Una mujer dio a luz en el retrete de un bar; dejó el niño y huyó. Otra ha arrojado el suyo por la ventana. Han estado, quizá, privadas de toda posibilidad de evitar el embarazo. El preservativo aún no está al alcance de todo el mundo, y sigue considerado por ésos como una herejía; la píldora del día siguiente no es fácil. El aborto, que tiene más posibilidades ahora que antes, no está al alcance de todas las inteligencias ni de todas las situaciones. Incluso hay profesionales de la medicina que lo niegan, porque su mentalidad permanece cerrada. Odio el aborto. Me parece dañino para la mujer, tal como se está forjando su vida en esta sociedad incompleta, o en este grupo de sociedades que forman España, algunas muy cerradas, contradictorias entre sí. Respeto una vida que se puede manifestar a partir de cierto momento. Pero en este grupo de odios abstractos, a hechos y no a personas, odio tanto o más su penalización y la persecución a la embarazada contra su voluntad.
Vengo de muy lejos en el tiempo, de mucho más lejos que mi edad porque todavía pervivía una Edad Media y un sentido de la deshonra por vía de mujer: el embarazo lo pagaban con la expulsión de la casa de sus padres, con la paliza de los hermanos; con la expulsión del trabajo si lo tenían -y claro que lo tenían: siempre han trabajado las mujeres pobres, la lucha nueva vino del derecho de las de buena clase a estudiar carreras o heredar despachos- y su camino era el burdel o el suicidio. Ahora se añaden unos pudores o censuras y la realidad del suceso no se relata hasta el fondo. ¿Cómo no voy a preferir el aborto? Creemos que esos casos no se dan, porque hay ilustración. Pero una mujer pare en un retrete y otra tira el niño por el balcón en una ciudad -Valencia- donde el sexo es libre para muchos y los preservativos se venden en los grandes comercios. Pero hay gente fuera de esa ilustración. Chicas que saben que no podrán soportar la vida. No respeto a los creyentes que obligan a la castidad. No les odio porque no odio personas, sino ideas; y estos torturadores y a veces verdugos que quieren imponerla a los que no son como ellos son también víctimas de la represión. Quién sabe cuántas personas decentes pesaron sobre estas dos desgraciadas que han vivido su embarazo con pánico y han llegado al delito.
Yo tb odio el aborto.
Ya lo decía Concepción Arenal,odia el delito y compadece al delincuente.
Por : odioelaborto. el Martes 4 de Enero de 2005Encuentren las tres diferencias en:http://members.home.nl/saen/Special/zoeken.html
NO apto para cardiacos.
Gloria Fuertes, en pleno franquismo, fue denunciada por leer un poema durante un recital en una librería de Madrid: era pacifista. La llevaron a los sótanos de la Puerta del Sol, y la metieron en un cuarto oscuro y húmedo donde había otras cinco o seis detenidas. Y empezaron a hablar, preguntándose unas a otras por qué estaban allí. "Yo por mechera". "Yo por puta", y una, de unos sesenta años: "Yo por abortar". Y al ver la cara de extrañeza de las demás, añadió: "A otras. Hago abortos". Curiosamente eran pocas las mujeres encarceladas entonces por abortar: la mayoría morían desangradas en terribles abortos clandestinos, como bien retrata Luis Martín Santos en su novela Tiempo de silencio.
En muchos cuentos, incluidos los de Gloria Fuertes, mueren niños, o son comidos por los lobos. Parece algo asumido que los niños deban morir, pero no se tolera que una pobre mujer desesperada y humillada tenga que abortar.
(Pobre Gloria Fuertes. Madrileña castiza de Lavapiés y mujer libre cuando nadie lo era. Nunca ocultó cuales eran sus amores, pero siempre fue discreta: no fuera que los padres de los niños se enteraran y dejaran de comprar sus libros. Nunca se ha perdonado que las mujeres sean libres).
