6 de Octubre de 2004

Homofobia

Si se hiciera un referéndum sobre los matrimonios y la adopción por homosexuales, habría mucha abstención, y la mayoría de los votos estarían en contra. La vaga izquierda es tolerante, no quiere ser más que tolerante. Y la derecha... Como el racismo y las discriminaciones por edad o por sexo: reducir el círculo del "nosotros" -¡ellos!- con derecho a todo. La idea del PP, desesperada de dar derechos sin matrimonio y que la adopción no esté permitida, es la defensa del círculo interior de poder: que no sean iguales. Esto no exime a la izquierda del mismo delito. Llamo izquierda al comunismo triunfante y lo que queda: Fidel Castro forzó al exilio a los homosexuales. A veces se encuentra algo más terrible, que es el autocastigo: Visconti era comunista, pero no militó porque él mismo consideraba que como homosexual no podía aspirar a ese honor. El Campesino fusiló homosexuales; y a quienes tenían enfermedades sexuales, porque no podían combatir. Un caso recuerdo de la guerra: alguien que fue arrojado desde el piso alto de un cine porque se descubrió como homosexual. Y no sé por qué insisto, si la reducción del círculo de poder está ya en la frase de Marx que excluía al lumpenproletariat, proletariado en harapos, de la vanguardia revolucionaria. Los borrachos, las prostitutas, los vagabundos, no podían optar al comunismo porque "no tenían conciencia de clase". No olvidemos que la "Noche de los cuchillos largos", asesinatos cometidos por Hitler, Göring y Himmler para eliminar elementos opuestos al nazismo, alcanzó a los homosexuales, algunos sorprendidos en la cama y asesinados.

No me sorprende que entre mucha gente produzca malestar esta legalización; viene desde la España que los quemaba por la Inquisición o les daba garrote por la justicia civil. Hoy mismo, la gran dificultad consiste en decírselo a las familias. Franco los encerraba en el campo de concentración de Albatera. Y no aludo a la tesis freudiana según la cual el represor reprime en los otros lo que tiene que reprimir en sí mismo. Estoy suponiendo que estos viejos odios, esa forma de exclusión, tenderán a desaparecer al mismo tiempo que la idea de que el sexo es sólo para la procreación. Hubo camisones abiertos por semejante parte con un letrero: "No lo hago por placer, sino por amor de Dios". Qué asco.

Por eht en Visto/Oído el Miércoles 6 de Octubre de 2004
Comentarios

¡Cómo me identifico con esa frase del artículo:
"La vaga izquierda es tolerante, no quiere ser más que tolerante"! Joer, D. Eduardo, me ha llegado hasta el corvejón...

Es que, no se puede ser sincero ni con uno mismo...

Por : d@vid el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Pues sí Eduardo. Precisamente aquellos que más tienen que callar son los que hablan. Cuando todos disfrutemos viendo a Lorena Berdún simulando una felación mientras se come un plátano, quizás las cosas vayan cambiando.
Un abrazo ...

Por : DJ CILIN el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Menuda jaculatoria que te ha salido D@vid.

No creo que este asunto sea divisible en izquierdas y derechas. Es simplista hacer algo así, ni siquiera como resumen cañí de lo que ha pasado.
Y lo que ha pasado es algo sobre lo que no va a opinar (no ha lugar, por lo visto) ni siquiera la izquierda.

Yo tengo más que dudas respecto a las adopciones por homosexuales, salvo en casos de hechos consumados, es decir, hijos aportados por una de las partes.

Y mis dudas (y a ratos franca oposición) no vienen de militancias, sino de mi propio pesamiento crítico.
El hecho de que en la mayoría de los países del mundo (menos en dos o tres) exista el mismo debate dudo que obedezca a un posicionamiento militante.

M.

Por : Miranda el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Perdón por la jaculatoria: ha sido cosa de la informática, que me daba error de envío.

Miranda: a mí me pasa lo mismo. De ahí mi comentario... y me considero persona de cierta izquierda, como decía el maestro... hummm ¡qué contradicciones, leñe!

