelto con acierto por la interprete.
Creo que en el montaje hay a quien les pica más el hecho que no se reproduzca un Lope ambientado en la época y no como lo ha presentado el Sr. Vasco. Planteemos nuevos lenguajes teatrales....hasta con los clásicos, las más puras esencias pueden beber de nuevas fuentes.

Por : A.P.T el Martes 18 de Octubre de 2005

Es una obra fabulosa, la he visto con el colegio, un poco dificil para nosotros, pero a gustado i aburrido, jejeje... A sido interesante i ahora estoy haciendo una crítica de la obra, i es dificil i pesado.

Por : meme el Martes 25 de Octubre de 2005