Cada una de esas mujeres tiene sus razones, para hacer algo así.Los accidentes nos tocan a todos y esto también.No decidamos por nadie y que no estemos jamás ante algo parecido
Por : madre el Martes 4 de Enero de 2005--diferiendo del Haro,yo amo el aborto si le urge a la hembra preñá...por supuesto q lo ideal seria q el niño viniese al mundo siendo bien recibido por su padre y madre(exclusivamente).en caso contrario,aborto.q no quiere la madre pasar por ese trance,q lo adopten tantas parejas esteriles q hay,tan necesitadas de legar todo su amor,patrimonio y sapiencia a una de esas criaturitas,q menuda faena ya les hacen en traerlas al mundo.3 citas,una de cosecha propia,toma ya:"el mayor pecado del mundo no es nacer,si no HACER NACER"(Pio Baroja) porque"creo q la batalla q libraron Dios y Satanas por el mundo,no la gano Dios,sino el diablo"(Haro Tecglen).no es buen negocio venir a este asqueroso mundo(el cale).le daria toa la razon a mi hijo si me reprochara por q le habia concebido.menos mal q nos queda Brasil
--otra cita antologica,pa guardar en archivo es la del ultimo parrafo:"no odio a personas sino a ideas" para mi el peor enemigo del hombre no son ni los odios,metralletas,bombas,mosquitos venenosos,sino precisamente sus sueños,ideas,pensamientos...el logos,lo unico esencial de la vida es nuestro peor enemigo.el reverso tenebroso de la fuerza diria el maestro jedi Yoga.ahi esta la clave,en la educacion y to lo q nos inculcan de chico.q sabidos los curas y sus dueños
--revista-triunfo,no pares de hablar de los oscuras epocas y todas sus miserias provocadas por los trogloditas,esos momios malnasíos,acomplejaos y corruptos.mi padre es extranjero y toa esa informacion roja y democratica q tu tan maravillosamente suministras pa mi es manantial de agua fresca.Ultimamente me fio mas del boca a boca q de LA VERSION OFICIAL(excepcional titulo pa esa pelicula argentina de 1984 con la divina Norma Leandro y h.Alterio.bajarsela ya en la red!)
salud y republica
Interesante el apunte sobre las mujeres de clase alta que por heredar se pusieron a estudiar. Las otras, trabajaron desde siempre y muchas, sin estudios, tienen sabiduría y una sensibilidad natural que las hace muy dignas. Como decía Silvio Rodríguez en su canción: me estremecieron mujeres...
NOTA: ahora tenemos lavadoras, pero antes (las orillas del madrileño Manzanares estaban llenas de ropa tendida al sol) tenían que lavar a mano, imaginemos lavando con agua fría en invierno los lienzos del esposo... Perdón
Calé : no se que tiene que ver , el aborto con la república.Tu filosofia, ahí está
Por : meggy el Martes 4 de Enero de 2005(Yo también estoy en contra del aborto)
PNV: MENTIRAS Y VERDADES
STANLEY G. PAYNE
9 de enero de 2000
En sus 105 años de existencia, el PNV ha celebrado reuniones decisivas. Así es calificada la que el próximo fin de semana celebrará en Bilbao la formación fundada por Sabino Arana. Su Asamblea General aprobará, bajo el férreo control de Xabier Arzalluz, la petición de un nuevo marco jurídico-político para el País Vasco.
Es decir, la superación del Estatuto de Gernika y la posibilidad de que los vascos decidan en referéndum (previa reforma de la Constitución) su relación con el Estado español. Es la línea que ha defendido el sector capitaneado por Arzalluz, quien será reelegido presidente. El historiador Stanley G. Payne, gran conocedor del nacionalismo vasco, disecciona la historia del PNV ante esta importantísima reunión para toda España.
El Partido Nacionalista Vasco celebró el centenario de su fundación, que “aconteció” en 1895. Sólo el PSOE le arrebata el primer puesto como el partido político más antiguo de España. El nacimiento del PNV no era sino una de las señales del auge del nacionalismo en Europa en los últimos años del siglo XIX, en los que se produjo una intensificación del nacionalismo en casi toda Europa.
Comparado con casi todos los demás movimientos nacionalistas de Europa occidental, el vasco se desarrolló con bastante retraso. En ningún periodo de la historia habían existido como tales ni un estado, ni un reino vascos, y la organización civil y administrativa propia jamás se había expandido más allá del ámbito de las provincias individuales. Las tres provincias vascas, en grados y en épocas diferentes, habían formado parte de los reinos de Navarra, Aragón y Castilla-León hasta que se integraron finalmente bajo la soberanía de la corona de Castilla durante los siglos XIII y XIV.
El régimen de fueros se desarrolló y codificó posteriormente, de acuerdo con la corona de Castilla entre los siglos XIV y XVI. Aunque los regímenes forales hicieron de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya «tierras aisladas» si se las compara con la mayor parte del reino de Castilla, la soberanía fue siempre detentada por la corona de Castilla y, con posterioridad, por la monarquía española, que administró con mimo los regímenes forales y conservó siempre la lealtad de sus súbditos vascos.
Durante la Guerra de Sucesión (1700-1713), los vascos se alinearon con Castilla en apoyo de la solución borbónica y, así, estuvieron en condiciones de preservar en gran medida intactos sus fueros hasta bien entrado el siglo XIX.