Por : d@vid el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Miranda, las sociedades cambian y los modelos de familia también. No es también simplista decir que en la mayoría de los países del mundo existe el mismo debate?? Pues claro !!! en la mayoría de los países del mundo ni siquiera nunca se había planteado ese debate (salvo en dos o tres).
Abrazos.

Por : DJ CILIN el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Los modelos de familia sí, las formas de reproducción también, afortuadamente para los que no se pueden reproducir.
Pero estamos hablando de niños, no de hipótesis o de experimentos. Por eso hay tanto "debate".
Como dicen los que los hacen...los experimentos con gaseosa.
(el asunto de que estan mejor con dos homos a pasando hambre es ya un insulto a la razón, y lo peor de todo es que lo dicen)

Creo, por otra parte, que esto es demagogia pura.
Como cuando pusieron las operaciones de cambio de sexo por la SS.Está claro que los empastes no los ponen gratis. Es lo que hay.
Los casos de adopción supongo que pustos en la fila serán pocos.
Ahora bien, conociendo la naturaleza humana (que no cambia ni con leyes ni con cuentos), seguiré pensando que no, no estoy de acuerdo con lo de las adopciones. Es una ley oportunista, vocinglera, y demagógica. Espero que al menos consigan subir elgo el cupo de voto gay.

M.

Por : Miranda el Miércoles 6 de Octubre de 2004

SIMONA Y SIMONA
(A Eduardo)

Ya han sido liberadas esas dos petardas, esas dos monjitas que, como ya no queda progre irse a las misiones, se van de ONGs; así que ya puedo decir lo que pienso sin ser acusado de criminal.

Para empezar, me apostaría un cojón a que esas dos golfas proceden de la burguesía. Sólo las hijas, y los hijos, de la burguesía tienen ese afán de "redimir el mundo", o de "echar una mano" donde los desgraciados. Sólo la burguesía tiene esa mala conciencia de ser burguesía, y por eso hace esas cosas lamentables. Los pobres, los hijos e hijas del proletariado, bastante tenemos con sobrellevar nuestra miseria día a día. Ninguno de los pobres a los que yo conozco, empezando por mí, hemos pensado jamás "redimir el mundo", ni "echar una mano" donde los desgraciados, porque "el mundo" y "los desgraciados" somos nosotros. Lo único que queremos es hacernos ricos. Sí, justo eso. Que cualquier hija o hijo de la burguesía deje de ayudar tanto y que pregunte un poco a sus "ayudados": lo que queremos los pobres es dejar de serlo y hacernos ricos. En primer lugar, para librarnos de petardas como Simona y Simona; en segundo lugar, para gozar (más aún) de la vida.

Ahora Simona y Simona, esas impresentables zorritas, deberían ser condenadas a trabajos forzados para minimizar, un poco al menos, lo que Italia ha tenido que gastarse en ellas. Un método fácil y accesible sería que se conviertieran en Putas del Estado Italiano, y que se mantuvieran hasta su vejez en una cama con las patas abiertas y el chocho lubricado, para que cualquier pobre italiano pudiese ir allí a enchufársela y así descargarse un poco, mentalmente, de los agobios de su pobreza.

Pero no lo harán, claro que no. Ahora saldrán en las teles, publicarán libros: se forrarán. Qué barato sale en Europa el exhibicionismo moral. Qué rentable. Por eso un día los negros vendrán a follarnos a todos, y yo seré el primero en aplaudir. ¡Porque no aguanto más!

Por : Javier Calvo el Miércoles 6 de Octubre de 2004

¿Pero esto que es? ¿Un hoax?

Que pelmada con las Simonas y con el articulito este "tan rompedor".

Que tío más brasas!

M.


Por : Miranda el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Vaya vaya con las descargas del tifosi furiosi. Relájese compañero. Otra cosa: qué monserga con el casar gay. A ver si nos enteramos: cobijados en el matrimonio sacrifican el derecho personal a la diferencia, la que sin necesidad de casar no ha de consentir discriminación alguna, of course. ¡Qué se casen ellos (los de siempre)!

