29 de Noviembre de 2004

Barra Libre: Los Tozudos

Los Tozudos (29/11/2004)

La característica de Aznar, que ha formado una psicología colectiva en su partido, es la tozudez: mantenerse en sus puntos fijos. No está diciendo hoy nada que no dijera entonces: el atentado se calculó para antes de las elecciones con el fin de que él las perdiera, hubo una conspiración para derrotarle entre la oposición y los medios de comunicación como este mismo desde el que hablo, que es el peor culpable, cree en la cooperación de ETA con el islamismo, no influyó sobre nadie para que creyese que fueran los vascos…

Parece algo desesperante y un hombre y un grupo sin arreglo. Claro que cualquiera puede tener la misma tozudez que rezuma de él, o de ellos: hace ocho meses se produjo un golpe de terror inesperado, el gobierno proclamó que había sido ETA para que se le eligiera a él porque es su peor enemigo, no aceptó que fueran los islamistas, y parte del electorado cambió su opción, sobre todo la de abstenerse, porque encontró que el gobierno mentía y que el atentado era una respuesta a su política de guerra en Irak. No hay más allá.

Por eht en Barra Libre el Lunes 29 de Noviembre de 2004
Comentarios

Un hombre y un grupo sin arreglo,
y ahí están,en la oposición,
y que sigan.

Por : Antonio el Martes 30 de Noviembre de 2004

¡que mirada tan cautivadora¡
Y el caso es que cautiva, no nos engañemos. Y es que hay gente dispuesta a dejarse cautivar por miradas asi, francas, destilando bonhomía y comprensión hacia los demas, tendiendo continuamente puentes, sin insinuaciones y repartiendo "la verdad". Ese dedo acusador e inquisitorial. Esas cejas ... y esa claque
Inolvidable.
Este personaje es digno de estar en una vitrina. Por cierto, ¿vitrina viene de vitriolo?

Por : trasgu el Martes 30 de Noviembre de 2004

Nada nuevo y sin el menor atisbo de autocrítica. Esto es lo único que se puede desprender de las más de 10 horas de intervención del ex Presidente del Gobierno Español, José María Aznar, en la comisión de investigación sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en el que murieron 192 personas, además de ocasionar unos 2.000 heridos. Aznar insistió hoy en sus argumentos sempiternos en que, lo que realmente hay que investigar son las relaciones entre ETA y el terrorismo islámico, que su gobierno no “mintió” en ningún momento y que ni se equivocó, ni siquiera hubo, más allá de toda duda, el más mínimo rastro de imprevisión.

La comisión de investigación de los atentados del 11-M lleva varios meses en funcionamiento con el claro objetivo, no de descubrir los autores materiales o intelectuales de la masacre, sino de esclarecer qué fue lo que falló y qué hay que hacer para que no se pueda volver a repetir.

Ante la comisión han desfilado todo tipo de políticos y cargos institucionales. Desde los diferentes responsables de las fuerzas del Estado hasta el máximo dirigente de los servicios de espionaje españoles (CNI), o el que era entonces ministro del Interior, Ángel Acebes. Y, después un número enorme de horas de declaraciones, ha quedado bastante claro que, como mínimo, hubo una cierta imprevisión por parte del gobierno ante la amenaza del terrorismo islamista y que, sobre todo, existió una clara descoordinación entre los diferentes cuerpos policiales.

Sin embargo y por el contrario, José María Aznar no reconoció ningún error. Como era de esperar, negó una de las acusaciones más graves que denuncia que su gobierno ocultó información a los ciudadanos españoles entre el 11 y el 13 de marzo cuando mantuvo, con una insistencia digna de una mejor causa, que la única autoría posible era la de ETA, mientras que la mayoría de los indicios apuntaban a la trama islámica.

Pero aquí no acaba todo. También defendió la participación de España en la guerra de Irak, gracias a su inefable celo en procurar la amistad del todo poderoso Presidente estadounidense Bush, sin conceder (esta palabra no figura ni en su “libreta azul” ni en su conciencia) siquiera que debía una explicación a los españoles cuando les dijo por televisión poco antes del inicio de la guerra: “créanme, hay armas de destrucción masiva en Irak”.

Mantuvo también su teoría de que todos los terrorismos son iguales, por lo que hay que tratarlos de la misma manera y que, además, todos acaban teniendo alguna relación entre ellos. En otras palabras, hay que seguir investigando la posible relación de ETA en los atentados del 11-M, pese a que no exista “hasta el momento”, ninguna prueba o indicio y pese a que el juez, que se encarga de la investigación, esté llevando su trabajo en una dirección totalmente distinta.


Eso sí, cargó con una dureza y ruindad inauditas (éste debe ser el estilo “nuevo orden” que ha impuesto en su partido: Insultos propios de un arriero, con perdón para el pobrecito arriero, en lugar de diálogo; insultos y vulgaridades que están muy lejos de la Lengua de Cervantes y que se pueden escuchar a cualquier hora del día en la televisión, gracias en gran parte, a la política cultural de su “espléndido” gobierno) contra la oposición (el Partido Socialista, ahora en el gobierno) y contra algunos medios de comunicación como la radio Cadena Ser, a los que acusó de ser los que realmente mintieron y de “fabricar una gran mentira en torno a la gestión del gobierno, jugar a desestabilizar”, así como de alentar el acoso organizado contra un partido “democrático”, el suyo. Lo único que finalmente reconoció (¡loado sea el divino poder de Dios!) es que las hipótesis que barajó su gobierno hasta el sábado por la tarde del 13 de marzo no eran las correctas. Nada más.

Esta actitud por parte del ex Presidente no ha sido ninguna sorpresa y ya estaba bastante anunciada con antelación. Sin embargo, lo más peligroso es que José María Aznar no ha aportado ningún elemento o explicación que responda a la necesidad de buena parte de la sociedad española de saber qué falló y si se hubiera podido evitar. Con la negación absoluta de cualquier error, no permite esclarecer lo ocurrido ni ayuda a evitar que pueda volver a ocurrir.

Finalmente y con todo, la consecuencia más grave de su “infame aparición” es que se está gestando un clima de crispación, aún más atosigante que el que hemos vivido desde la fatídica fecha del 11-M, dado que “sus adoradores” están aprovechando (“A río revuelto…”) la enorme caja de resonancia que supone la reacción de todos los medios audiovisuales afines a la “nazideología” de un “personaje de tamaña calaña”. Como es de suponer, este clima explosivo no puede traer a la sufrida España y a los españoles -“españolitos, hijos del trabajo, de la rabia y de la idea”- y, ¡ojalá me equivoque de medio a medio!, más que quebraderos de cabeza, inestabilidad, depauperación y, sobre todo, la
no muy probable pero posible vuelta atrás, desde el Estado de las Autonomías, al tan temido tiempo de LAS DOS ESPAÑAS.

Por : Andres el Martes 30 de Noviembre de 2004

Más que a mantenerse en sus trece, estos años de mandato capitaneado por Aznar han conseguido hacer que sus correligionarios tomen las verdades que salen de boca de su partido como propias, ya sea clara o no su falsedad. Si esta asimilación fuera contra su voluntad se podría denominar lavado de cerebro, pero siendo voluntaria, como sin duda es, me atrevo a llamarla nostalgia, nostalgia de los tiempos en que no había que pensar puesto que la Verdad venía dada desde instancias superiores.

¿Quién sabe? Igual ellos llevan la razón, tiene que ser muy cómodo no pensar y forjar una opinión propia.

Por : Priapo el Viernes 3 de Diciembre de 2004