4 de Marzo de 2005

El daño que hace el tabaco

Soy un fumador que no fuma -un bebedor que no bebe, un jugador que no juega- y no me atañe la barbarie de las multas que se anuncian. Sólo en cuanto humano que ve presionados a aquellos a quienes el tabaco les ha llegado desde sus padres y sus abuelos, desde las películas a la vida real, desde los anuncios hasta la prueba. Son incapaces de redimirse. Comprendo que es un bien para la población, y me inquieta que un Estado emprenda así un bien. Una dictadura, una tiranía justificada son peores que las otras, porque no hay razón para atacarlas y derribarlas. Ya se sabe por qué quieren salvarnos: nadie salva a nadie si no es para sacarle algo, y estos Gobiernos quieren, en realidad, quitarnos de la enfermedad que debe pagar el "Estado de bienestar". Las enfermedades de bronquio y pulmón son caras, terminan requiriendo operaciones, son muchas ausencias de trabajo... Pero estas multas, estas coacciones son salvajes. El culpable es el individuo, no el lugar donde fuma; pero si es menor han de pagar los padres, que son sus responsables civiles. Éstas son las maneras legales de castigar al inocente y de hacerle agente del terror.

"Es por tu bien", me decían a mí de niño cuando me sometían a alguna salvajada de escuela. "Más me duele a mí", decía el maestro de la palmeta: y uno comprendía ya que el poder estaba envuelto en la mentira. No digo que a él le causara un placer íntimo, pero podría ser. Y fue por mi bien finalmente: me hizo rebelde, y eso forma a un hombre y a una mujer. Don Manuel, sacerdote enorme, paseaba entre las mesas mientras preguntaba y espiaba; daba golpes en la cabeza con la regla. "Si me da, le tiro el tintero", pensaban mis nueve años. Me dio y lo tiré. Fui al cuarto oscuro lleno de orgullo; acudió mi padre, comparecí, y el sacerdote maestro comenzó su relato: "Le di con la regla y...". "¿Le pegó usted?", interrumpió mi padre. "Claro, la disciplina...". "Ni una palabra más. Él ha hecho lo que debía. Me lo llevo de este colegio...". Bueno, así era la República o, por lo menos, los republicanos. No se pega. No se multa ferozmente a un fumador ni a un bebedor. Tenemos que ser nosotros los que prefiramos mantener la salud, la vida, la decisión. Pero eso ya no volverá nunca.

Por eht en Visto/Oído el Viernes 4 de Marzo de 2005
Comentarios

«Tenemos que ser nosotros los que prefiramos mantener la salud, la vida, la decisión. Pero eso ya no volverá nunca».
Una vez más, pese a los ataques de personas que no tienen ni la valentía de poner su nombre en lo que escriben, y la tristeza de la frase mi más sincera felicitación por estos pensamientos que nos obsequia todos los días. Deseo de todo corazón que su llama se mantenga siempre encendida para que SÍ, los que nos sucederán, pueda volver. Gracias Sr. Eduardo.
taberner

Por : taberner el Viernes 4 de Marzo de 2005

Ayer por la tarde, cuando iba a buscar a mi chico al colegio, me acordaba de que en mis años de infancia (años cincuenta) en el colegio de los Jesuitas nos pegaban unas tortas terribles. absolutamente inpensables en la actualidad. Y lo recordé viendo como una profesora acariciaba la cabeza de un niño de la edad del mío, que, por lo visto, es algo más díscolo y revoltoso que la media. Ese chaval, en aquellos años, hubiera sido vapuleado por el fascista que decía ser nuestro tutor. Creo que, en este sentido, algo han cambiado las cosas para bien, naturalmente. Roberto Zucco.

Por : Roberto Zucco el Viernes 4 de Marzo de 2005

¿Van a poner multas sin cerrar estancos? Mí no comprender.

Por : Violetera el Viernes 4 de Marzo de 2005

Totalmente de acuerdo, Magister.

Soy ex-fumadora, y estoy por volver a fumar solo para j.

Es inconcebible que el mismo estado que roba en cada cajetilla multe al que la use en los recintos que paga el contribuyente fumador...y paga sobrao, que hasta paga su ataud contrachapado.

Pero esto forma parte de la misma mentira en la que se basan las apariencias, ese sistema de vida de beata de pueblo que quieren contarnos.

Esto de las beatas no es un jamacuco que me ha dado, no, es que decía mi tía que no hay peor beata que la que ha sido puta.

Ahora el estado, esa gran cortesana, quiere multar y fustigar algunos de sus valedores...mientras les sigue cobrando por sus vicios.

Aj!

M.