Por : pablotercero el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Más razón que un santo, el maestro Haro.
Hay prejuicios que han sido heredados también por los movimienntos más vanguardistas y revolucionarios, al fin y al cabo somos todos de una misma sociedad y no es fácil escapar a ciertos prejuicios.

Sólo un matiz, Marx no excluía al lumpen. Simplemente analizaba que partes importantes del proletariado no tenían conciencia de clase, porque bastante tenían con lo suyo. Pero nunca se opuso a que participaran, es más, se trata de que participen, cobren conciencia y dejen de ser lumpen.

Por cierto, que alguien le haga llegar su medicación al payaso de Javier Calvo.

Por : Ángel el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Preocupa que sólo sean dos o tres paises los que han afrontado a fondo el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, como si por ser pocos, estuvieran menos legítimados para poder hacerlo. Acaso no pagan sus impuestos como buenos paganos, sean belgas, de chueca, sitges o de la tacita de plata.

Históricamente tanto diestros como siniestros han vilipendiado a quienes por cuestión de placer se apartan de los cánones establecidos, bien venido sea el momento en que los denominados progresistas, se zafan del corsé homofóbico y aceptan de buen grado que el gusto sexual por una u otra tendencia no tiene porque ser etiquetado negativamente para desvirtuar sus derechos como personas.

Puestos a hablar de la adopción, me resulta mucho más escandaloso pensar en el boyante negocio de la porno infantil en internet o, las jaculatorias que soportan muchos de los crios que pasan por santacatequesis impartidas por supuestos célebes, que babean a la menor oportunidad, que el hecho de ver a dos personas de igual o distinto sexo ocupándose de un pequeño ser, falto de cariño o subsistencia.

El calvo ese, no tendrá que esperar mucho, cada día vienen más y, no es precisamente porque quieran hacerlo, sino porque África está abocada al continuo sacrificio de enriquecer al amo negro que negocia con el gran amo blanco, ya sea como esclavo a la fuerza o esclavo por propia voluntad.

Salud

Por : lagartojancho el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Ya ya...
Pero las leyes son para legislar personas, son generalistas, no para excepciones o casuísticas.
Una cosa es la no discriminación por razones de sexo y muy otra la legislación por razones de opciones sexuales.
Los sexos son dos,masculino y femenino.
Y lo que se plasma en las leyes son las legislaciones para las personas de ambos sexos. Lo demás son lo que llaman opciones sexuales.
Hay hombre y mujeres y se acabó.
Y todos ellos son muy dueños de hacer sexo como quieran, y como personas hay que legislar en función de la no discriminación, de acuerdo, pero no discriminación en función de su sexo, no de su "sexualidad" y estamos hablando de eso, lo que ya resulta el colmo.
Y es una discriminación que dos personas del mismo sexo no tengan los mismos beneficios que los que lo son de distinto, pues bien, que se legisle para contemplar la posibilidad de la INJUSTICIA.
Pero legislar en función de los derechos de las opciones sexuales es demagogia pedestre.
Y legislar sobre un futurible, es decir, la futura persona, en función de la "opción sexual" de los adoptantes es hacer de la excepción un derecho sobre el derecho de un niño.
Y el derecho de un niño adoptable es el de crecer con bien y afecto en un entorno normal.
Y el entorno normal en el que nacen los niños es de mujer por inseminación masculina, asistida o no.
Demagogia es poner ejemplos de niños sin padre o criados por la abuela para justificar que se les quiere otorgar a los homosexuales un derecho que la naturaleza NO les otorga.

Y por cierto.
El noventa y nueve por ciento de los pederastas son hombres. Y el cien por cien de los abusadores de niños o efebos también.
Ahora me cuenten (en plan tan demagógico como el que yo estoy utilizando) que el homo casado (que igual antes era cura...o célibe salido) desde ese mismo momento en que legislaron y se casó ya no siente atracción por el niño que ayer le chiflaba en Marruecos, y como tiene pareja fija que le va a heredar, ahora ya lo puede adoptar y leerle cuentos.

Menudo cuento!

M.