Los tres factores más directamente responsables de la creación del movimiento nacionalista fueron, en primer lugar, «el vasquismo cultural», el desarrollo generalizado de una literatura romántica regionalista y vasca y de una mitología popular durante el siglo XIX; en segundo lugar, la devoción vasca a la causa carlista en las guerras civiles del XIX, seguida por la completa derrota de ésta; y, en tercer lugar, el trabajo de los hermanos Arana y Goiri durante las décadas de 1880 y 1890.
El régimen foral de las provincias vascas proporcionaba ventajas especiales en cuanto a impuestos y aranceles, por lo que el sistema tradicional contó allí con el respaldo de una mayor proporción de la población que en cualquier otra parte de España. Los fueros se convirtieron en un principio fundamental del carlismo y, en tiempos de la última carlistada, la propaganda tradicionalista magnificaba la libertad y las ventajas de las que se gozaba bajo el régimen existente, con lo que se daba aliento a los derechos y a la identidad de las provincias vascas. La derrota del carlismo trajo consigo el fin del régimen foral, con la excepción de un sistema fiscal especial que incluso fue objeto de negociación bajo los actuales «conciertos económicos».
Sabino de Arana y Goiri, fundador del Partido Nacionalista Vasco, procedía de una familia fervientemente carlista. Su padre, que llegó a ser un próspero empresario naval, jamás se recuperó de la derrota del tradicionalismo, ni psicológica ni financieramente. El joven Sabino (“A mi, que los arrollo”) fue enviado a cursar estudios universitarios a Barcelona (1883-1888), donde quedó profundamente impresionado por la renaixença cultural catalana y por la paralela ascensión del fervor catalanista.
Poco después de regresar a su nativa Vizcaya, Arana y Goiri, en unión de su hermano mayor Luis, desarrolló la convicción de que los vascos constituían un pueblo distinto y, desde el punto de vista biológico, una raza diferente y de que se había cometido un tremendo error al subordinar los intereses vascos a los de la común causa tradicionalista. La ideología vasquista desarrollada en los primeros años de la década de 1890 se fundamentaba en una idea firme del esencialismo racial vasco, de una identidad, una lengua y una cultura vascas distintas y eternas, y de la condición superior de unas instituciones históricas que tenían que haberse mantenido siempre sobre el principio de la independencia hasta que el régimen foral pasó a estar, criminalmente, sometido a la corona.
Esta ideología adquirió en su origen la forma de bizkaitarrismo o vizcayanismo, con la meta puesta en la independencia vizcaína, pero el proyecto se amplió rápidamente a todo el ámbito vasco después de la constitución del primer Bizkai Buru Batzar (comité ejecutivo vizcaíno) en 1895, que llevó a la creación del PNV.
ODIO AL «MAKETO»
Sus orígenes estuvieron fuertemente influenciados por la transformación de buena parte de la provincia de Vizcaya durante las décadas de 1880 y 1890, cuando una rápida industrialización se vio acompañada de la inmigración de miles de trabajadores procedentes de otras partes de España. Para Arana, la estructura tradicional de la vida vasca era objeto de destrucción a cargo de elementos extranjeros hostiles animados por la nueva tiranía del estado español.
En aquel momento, sin embargo, la textura de la sociedad vasca, en su mayoría fervientemente católica, era en cierta forma la más conservadora de cualquier parte de España. Nunca había existido ningún movimiento vasquista popular en la historia escrita, por lo que una doctrina radical de independencia contradecía las convicciones tradicionalistas de la mayor parte de la sociedad vasca y, al principio, encontró pocos seguidores.
El primitivo PNV quedó profundamente marcado por la personalidad de Arana y Goiri, inflexible, ofensivo, antipático en extremo, políticamente doctrinario, radical e intransigente, de gran piedad religiosa, tradicionalista y prácticamente teocrático. Un futuro estado vasco se compondría de una federación de siete provincias autónomas (tres en España, tres más pequeñas en Francia, además de Navarra) y quedaría absolutamente sujeta a la normativa católica tradicional. Se daba por hecho que los vascos de pura raza eran moral y espiritualmente superiores a la población española en su conjunto. Se proclamaba que España era «el país de la navaja y de la blasfemia», y su tan cacareado catolicismo, hipócrita y de dudosa credibilidad. Se reprobaba a los “trabajadores españoles inmigrantes como maketos racial y culturalmente inferiores”, cuya única función habría de ser la de corromper la pureza racial y espiritual de los vascos.
Un programa tan extremista tenía escasas posibilidades de éxito e, incluso antes de su prematura muerte en 1903, Arana se vio obligado a modificarlo en la dirección del objetivo más factible de una autonomía vasca en el seno de España.