Por : Miranda el Viernes 4 de Marzo de 2005

¿ De verdad no comprendes porque no cierran los estancos ? , yo lo veo claro .

Yo era bastante tolerante con el tema del tabaco , era como Eduarno fumador que no fuma , pero tuve que soportar compañeros de trabajo que fumaban dos paquetes en apenas seis horas en una habitacion de diez metros cuadrados .

Es el problema de la tolerancia , en pos de la democracia aceptas que Bush sea presidente , lo quiere la mayoria y por lo tanto es bueno, pero han muerto no se cuentas personas por unas supuestas armas de destruccion masiva .

Por : Siberia el Viernes 4 de Marzo de 2005

Ésta es la tiranía de la desproporción. El lenguaje utilizado es desproporcionado, pseudocientífico. La Organización Mundial de la Salud -la misma que un día intentara prohibirnos hasta un vaso de vino diario para escándalo de los países europeos del sur que consiguieron que la propuesta cayera en el vacío- informaba, hace un tiempo, que el tabaco produce mayor mortalidad "a cualquier edad que se tome en consideración". Uno no se explica cómo puede haber mayor mortalidad en cualquier caso habiendo, como hay, una muerte para cada uno, ni más ni menos ni menos ni más (simplemente eso). Podrá haber más muerte prematura debida al tabaco. En ese caso, a edades más avanzadas morirán más no fumadores. Los no fumadores, más tarde o más temprano, mueren. Que no nos engañen en esto.

Que no nos engañen tampoco en los gastos que tiene que hacer la Seguridad Social por culpa del tabaco: está bien documentado que los impuestos que se cobran por él paga todos los gastos sanitarios que necesiten los fumadores más una parte de los de los no fumadores. Sin contar el monopolio que hay en España con Tabacalera y los beneficios correspondientes. (Y sin contar el ahorro en pensiones que no serán prolongadas).

No, hay algo más, algo que hunde sus raíces en otro problema y que las hunde lejos de aquí. Fumadores canadienses sospechan de la industria farmacéutica que le habría ganado la partida a la tabacalera imponiendo sus terapias sustitutivas: pastillas, chicles, parches, etc. Pero no me parece convincente: son terapias temporales y el tabaco es de consumo constante día tras día y año tras año. Beneficios constantes y asegurados. La verdadera razón de esta paranoia todavía no la sé, pero no me parece convincente que sea la preocupación de los estados por la salud de sus ciudadanos cuando, por dinero, dejan que el clembuterol, los antibióticos, la dioxina corran por las carnes que los no vegetarianos incorporan a las suyas a diario. Por sólo nombrar una de las concesiones que se hacen contra la salud y en nombre de los negocios.

Sí que hay salvajismo y barbarie en esta persecusión. Lo que la asemeja mucho a la única campaña anterior que hubo contra el tabaco: la de los nazis. Será eso, son tiempos de totalitarismo y tolerancia cero (que es otra manera de decir intolerancia, si no me fallan las matemáticas).

Salud y humo del bueno

Por : ni más ni menos ni menos ni más el Viernes 4 de Marzo de 2005

No lo entiendo.¿Qué hacía un niño republicano, en plena República, en un colegio religioso?
Lo raro es que le hubiesen pegado en una escuela pública.
Otra cosa que no entiendo:según muchos aquella ley de Educación fué muy buena y¿ por qué los republicanos llevaban a sus hijos a colegios privados?
Lo mismo pasó en los gobiernos de D Felipe Gonzalez.Salvo tres ministros, los demás llevaban a sus hijos a colegios privados y la mayor parte ,religiosos

Por : maestra de primaria_(E Pública) Jubilada el Sábado 5 de Marzo de 2005

Hablando de tabaco, pues están por un lado los cigarrillos y por otro los cigarros puros o habanos. Lo malo del cigarrillo es el papel y el pegamento, y pregunto qé tiene de malo fumar una hoja enrollada, habiendo como hay por ahí teorías que dicen que la nicotina es buena para el cerebro (como el azúcar).
Yo desconfío más de un conductor que maneja el volante con una mano y con la otra sujeta el móvil o un botellín, que de uno que lleva entre los dedos un cigarrillo ardiendo.
Lo malo del tabaco es esa tos asquerosa y que no te permite furmar esporádicamente sino de continuo: desde que te levantas hasta que te acuestas.
Si nos remontamos más atrás, mucho antes de la ley contra el alcohol, allá por el final del siglo XVII y principios del XVIII, estaba mal visto el CAFÉ y sobre todo estaba muy feo que las mujeres lo tomaran.
Hasta hace cuatro décadas las mujeres no fumaban en la calle; sólo lo hacían las que vivían de su cuerpo.