Por : Miranda el Miércoles 6 de Octubre de 2004

El matrimonio en España

Vivimos en un Estado social y democrático de Derecho. Hago esta aclaración porque a mucha gente se le olvida. Siguiendo con esta idea básica, proclamada en la Constitución Española, el matrimonio es lo establecido constitucional y legalmente. Esta institución deriva de nuestro Derecho Positivo; no deriva del Derecho Natural. Por tanto somos los españoles a través de nuestros representantes democráticamente elegidos los que elegimos como será el matrimonio, sus formas, efectos y formas de disolución. Así lo establece nuestra Constitución.

El tema de la regulación del matrimonio está muy de actualidad por el revuelo que se ha levantado en los círculos de la derecha española y católica por el anunciado Proyecto de Ley que el gobierno socialista enviará en septiembre al Congreso de los Diputados para ampliar a las parejas del mismo sexo el derecho a contraer matrimonio (actualmente sólo está permitido en nuestro Código Civil para parejas formadas por individuos de distinto sexo). La Iglesia Católica y los círculos políticos y mediáticos que la apoyan defienden la curiosa postura de que el matrimonio es anterior a las leyes humanas y que como su fin es la procreación sólo cabe el matrimonio heterosexual (sic). Este postulado es inconstitucional. El Matrimonio es un derecho constitucional y sus formas se establecen en la Ley. Punto. Es lo que dice nuestra Constitución.

Considero que sólo en sede constitucional se pueden hacer críticas a este proyecto de reforma. Las críticas, por el momento abandonadas por carecer de un sólido fuste, fueron por la referencia del artículo 32 la Constitución a que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica". Se quiso ver en este precepto un reconocimiento al matrimonio heterosexual como el único admitido bajo nuestra Constitución. Esta interpretación ha sido muy criticada por cuanto no hay ninguna referencia a "entre sí" en el precepto y además que no se contiene ninguna referencia a la no admisión de matrimonios entre parejas del mismo sexo. Recuerdo con un poco de nostalgia las discusiones por correo electrónico que mantuve con D. Enrique Belda (diputado del PP en la legislatura pasada y profesor de Derecho Constitucional en la UCLM) respecto a la constitucionalidad de los matrimonios entre parejas homosexuales. Duró poco. Cuando realicé críticas fundadas a sus postulados dejó de responderme. Una pena.


Sobre la adopción por parejas homosexuales

Llaman mucho la atención los argumentos que los sectores de la sociedad más retrógrados "buscan" para defender su postura preconcebida de negativa a la adopción por parejas homsexuales. Como las posturas morales no son convincentes, intentan hablar de los derechos del futuro niño adoptado en clave científica. Y como los estudios cientificos no detectan ninguna anomalía en los niños y niñas que han crecido bajo la tutela de parejas homosexuales s escudan en un par de estudios de una revista norteamericana de segunda fila de mediados de los años noventa que venía a decir que entre un 10 y un 25 % de éstos desarrollaba conductas homosexuales o bisexuales... o_O Pásmense, sí. Ni que ser homosexual o bisexual fuera algo pernicioso. pues no señores no lo es. Es lo mismo que ser heterosexual. Nadie es diferente por su orientación afectivo-sexual. ¡Qué necesaria es la asignatura de Educación para la Ciudadanía!

Por : Manu el Miércoles 6 de Octubre de 2004

-sí,es cierto lo q dice el Haro,la derecha repudia a los homos de toda la vida y se les ha perseguido siempre...pero diga lo q se diga,la gente por la espalda los pone verdes aunq se les tolere....de todas formas el Haro exagera un poco,el PP les da todos los derechos menos el nombre y la adopcion,..tampoco creo q sea para tanto,hombre,no esta mal(cosa q suscribo yo con el PP sin q crea precedente)...de todas formas..AVISO!!.. ESTA LEY de adopcion TIENE TRAMPA,...no hay niños españoles para adoptar y los q vengan de otros paises no podran hacerlo pues el 80% de estos paises no tolera la adopcion a parejas homo..
-las simonas.el calvo no va descaminado,q siendo las niñas algo irresponsables se van a irak a la aventura y esa irresponsabilidad se convirtio en un asunto de estado y ha costado 1 millon $$ al erario publico.
permitidme una maldad:¿y si el musoliniano Berlusconi provoco ese candido secuestro con happy end incluido pa aumentar su popularidad en la encuestas q estaban tan bajas? yo del fascio me lo creo tó.aki tuvimos una:el atentado de Aznar en 1994 cuya dinamita no coincidio con la q usaba ETA.a mi ese atentado con patraña posterior de aznar incluida,me extraño siempre

Por : el calé el Miércoles 6 de Octubre de 2004

Hola. Me gusta estas intervenciones en caliente.