Sus sucesores en las primeras dos décadas del siglo XX liberalizaron el movimiento en ciertos sentidos y abandonaron oficialmente el racismo biológico que tan destacadamente había figurado en el programa de Arana. El partido fue consiguiendo poco a poco un cierto grado de apoyo en Vizcaya y luego empezó a extenderse en Guipúzcoa, aunque siguió siendo débil en Álava durante mucho tiempo.
El crecimiento del PNV y del nacionalismo vasco en general se desarrolló en tres ciclos diferentes, correspondiente cada uno de ellos a las tres oleadas de democratización de España en su conjunto. El primero comprendió los años de 1917 a 1923, en los cuales la incipiente aunque, en último término, frustrada democratización de la política española fue aprovechada para conseguir los primeros progresos del PNV más allá de Vizcaya. Tras la dictadura de Primo de Rivera, la segunda fase de expansión tuvo lugar bajo la Segunda República, que culminó con el primer estatuto vasco de autonomía de 1936. La fase actual de desarrollo, la más vigorosa que el PNV ha conocido, corresponde a la auténtica democratización del régimen español en su conjunto a partir de 1976. Los progresos históricos dentro del País Vasco han acompañado y han correspondido a los progresos generales de España en su conjunto.
El único dirigente auténticamente carismático que ha tenido el partido en toda su historia fue la antigua figura del fútbol vizcaíno José Antonio de Aguirre, que dirigió el partido desde 1930 hasta su muerte en 1961. Elocuente, afable y encantador, Aguirre brindó un estilo magnético de liderazgo a los jóvenes nacionalistas durante los años de la República y la Guerra Civil. En los últimos años de su vida como jefe del gobierno vasco en el exilio, me entrevisté con él en varias ocasiones, en París, en 1958 y 1959. Siempre me impresionaron su franqueza y su simpatía personales y los términos sinceros y cordiales en los que se dirigía a un joven estudiante americano de doctorado.
ESPAÑOLISTAS
En aquellas conversaciones, Aguirre observó acertadamente que la opinión política vasca bajo la República había quedado «triangulada», es decir, que aproximadamente un tercio de los votantes del País Vasco había apoyado a los nacionalistas, otro tercio a la izquierda española (el PSOE, en particular) y aproximadamente otro tercio, a la derecha española.
En aquella época, el PNV había evolucionado políticamente desde la derecha católica hacia el centro demócrata cristiano, pero rechazaba el colectivismo revolucionario de la izquierda española y no formó parte del Frente Popular. En Navarra y en Álava muchos nacionalistas vascos apoyaron a Franco después del comienzo de la Guerra Civil.
La opinión pública vasca había sido históricamente bastante representativa de la mayor parte de España y no tenía por qué ser diferente en 1936: la Guerra Civil en España se convirtió también en una guerra civil dentro del propio País Vasco.
A la inversa, la contienda hizo posible una rápida aprobación de un estatuto vasco de autonomía por aquella disminuida República en septiembre de 1936. Bajo la República prebélica, había resultado imposible conseguir un estatuto de autonomía, no tanto por la resistencia de Madrid como a las divisiones dentro del País Vasco entre nacionalistas y carlistas y, asimismo, a diferencias entre la rural Álava y las industriales Guipúzcoa y Vizcaya, de otra.
Para cuando se aprobó el estatuto de autonomía de tiempos de guerra, Franco había ocupado Álava y Guipúzcoa a excepción de la zona de Elgueta, por lo que se referían a él como el Estatuto de Elgueta, limitado a efectos prácticos a Vizcaya.
Los nacionalistas vascos de Vizcaya combatieron del lado de la República hasta que su provincia fue ocupada por las tropas franquistas en junio de 1937, si bien la actitud del PNV hacia la República siguió siendo ambivalente, de manera casi inevitable puesto que sus propios valores católicos y de clase media apenas si se veían representados en un régimen izquierdista anticlerical. Investigaciones históricas recientes han demostrado que el PNV tendió a mantener una política exterior propia durante la Guerra Civil, con negociaciones directas con el Vaticano y con los gobiernos italiano y británico.
EL MITO DE LA REPRESION
A pesar del mito nacionalista de una enorme represión en el País Vasco bajo el régimen franquista, ésta al término de la contienda fue más suave que en la mayor parte del resto de España. Hubo menos ejecuciones al tiempo que la política de industrialización autárquica del nuevo régimen favoreció la situación económica del País Vasco. La industria vasca resurgió boyante durante las décadas de 1940 y 1950.
