12 de Noviembre de 2004

Un incidente

Palestina es sólo un fragmento de una parte mayor que, a su vez, se ha convertido en el problema mundial. La idea realmente terrible fue una mística hebrea sincera, la de regresar a Jerusalén después de dos mil años, pero los ingleses y los americanos, tras haber despojado a Europa del Imperio Colonial, aprovecharon esa idea: convertir la mística, la fe, la desesperación de los judíos y montar con ello un estado militar occidental, una cabeza de puente en el Oriente árabe que soñaba con construir una gran nación unida. Primero fue Nasser, luego los intentos de república árabe, con Egipto, Siria y Líbano, y un Occidente o Magreb, con Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, que por ese extremo libio tenía frontera con Egipto. Amenazaba los reinos y emiratos que controlaban el petróleo, ocupaba la puerta que es el canal de Suez y podía controlar África, que en ese momento trataba de unirse, en torno a otro jefe carismático, Lumumba, convenientemente asesinado. Lo que ha pasado desde entonces es un progreso formidable de la ambición occidental: Palestina está con vida artificial; Líbano, destrozado; Afganistán, muerto; Irak es escena de la mayor batalla de la zona.

Occidente ha dado su ideología a toda esta acción: son ellos los terroristas, los agresores. Son ellos, y África y Asia, los que quieren vendernos lo suyo a otro precio -el petróleo- y recuperar la comida. El mundo del hambre quiere comer: son muchos más que nosotros. Millones vienen a Europa para comer, trabajando en condiciones indignas y con amenaza de expulsión. Otros quieren forzarnos: el atentado de Nueva York, el de Madrid, la pizca de Holanda ahora, mantienen la clásica idea de que la guerrilla puede ganar (Vietnam; o España con Napoleón). La Unión Soviética fue una esfera de atracción, pero cayó antes y hoy es otra dictadura más de corte fascista. No hay, pues, enemigos. Eso está pasando. Con sus variaciones. Israel ha respondido a su valor estratégico. Afganistán ha caído, después de haberse destruido la Yugoslavia de los eslavos del sur. Irak está ahora en las primeras páginas: está deteniendo lo que hubiera podido ser un ataque a Irán, a Siria. En todo esto, la muerte de Arafat es un pequeño incidente. Un hombre con gran interés, un jefe carismático: periodístico, literario. No da más de sí.

Por eht en Visto/Oído el Viernes 12 de Noviembre de 2004
Comentarios

No hay enemigos: el enemigo está entre nosotros, en Occidente. El mismo que inventa al enemigo perfecto ("Todos necesitamos rusos. Hasta los rusos necesitan rusos", Steinbeck) el que, últimamente, adoptó el seudónimo de Al Karzawi para que se pudiera martirizar a toda la población de Faluya. Al Karzawi no está en Faluya y, probablemente, en ninguna parte. Y sí, de acuerdo, es la resistencia iraquí -tan difamada y salpicada por pretendidas decapitaciones que se le atribuyen-, la que está frenando las otras guerras al tener al gigante empantanado en sus tierras.

Por : ni más ni menos ni menos ni más el Viernes 12 de Noviembre de 2004

q razon tienes,nimasnimenos,...q tio mas valiente es el Al-sader ese,q fenomeno,responder al ataque de los pretorianos del sigloXXI(los marines)con tan pocos medios,contratacar y replegarse...le llaman en nuestra mass media radical,rebelde,extremista,¡¡porq esta defendiendo su casa!!..q lider,q patriota,contra el pais de la Coca-cola y su cultura de descerebrados e ignorantes....no se me olvida como tras retirar el Zapa las tropas,Al sader advirtio a sus acolitos q las tropas españolas ni tocarlas,respetando la palabra dada,COMO UN TIO...algun dia algun intelectual munsulman novelara esas proezas,teniendo a ese chaval(Al-sader solo tiene 31 años)como lo q es...un heroe,sin importar credos,creencias o causas.

Por : el calé el Viernes 12 de Noviembre de 2004