1 de Noviembre de 2004

La muerte y el embrión

Entra en el conocimiento general la idea de que la muerte no existe: es un cese de la vida, y el ser existe entre dos nadas, entre nacer y morir. A muchos les fastidia, porque esperan un más allá eterno y grato, según cada estatuto religioso o superstición de fantasmas. A otros nos tranquiliza. Una razón para saber que no hay más allá es ver qué fácilmente los dirigentes de las supersticiones manejan la idea de que la vida hay que defenderla a toda costa; pero matan en un año cien mil personas en Irak o dejan morir a 18.000 en Estados Unidos porque no tienen dinero para médico. Son cifras de moda, por la campaña electoral: no cesarán gane quien gane; y en esa moda de campaña está también la expresión de Bush de que Dios habla a través de él, que es un enviado. Quienes dicen que no se lo creen ignoran cómo trabajan sus neuronas; no se fijan en cómo habla, lo que dice. No recuerdan a Franco, no se fijan en cómo es el Papa. Esta doctrina de aquí, tan familiar, que se nos cuela en la infancia, ha ido adhiriéndose al poder desde la romanización, y el poder ha necesitado vidas y muertes; la "defensa de la vida", su frase actual para oponerse a las innovaciones de Zapatero en materia de sociedad, procede de la necesidad que tuvieron los poderes de mano de obra barata, soldados de infantería, siervos de la gleba o esclavos, y creó el castigo supremo al suicida para no perder al trabajador que no aguantaba más el maltrato y la desesperación. Ya no hacen falta, pero la doctrina de la fe no cesa en proteger su divinidad. Menos mal.

Necesita acudir a semánticas raras para matar y defender la vida al mismo tiempo, como el Enviado Bush, o como el cardenal Torquemada, que tanto influyó desde la Inquisición sobre la sociedad española; hasta el propio Franco; o como la campaña para santificar a Isabel la Católica (por antonomasia), que destruyó miles de vidas de "infieles" y produjo las expulsiones en masa que se adelantaron en el tiempo a Hitler; y al "pensamiento único". Los protozoos de la vida humana se pierden por millones por el gran sistema de alcantarillado moderno; y los óvulos. Se trata ahora de que alguna fecundación no arrastrada, sino guardada, se utilice para salvar vidas ya organizadas. El respeto a esas vidas humanas en riesgo tampoco existe; el del embrión, sí. No tiene sentido.

Cuando leo (ayer, aquí) que la opinión de los españoles sobre la Iglesia católica es cada vez peor, no dejo de pensar en estas contradicciones tan molestas para todos.

Por eht en Visto/Oído el Lunes 1 de Noviembre de 2004
Comentarios

La muerte es un rito. Paseo por Madrid, el Madrid de casi un millón de muertos según las últimas estadísticas que decía el poema de Damaso Alonso, y pienso en Larra y en su artículo "El día de difuntos de 1836", tan vigente que bien pudiera haberlo escrito hoy mismo. Paseo por la calle de Madrid, calle de Magallanes, bajo la cual enterraron un día a Larra,y pienso en Zorrilla que se hizo conocido en este mismo lugar cuando leyó un poema durante ese mismo entierro. José Zorrilla y su Don Juan: otro rito del día de difuntos. Cerca de aquí estaba la redacción de la mítica revista Triunfo situada, como en una metáfora, sobre aquel enorme cementerio que entonces era el franquismo ( curiosa esta calle de Magallanes donde quedaban las últimas vías del tranvía de Madrid, y donde periódicamente salen a la luz huesos del antiguo cementerio como resistíéndose a su futuro inexorable:la nada).
García Lorca decía que España era el país donde los muertos estaban más vivos. Y ahora buscan sus despojos en un barranco de las afueras de Granada. Extraño sitio éste, donde los españoles despreciamos y odiamos lo cimero, para después pelearnos por sus reliquias inútiles. Paseo por Madrid y pienso en los escritores que murieron en esta ciudad y cuyos restos dejaron perderse para siempre: Cervantes, Lope, Tirso...No tienen tumba, pero permanecen en pie las iglesias donde fueron bautizados o donde se casaron, o donde fueron enterrados. Todo un símbolo.
( Pronto habrá polémica por la búsqueda de los restos de Lorca, otro fusilado por los fascistas, al que nadie pudo salvar: ni siquiera Lorenzo Martínez Fuset, amigo de juventud de Lorca que en algunas de sus cartas dirigidas al poeta se quejaba amargamente de que no le reconociera como su mejor amigo, y que veinte años después de esa amistad, ese mismo Martínez Fuset siendo comandante del cuerpo jurídico del ejercito sería el principal consejero legal del general Franco, y el hombre que durante la guerra, a la hora de tomar el café después de comer, era el encargado de llevarle al generalísimo la lista de sentencias de muerte que debía confirmar).

Por : revistatriunfo el Lunes 1 de Noviembre de 2004

Ya va siendo hora, señoras y señores, los que cayeron han juramentado, que se merecen todos los honores.

A algún poético cerebro se le ocurrió decir que el mejor lugar para que descansen los restos de un poeta, de la talla y del talle de Federico García Lorca, era el lugar que le hubiese asignado su propio destino, (mejor no meneallo) obviando que el poeta no realizó solo ese último viaje ¿Que hay del maestro y de los dos banderilleros anarquistas que comparten fosa con el maestro de Fuentevaqueros? lamento no poder estar de acuerdo.
Mientras el sacromonumento del valle de "Sus" caídos permanezca en pie, todos los olivos , fresnos, alcornoques e higueras que luchan porque sus raices se adentren en el subsuelo de nuestra querida España, siguen reclamando a gritos no sonoros, que no se puede pasar página sin antes rendirles pleitesía por haber defendido la libertad con su propia vida .

Hoy la radio habló, de ese valle y, lo que dijo, admite cierta credibilidad, por favor, no lo dejen en palabras huecas, denle sentido a la lucha que realizaron, cambienle el nombre al mausoleo esculpido a golpe de humillación y derrota por un lugar que conviene tener presente para que la historia no se vuelva a repetir.

Salud

Por : lagartojancho el Lunes 1 de Noviembre de 2004

Saludos

http://www.aquapurificacion.com

Por : Tratamiento de agua el Martes 14 de Diciembre de 2004