Durante aquellos años, el PNV llegó a su punto más bajo. Aguirre y sus correligionarios adoptaron una posición de «tercera fuerza», con la esperanza de obtener apoyo de Estados Unidos a diferencia tanto de la derecha como de la izquierda en Europa. Aunque se recibió alguna ayuda financiera, se debilitó el respaldo dentro del País Vasco. De hecho, el que se fundara ETA como una alternativa nacionalista radical y de izquierdas a mediados de los años 60 se debió en buena parte a la circunstancia de que los dirigentes más antiguos del PNV en el interior y en el exilio se resistieron a adoptar una postura de militancia más activa.
El nuevo activismo puesto en práctica por ETA a finales de los 70 y principios de los setenta resultó de lo más fructífero para provocar una nueva contra represión del régimen franquista en sus años finales, de manera que, en tiempos de la muerte del dictador, en el País Vasco se había despertado una sensación nueva de opresión a cargo del gobierno de Madrid, que superaba con mucho cualquier sentimiento semejante en el pasado.
Aunque el PNV y los pequeños partidos abertzales radicales obtuvieron unos resultados conjuntos justo por debajo del 40% de los sufragios en las primeras elecciones democráticas de 1977, durante los años 80 pasaron por primera vez a reivindicar la mayoría en las tres provincias.
La monarquía brindó a los nacionalistas vascos la oportunidad de obtener por vez primera un estatuto de autonomía plenamente democrático, aunque fueron incapaces de responder con la relativa moderación y madurez de los catalanes.
La violencia de ETA, mucho más cruel en su oposición al sistema democrático que al régimen de Franco, ha condicionado fortísimamente la vida política vasca. La presión de los pequeños partidos abertzales radicales ha espoleado una posición más intransigente en el PNV, que formalmente se ha opuesto al terrorismo pero que ha intentado sacar tajada de la aparente fractura del sistema político español.
La opinión política en el País Vasco se mantiene gravemente dividida entre nacionalistas extremistas y más moderados, entre socialistas y conservadores, entre la exigua minoría que se ha manifestado a favor de la independencia y las posiciones más moderadas adoptadas por la mayoría de los sectores de la sociedad vasca.
La mayoría relativa de los nacionalistas en el País Vasco no se ha traducido en una mayoría absoluta en favor del PNV, que sufrió el cisma más grave de su historia en 1984-85. Los denominados foralistas, con Xabier Arzalluz y la ejecutiva del partido en Vizcaya a la cabeza, se opusieron a un gobierno central vasco más fuerte en Vitoria, lo que terminó en una secesión encabezada por Carlos Garaicoechea, el primer lehendakari o presidente vasco. Con el respaldo de los nacionalistas de Guipúzcoa en particular, formó el nuevo partido de Eusko Alkartasuna (EA).
Con posterioridad al cisma, el PNV ha conservado una cierta pluralidad del voto abertzale pero se ha quedado lejos de la mayoría, lo que ha llevado a la necesidad de gobiernos de coalición en Vitoria. La relativa fuerza del sistema partidista regional en Cataluña y en el País Vasco ha disminuido la fortaleza conjunta de las dos principales fuerzas de España, el PSOE y el PP. Los dos principales partidos catalán y vasco, CiU y el PNV, son ambos de clase media, católicos y, por lo demás, partidos relativamente conservadores, sostenidos por un tipo de votantes que, en otras circunstancias, apoyarían una fuerza política como el PP. Así pues, las organizaciones del nacionalismo periférico han debilitado la posición de la derecha moderada de España.
Las elecciones vascas de 1998 han vuelto a confirmar la extrema fragmentación del sistema de partidos, con un PNV que mantiene su pluralidad de apoyos nacionalistas sin conseguir mayoría.
El peneuvista Juan José Ibarretxe fue capaz de formar a primeros de 1999 un nuevo gobierno exclusivamente nacionalista, apoyado en los 21 escaños obtenidos por su partido, junto con los seis de EA y los 14 de Euskal Herritarok. Por ello mismo, ha continuado la ambigüedad esencial del PNV respecto del nacionalismo extremista y también en relación con el sistema de la democracia y la soberanía españolas. Al mismo tiempo que condena el terrorismo, el PNV ha secundado la mayoría de los objetivos de los extremistas. Al mismo tiempo que contribuye a fomentar la tregua de septiembre de 1998, ha insistido también en una «solución vasca» del problema sin coacciones. Al mismo tiempo que proclama lealtad a la democracia, ha pretendido reemplazar las estructuras del sistema autonómico.