Por : Petronia el Sábado 5 de Marzo de 2005

Asistí durante el franquismo a una escuela pública. Lo cierto es que no había diferencia entre públicas o privadas, todas eran de curas, en todas había retrato del "Ausente" y del ganador. En todas, sobre todo a los chicos, se pegaba con placer:Don Dimas -correría el año 65, pero entonces el tiempo no corría- nos encargó que nos estudiásemos la tabla del 4. Fue preguntando hasta que llegó a mi amigo Vicente. Vicente era hijo de jornaleros, iba el tiempo indispensable a la escuela y luego ayudaba a su padre. No se supo la tabla. Don Dimas le rompió la "palmeta" en los dedos apiñados de su mano. "Mañana te voy a sacar el primero -le dijo don Dimas-, pero como eres muy burro y creo que no te la vas a saber, le pides a tu padre, que seguro sabrá donde encontrarla, una vara de olivo y me la traes". Al día siguiente Vicente, con siete años de ¿vida?, acudió a clase y entregó la vara al maestro. Fue interrogado. No contestó. Don Dimas -¡Dios lo tenga en su gloria, quienes le conocimos, a él y a muchos como él, no podermos-, agarró la vara de olivo -una las maderas más flexibles y duras que existen- y se la rompió en las espaldas. Vicente cayó al suelo, ensangrentado, con la camisa hecha pedazos. Nunca más volvió a la escuela. Su padre se marchó a otro pueblo cercano. No tenía nada que le atara, nada que perder. Vicente era todo lo que tenía aquel hombre menudo de la huerta de mi pueblo. Yo lo quería, era un zagal noble, alto, tímido, su padre, tal vez por el recuerdo, quería que su hijo aprendiese las letras y los números: No le dejaron. La letra con sangre, con mucha, no le entró. Le obligaron a desaparecer. Nunca más supe de él.
¿Condenar al que fume? Los que fumamos ya estamos condenados: En aquellos tiempos de Vicente, los agricultores fumaban entre caballón y caballón, mientras descansaban tras recoger unos cuantos kilos de patatas:Fumaban tabaco liado, cuando no lo chupaban se apagaba: Costaba mucho liar uno de aquellos, era cansado chuparle para sacar el sabor: Normalmente, en una jornada, no se podían fumar más de siete u ocho cigarros. Hoy arden sólos, como si llevaran gasolina: No sabemos ni lo que llevan, pero los hace el Estado o sus amigos. ¿Nos van a multar por fumar? Ya lo están haciendo con todas las de la ley: Nos envenenan. Nada que decir de las grasas que llevan los embutidos, del humo de los coches y fábricas, del polvo de las marmoleras, de los protocolos de Kyoto para que los países ricos puedan seguir emitiendo gases contaminantes legalmente, quienes lo han firmado, los otros, EEUU, pasan de disimular. En fín, todo forma parte del sistema que disfrutamos, y al parecer no hay alternativa o no queremos buscarla... Parece que nos va la marcha...

Por : Pedro Luis Angosto el Lunes 7 de Marzo de 2005

Me encanta este blog. Vaya eso por delante.
Pero en este tema no estoy del todo de acuerdo (contradiciendo a la norma general).
Yo no soy fumador. En mi casa se prohibió fumar hace muchos años y por suerte ninguno de mis amigos fuma, por lo tanto digamos que estoy acostumbrado a no ser fumador pasivo.
En este tema hay dos asuntos claves:
-El primero, la libertad que todos tenemos (o deberiamos tener) a dañarnos cuanto nos plazca si el beneficio que obtenemos a cambio pensamos que nos conviene. Todas las drogas se pueden considerar buenos ejemplos. Otros comen cosas con colesterol y tienen problemas del corazón y por ello no se prohibe el cordero asado.
-El segundo: la libertad que tienen todos los que nos rodean a no tener que aguantarnos mientras nos perjudicamos. Aquí podriamos poner como ejemplos a los heroinómanos en los parques, a los cocainómanos buscando pelea o a los borrachos al volante.

Este segundo punto es muy importante y veo que ha quedado olvidado.
Yo tengo derecho a no fumarme los cigarrillos del de al lado, igual que tengo derecho a no encontrarme con un borracho por la noche y que me mate a mi, que como esa noche conducía, no he bebido alcohol.
En casa de uno y en lugares especialmente acondicionados (o simplemente acondicionados) que cada uno haga lo que quiera, tanto si es un marlboro como si es una ralla de speed.
Sin embargo a mi que no me involucren en su libre elección de disfrutar de la vida perjudicandose

Por : Jaan el Lunes 7 de Marzo de 2005