24 de Diciembre de 2004

La hija del aire. Crítica: La ambición del poder

CRÍTICA: TEATRO 'La hija del aire'

La ambición del poder 

EDUARDO HARO TECGLEN

EL PAÍS  -  Espectáculos - 24-12-2004

La hija del aire de Pedro Calderón de la Barba, concepción y adaptación de Jorge Lavelli. Musical de Gerardo Gandini. Intérpretes: Pompeyo Audivert, Julieta Aure, Joselo Bella, Gustavo Böhm, Cutuli, Luis Herrera, Francisco Nápoli, Blanca Portillo, Paula Requeijo, Matías Pedro Ricci, Luchano Ruiz, Sergio Sioma, Marcelo Subiotto, Eleonora Wexler, Alejandro Zanga. Vestuario de Graciela Galán. Escenografía: Pace. Director: Jorge Lavelli. Teatro Español. Madrid.

Semíramis existió o no; fue la dueña de un burdel, o la descendiente en línea directa de Caín; hubo incesto o no lo hubo en su vida. Quizá la enviara Satanás. No era hija de nadie: hija del aire. De la nada, de donde la sacaron para la Biblia y para contento de escritores y dramaturgos, como Pedro Calderón. O como Voltaire, con cuya tragedia hizo Rossini una ópera (Semiramide). Como Lavelli, que ha cogido las dos comedias de Calderón (o dos partes de una misma, larguísima), se ha quedado principalmente con la segunda y ha trabajado sobre ella un espectáculo interesante desde un punto de vista de dirección de escena. Sus actores, más que tales, son muñecos de gestos, de movimientos y paradas y fijación en casi el aire; de sus cuerpos el vestuario desmesurado hace otras cosas y de sus voces más sonido que signo. Los versos de Calderón quedan pulverizados, diría yo si no fuera porque en el reparto está Blanca Portillo, que traspasa todo eso, que dirige ella misma sus emisiones de voz con un arco muy amplio, que interpreta y hace comprensible un sentido que debe tener toda esta pieza: el de la lucha por el poder en las alturas de un reino imposible, el de Babilonia. El tránsito de Semíramis de prostituta a diosa es algo que está en muchas leyendas de su tiempo y de los siguientes; quizá en algunas leyendas del tiempo actual hay caminos parecidos.

El espectáculo: este director universal que es Lavelli lo encierra entre maderas; el decorado es el palacio de la reina, pero su cierre es falso, en él hay infinidad de ventanas o de escotillas por los que asoman personajes y desaparecen, y un sexteto con frac, y una reducción que de pronto se convierte en vodevil de puertas que se abren y se cierran; cortan y dejan paso. Hay en todo una calidad estética y la hay, como dije más arriba, en actores y actrices y en sus trajes y sus movimientos bruscos a veces, repentinos, mecanizados. Es la obra característica de un buen director que ha puesto a su leyenda, obra, versos, personas. Y espectadores para dos horas y media, fascinados por lo que ven, admiradores de la interpretación. De todo ello yo veo y oigo, sobre todo, la interpretación de Blanca Portillo, reconocida siempre como excelente en cada una de sus interpretaciones.

Por eht en Crítica el Viernes 24 de Diciembre de 2004
Comentarios

Aquí estoy de nuevo:¡Que frio hizo esta noche en mi fachada! .Le dije a tito Luis (Fray): me voy a la ciudad que enhechiza.....(Cervantes)
Acerqueme a la calle Gibraltar y no había nada que reivindicar.Con un ordenador y calefacción , se hace ruido por el archivo.Y así hemos llegado al 24 de diciembre.Hasta una, vuelve a casa por Navidad .Pasenlo, como puedan, al igual que yo

Por : rany salmantycus el Viernes 24 de Diciembre de 2004

No ví espectadores fascinados; más bien pude oir comentarios que coincidían no ya en el tostón general de la obra, la pretenciosa puesta en escena y el horroroso vestuario (mezcla de "Guerra de las Galaxias" y de moda manida y horrible de pretendidos soldados de uniforme intemporal/Primera Gerra Mundial- que por cierto invade algunas operas como el últimom Macbeth del Real)sino de -excepción hecha der la estupenda Blanca Portillo que se despilfarra en este adefesio de represtación- unos "mediocrisimos" actores que no saben recitar. La función es más que mala y no se entiende la critica indisimuladamente benévola que Vd. hace de uno de los mayores "rollos" que un aficionado impenitente al teatro y en especial al teatro clásico como yo ha visto en los últimos 20 años.No pido ver en Madrid las esplendidas y en el peor de los casos dignas en oficio obras que he visto en los últimos años en Paris, Bruselas o Londres sino que lo que el Español programe sea al menos la mitad de por ej. el memorable Hamlet con A. Marsillac (al que se aplaudió durante 15 minutos)que ví hacia 1960, o más recientemente un Alcalde de Zalamea en el C. Cultural con el maravilloso F. F. Gómez y Enma Cohen. O la Yerma de Nuria Espert etc. ¿Qué se hizo de aquel teatro?.

Por : joaquin diaz pardo el Miércoles 29 de Diciembre de 2004

No ví espectadores fascinados; más bien pude oir comentarios que coincidían no ya en el tostón general de la obra, la pretenciosa puesta en escena y el horroroso vestuario (mezcla de "Guerra de las Galaxias" y de moda manida y horrible de pretendidos soldados de uniforme intemporal/Primera Gerra Mundial- que por cierto invade algunas operas como el últimom Macbeth del Real)sino de -excepción hecha der la estupenda Blanca Portillo que se despilfarra en este adefesio de represtación- unos "mediocrisimos" actores que no saben recitar. La función es más que mala y no se entiende la critica indisimuladamente benévola que Vd. hace de uno de los mayores "rollos" que un aficionado impenitente al teatro y en especial al teatro clásico como yo ha visto en los últimos 20 años.No pido ver en Madrid las esplendidas y en el peor de los casos dignas en oficio obras que he visto en los últimos años en Paris, Bruselas o Londres sino que lo que el Español programe sea al menos la mitad de por ej. el memorable Hamlet con A. Marsillac (al que se aplaudió durante 15 minutos)que ví hacia 1960, o más recientemente un Alcalde de Zalamea en el C. Cultural con el maravilloso F. F. Gómez y Enma Cohen. O la Yerma de Nuria Espert etc. ¿Qué se hizo de aquel teatro?.

Por : joaquin diaz pardo el Miércoles 29 de Diciembre de 2004