PARTIDO AMBIGÜO
En varias ocasiones, los dirigentes del PNV han prometido a los extremistas abertzales que se va a alcanzar una situación de «soberanía» o «autodeterminación»; en una de ellas, con la fijación de una fecha límite en el año 2002. En febrero de 1999, el portavoz del PNV fue capaz de afirmar que, en 4 años, los «cambios revolucionarios» en el seno de la Unión Europea permitirían que Euskadi solicitara su reconocimiento como estado independiente. Se entiende así que los portavoces de Euskal Herritarok hayan podido sostener que habían llevado a un partido de clase media, conservador en muchos casos, a la aceptación de sus propias propuestas esencialmente radicales.
Desde la muerte de Franco, los dirigentes del PNV han seguido siempre una política que les ha permitido nadar y guardar la ropa. Su posición se ha visto caracterizada por una ambigua mezcla de objetivos pragmáticos y nacionalistas. Un generosos y democrático sistema de autonomía les ha resultado inadecuado para la satisfacción de sus demandas nacionalistas. El final de la tregua de ETA, que ha durado poco más de un año, ha planteado una vez más de la manera más cruda las alternativas que enfrentan a los nacionalistas y la opinión pública española en general en el País Vasco.
El PNV no puede dejar de pronunciarse sobre las grandes disyuntivas que plantean los asuntos de España en este nuevo año: o bien un compromiso con la democracia y la solidaridad democrática, junto con el repudio más categórico del terrorismo, o bien el mantenimiento de una política de ambigüedad que, en realidad, tranquiliza a los terroristas y trata de aprovecharse de la desestabilización que éstos puedan provocar. La primera alternativa favorecerá el bienestar tanto del País Vasco como de España; la segunda dará alas a que vuelvan algunos de los más siniestros tiempos del pasado reciente.
El hispanista Stanley G. Payne es autor, entre otras obras, de “El laberinto vasco”, “El régimen de Franco”, “Historia del fascismo” y “La España de los Borbones”.
CATÓLICOS, CONSERVADORES, NACIONALISTAS...
Fundación. El PNV fue fundado en 1895. Desde su nacimiento su lema es Jaungoikoa eta Lagi Zarra (Dios y Fueros): tradición religiosa y política.
Afiliados. La mayoría de sus 32.000 afiliados proceden de la provincia de Vizcaya (23.000). En Guipúzcoa tiene 4.000, en Álava 3.000 y el resto están repartidos entre Navarra, País Vasco francés y extraterritoriales. La sede central del PNV, Sabin Etxea (casa natal del fundador, Sabino Arana), está en Bilbao. Además, tiene más de 200 sedes sociales o batzokis.
Conservadores. El afiliado clásico (incluye desde miembros de la alta burguesía o del empresariado hasta el campesinado rural) es profundamente nacionalista, “tolerante”, amante de las tradiciones, conservador, católico practicante y, en su mayoría, euskaldun (vascoparlante).
Cargos públicos. 5 diputados en el Congreso de los Diputados, 6 representantes en el Senado, 21 escaños en el Parlamento Vasco, uno en el Navarro, 40 representantes en las Juntas Generales de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, 630 concejales en la Comunidad Autonómica Vasca y Navarra, 374 concejales en la CAV y Navarra elegidos en la coalición PNV-EA, y 134 alcaldes.
JURAMENTO POR EUSKAL HERRIA
Declaración firmada por todos los delegados del PNV en la última asamblea del partido celebrada el 31 de julio de 1995.
«Nosotros: hijas e hijos de Euskal Herria, de este pueblo que habita y trabaja en esta encrucijada de Europa desde antes de que haya memoria histórica de hombres, hoy, en los umbrales del siglo XXI, declaramos libre y firmemente que:
1.- Euskadi es nuestra Patria.
2.- Los vascos de los seis territorios constituimos un mismo pueblo unido por su origen y por su voluntad, dueño de sí mismo, sin que reconozcamos ni acatemos otra soberanía.
3.- La lengua de nuestro pueblo es el euskera, constituyendo su recuperación e implantación una absoluta prioridad para cada uno de nosotros.
4.- La libertad y la justicia son bases de nuestra convivencia. Jamás aceptaremos tiranía ni servidumbres como jamás las aceptaron nuestros mayores.
5.- “Nadie es más que nadie” y todos nos debemos respeto en nuestras ideas, decisiones y actos. La única discriminación que aceptamos es la positiva en favor de los disminuidos por nacimiento o por causas sobrevenidas. La calidad humana de nuestra sociedad ha de medirse, sobre todo, por la consideración de que gocen entre nosotros los menos dotados o los más frágiles.
6.- “Ningún pueblo es más en dignidad que otro”. Rechazamos el racismo, la opresión de un pueblo por otro, y defendemos el derecho a ser, a existir, y a vivir conforme a su voluntad, carácter y valores de nuestro pueblo y de cualquier otro.