Por : Miguel Gonzalez el Miércoles 6 de Octubre de 2004

No me apena confesar que he conocido a Eduardo a través del artículo "Homofobia" publicado el pasado 6 de Octubre el "EL PAIS", lo he considerado tan acertado y correcto que lo he buscado on-line y lo he encontrado en esta web donde además tengo la feliz posibilidad de conocer algo más de Haro Tecglen; gracias por permitirnos este lujo. Felicidades Eduardo por tu cumpleaños, que sean muchos más con la claridad y talento para escribir cosas como ésta.

Por : Manuel M. Granda el Viernes 8 de Octubre de 2004

El lobby gay y la heterosexualidad degenerada (la homosexualidad siempre lo es) quieren que el sexo sea algo indiferente, neutro, relativo, convencional, intercambiable. Pero el sexo es algo más que echar una cana al aire. En cierto modo es la esencia del hombre, tanto del vulgar y sensual como del extraordinario y espiritual. Ambos se definen en base a su relación con el sexo, sea ésta inercial o racional, obvia o problemática. Negar esta condición constitutiva del sexo es negar al hombre y convertir la humanidad en una especie animal más. Con la diferencia de que, para colmo, se la condena a la más vergonzante y egoísta de las extinciones en el altar de la lujuria.

Los homosexuales tienen un vicio por su condición, pero no pecan si no consienten a él. Absolutamente nadie puede ignorar indefinidamente las tendencias viciosas, y ningún mortal está libre de pecado. Ahora bien, ¿qué pensaríais de un obeso que intentase elevar la gula a la categoría de privilegio civil? Una cosa es respetar a los homosexuales y otra muy distinta es reconocer a los gays, capitular frente a la bajeza.

Antes he dicho que el sexo, como valor psicológico, es la esencia del hombre, ya que no hay manera de sustraerse de él mientras se está vivo. Sin embargo, el sexo como valor moral es voluntad de descomposición, de desintegración y de vacío. Es una protesta contra el peso de la existencia. Se opone, entonces, al amor, del que resulta lo contrario: la voluntad de unión, de integración y de lleno, la afirmación de la vida.

Un monstruo no es tal por su carácter improbable, es decir, por la parvedad de casos de su tipo, pues, si así fuera, también serían monstruos los seres excepcionales, Jesucristo a la cabeza. Ahora bien, el fenómeno monstruoso se da cuando un ser está dotado de órganos o facultades que no corresponden a fin alguno, como por ejemplo, tres ojos en un mismo rostro (que rompen el eje de simetría de la visión), la bicefalia (que impide ejercer autónomamente el control sobre los miembros) o la atracción por personas del mismo sexo, destinada a eliminar el amor de la faz de la tierra, como preámbulo macabro a la desaparición de la raza humana.

Primero fue el amor sin descendencia ("libre"), luego el amor sin compromiso (al que habría que llamar "libérrimo"). Ahora sólo queda el "amor" sin amor, entiéndase, la cópula libertina, esgrimiendo el mero goce escatológico del propio cuerpo en perjuicio de cualquier otra consideración. Hay heterosexuales que "aman" así, pero no están obligados a hacerlo. La institución jurídica del "matrimonio homosexual", por contra, crea un paradigma que desecha cualquier forma de relación que no sea la fundada en el banal interés erótico.