7.- “Rechazamos el empleo de la violencia en causa alguna”, salvo en elemental defensa si nuestro pueblo fuere agredido con la fuerza de las armas.
8.- Constituye también una prioridad para nosotros la recuperación y cuidado de nuestro entorno, de nuestros pueblos, de nuestros montes, campos, ríos, bosques o calles.
9.- Aceptaremos como a un hermano a todo aquél, sea cual sea su origen, que quiera compartir con nosotros la suerte de nuestro pueblo.
JURAMOS fidelidad a la causa del pueblo vasco, sin contraponer jamás el interés particular al de la Patria. Porque el sentido de pertenencia a una Patria en peligro es el que ha unido antes y une ahora a todos nosotros, letrados e iletrados, profesionales, gentes de la industria, del campo y del mar, así como a comerciantes, funcionarios o policías, a hombres y mujeres, a mayores y jóvenes.
Por más diferencias de formación, de credo, ideología, nivel económico o prestigio social que haya entre nosotros, nos une desde nuestro ser de vascos, el instinto y la voluntad de salvar y potenciar a nuestro pueblo y a nuestra lengua y el empeño de darle aliento en este tremendo cambio histórico.
Éste es nuestro juramento, que pronunciamos, conscientes, de lo que su guarda ha costado en sangre, destierro y cárcel a tantos de nuestros mayores y que prometemos guardar por encima de nuestras miserias individuales y de los avatares de los tiempos».
P.D.
Yo también fui un "maketo" y estoy muy orgulloso de ello.
Andrés
Totalmente de acuerdo, lo que no se puede permitir es que finalmente los embarazos lleguen a término y el desenlace sea aún peor que el aborto; y hoy por hoy, según está el mundo parece que esto seguirá pasando, que sigue habiendo gente sin medios, sin conocimientos, sin nada, a la que tenemos que dar capacidad de decisión=libertad.
Por : Carmen el Miércoles 5 de Enero de 2005Hace tiempo que esperaba que Haro comentara este tema. A lo largo del año vemos repetirse la noticia de recién nacidos abandonados o asesinados. O ambas cosas, que es lo mismo. Para llegar a esto tienen que haberse atravesado varias anomalías de esta sociedad. Una secuencia de ellas. Primero es la prevención del embarazo, todavía no normalizada, anatemizada y “puesta a parir” por el clásico nacional catolicismo. El consejo sigue siendo la castidad (hay grandes probabilidades de que prospere). Luego, fallando este primer paso básico, está el aborto. No sólo desconocimiento, Eduardo, es lo que está impidiendo a las mujeres a las que les falló la prevención apelar a esta alternativa. Los supuestos para el aborto siguen siendo muy específicos: no cubren todas las necesidades. La económica. La de desastre psicológico para la madre (también se pueden contemplar previo pago de sustanciosa cantidad de euros a una clínica privada). Siendo muy exclusiva, aún, esta variante abortista, queda otra posibilidad para la mujer que cayó en la trampa de sentir crecer, en su interior, una vida que no podía o no quería sacar adelante. ¿Quieren, estas mujeres, dejar morir de hipotermia a ese bebé que no deseaban en un contenedor?. Tampoco es probable. Sólo se oye la orden de detención inmediata de la madre una vez cometido el delito. Luego, ¿dónde está la campaña a favor de la libre entrega de un bebé que no se puede –o no se quiere- amparar como hijo pero tampoco se quiere asesinar?. Si miramos con atención, es probable que la cifra de casos de bebés abandonados en lavabos o en contenedores no esté demasiado lejos de la de mujeres víctimas del odio de género. Pero muchos matrimonios españoles siguen viajando a China o a Rusia para adoptar. Hay mucha cabezonería en pretender que toda mujer deba asumir la función de madre que, después de un parto, se estipula que le corresponde.
Que las autoridades hagan algo. Campaña de acogida de bebés no deseados. Estamos en el siglo veintinuno.
Andrés, amigo, por favor, no nos tires esta pesada losa.
Por : ni más ni menos ni menos ni más el Miércoles 5 de Enero de 2005ni más ni menos ni menos ni más:
Perdona, pero se trata de una losa y más de un mil de lápidas que llevamos a cuestas, durante casi 40 años.
Es una losa que debemos romper en billones de pedacitos entre todos los que queremos los vascos "no se queden con nosotros" nunca más.
Las lápidas que señalan a todos los "asesinados por la espalda", no se pueden romper en nuestra mente.
Andrés
Por : Andrés el Miércoles 5 de Enero de 2005Tercer mensaje que escribo.
Andre´s , muchos sentimos tu dolor
Examinemos los efectos de la planificación familiar promovida por el "progresismo" a través de dos casos, uno simple y otro complejo, a los que nos referiremos respectivamente como "Caso 1" y "Caso 2".
Caso 1.
Supongamos que la población sexualmente activa en un país X es de 100 millones de habitantes. El preservativo tiene una eficacia aproximada del 80%, aunque se vea notablemente reducida en países con una educación sexual deficiente. Un tercer dato, que podemos ignorar por ahora, es la frecuencia con la que un habitante de ese país mantiene relaciones sexuales. A mayor frecuencia, mayor posibilidad de infección.
Así que, en el mejor de los casos, la apuesta por el preservativo arroja 20 millones de infectados por el virus del SIDA en los próximos años.
Éste es el genocidio, en base hipotética, de los amigos del condón.
Caso 2.
Ahora digamos que en África, cuya población sexualmente activa asciende a 300 millones, un joven representativo logra un promedio de cuatro relaciones al año, que es más o menos el doble de las que mantendría un occidental en el mismo tiempo. Admitamos, sin embargo, que el ritmo de relaciones decrece al hallarse una pareja estable, cosa que puede suceder a los veintiséis años. Se reduce, pues, a una relación extraconyugal cada dos años, de modo que tenemos:
Fase A: De los 14 a los 26: 4 relaciones prematrimoniales al año.
Fase B: De los 26 a los 44: 1 relación extraconyugal cada dos años (asimilamos a cero el riesgo de la pareja estable).
Para la fase A (12 años) habría 48 infecciones potenciales (12 por 4). Disminuyamos la cifra a dos tercios, pues no todas las relaciones son de riesgo (hay un tercio de infectados en el África Subsahariana, y una relación la constituyen al menos dos personas). Es decir, 32 infecciones potenciales, que el factor de riesgo al 20% dejaría a 6.4 entre 12 años, esto es, a 0.53 por año.
Para la fase B (18 años) nos quedarían sólo 9 infecciones potenciales (18 entre 2). Reducidas a dos tercios, dan 6; de las cuales, substrayendo el factor de riesgo del 20%, nos quedan 1.2 entre 18 años, por lo que obtenemos un total de 0.06 infecciones potenciales por año.
Ahora imaginemos que de esos 300 millones de personas sexualmente activas, 220 están en la fase A y 80 en la fase B, lo cual es perfectamente verosímil. Así, tendríamos 116.6 millones (220 millones por 0.53) y 4.8 millones (80 millones por 0.06) de infecciones potenciales en los dos grupos. Ambos montos arrojan 121.4 millones de infecciones potenciales cada año.
Pero, podría contestarse, nadie puede quedar infectado más de una vez. Y es cierto. Concedamos que de los 121.4 millones de infecciones potenciales, sólo el 40% se realizan. Luego, se convertirían en 48.6 millones de infectados anuales, que es una cifra harto considerable. Ello sin contar con el incremento anual del factor de riesgo, de rápida tendencia ascendente a medida que aumenta el número global de seropositivos.
Conclusión.
El preservativo es, para entendernos, la vía libre o "bula" a las relaciones prematrimoniales y extraconyugales. Ha quedado claro que las relaciones seguras entre cónyuges o parejas de hecho consolidadas reducen el riesgo a cero, o, en caso de infidelidad, lo disminuyen grandemente. Usar preservativo en dichos supuestos puede ser útil a efectos de planificación familiar, pero no de evitar el contagio, si ambos miembros están sanos. Y ése es el tema que estamos tratando aquí.
El "progresista" asume en primer lugar que los hombres (no digamos ya los de los países subdesarrollados) son promiscuos por naturaleza. En segundo lugar, que la política de la Iglesia resulta "antinatural" por pretender circunscribir las relaciones sexuales al matrimonio. Pero él, el librepensador, está muy lejos de no intervenir en la libertad individual, y en tanto que interviene, incide a efectos demográficos, económicos y sociales. Ahora bien, mientras que el preservativo contribuye a fijar esa promiscuidad de la que hablamos, la Iglesia consigue lo contrario, diluirla. O al menos lo intenta. Y lo lograría con mayor facilidad si 1) la población africana fuera plenamente consciente de los peligros del SIDA, y 2) no adquiriera una falsa seguridad gracias al profiláctico. Se ha demostrado, además, que la promiscuidad es la causa principal del contagio, y que el preservativo ni es capaz de reducirla -más bien la fomenta- ni elimina el riesgo al cien por cien.
Saludos.
Daniel.
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