No puede haber comunión de ideales ni afirmación de la vida (esto es, familia) desde la perspectiva de la caducidad, como tampoco puede darse la amistad desde la instrumentalización sexual del otro ("Para considerar a una mujer nuestra 'amiga' sería preciso que nos inspirase alguna suerte de antipatía física", dejó escrito Nietzsche). Los homosexuales degradan el amor, rebajándolo hasta el nivel de la amistad, para acto seguido arruinar la amistad, encerrándola en la mazmorra del sexo.

Y bien, el origen de la homosexualidad es sociológico, a saber: una mala disposición del padre para que el hijo se identifique con él. Y como el error engendra error, de familias malas pueden salir familias peores y hasta antifamilias o pseudofamilias. ¿Cuál es el quid del descalabro? Una sociedad débil, egoísta e individualizada daría lugar a esta clase de fenómenos inexplicables.

Hoy los jacobinos, antes iusnaturalistas, olvidan ese límite que el mismo Parlamento inglés se puso: "La ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer".

La medida legislativa que se comenta no ha sido acordada por ser un avance en materia alguna, sino por resultar electoralmente sabrosa. No ataquéis, pues, a la Iglesia, que siempre dijo lo mismo: atacad al partidillo que desde su fundación hasta la fecha ha tardado 125 años en reconocer y proclamar un "derecho inalienable", como parece al fin que lo es el concubinato homosexual. Mas adelantemos algo de teoría.

El buen Estado debe reconocer los máximos derechos, que son finitos y consustanciales, y al menos garantizar las libertades, infinitas y de carácter accidental, en tanto que éstas no frustren a los primeros. Es de notar que los derechos se complementan mutuamente (al integrar la noción de hombre), mientras que las libertades de signo contrario (que constituyen al individuo) se limitan recíprocamente. Los derechos, a su vez, constriñen las libertades adversas a su realización, pero ninguna libertad, ejecutada para el caso, puede disminuir un derecho en general reconocido.

Visto esto, pocos negarán que el trocar una libertad en derecho positivo "erga omnes" equivale a debilitar por un tiempo indeterminado todas las libertades y también todos los derechos naturales que se le oponen (verbigracia, el derecho a la familia). Aquí se une el inconveniente de que con ello no se protege nada duradero que justifique tal gravamen, quedándose la cosa en un mero refrendo "a posteriori" de la voluntad de Zutano y Mengano, privadamente respetable, si bien inútil y redundante en lo público. El individualismo institucional, además de ser una suerte de oxímoron, empobrece la esencia del hombre.

Un Estado que garantice todos los derechos será o bien perfecto, si los armoniza con la libertad, o bien tiránico, si no lo logra. En adición, un Estado que reconozca todas las libertades se destruirá a sí mismo, convirtiéndose en anarquía. Por último, el que sólo reconozca parte de ellas cederá una fracción de su soberanía a grupos de poder, cual oligocracia.

Las parejas estables gays, las poquísimas que hay y que habrá, no dan nada a la sociedad, luego la sociedad no les debe nada en tanto que parejas. Ello aún sin entrar a juzgar su aptitud moral, que, por supuesto, yo también discuto.

El amor, en efecto, es la unión perpetua (o así pretendida) de dos seres y, en el caso de hombre y mujer, unión en cuerpo y espíritu. "Que sean una sola carne": cualquier otra definición lo desvirtúa. Así pues, el amor erótico, a diferencia del amor intelectual o místico, implica que esa perpetuidad se extienda al cuerpo mediante la descendencia. Y no puede decirse que el "amor" entre homosexuales sea místico, pues es carnal. Entonces, al carecer de fines carnales, es falso amor erótico, es mera lujuria y sometimiento a las pasiones, lo cual -si bien no basta para incapacitar o desacreditar a nadie- tampoco debe conceder derechos de más.

La sodomía no tiene ningún fin, ni próximo ni remoto, que no sea la obtención de placer. Rascarse un brazo -se me contestará- tampoco cuenta con fines adicionales, y no por ello entra en la categoría de lo anormal o deforme. Pero nadie consagra una parte importante de su vida a rascarse, ni aspira a edificar algo superior a partir de este fundamento. Por ello es un abuso crear instituciones jurídicas "ad hoc" que, más allá de la protección contractual, amparen derechos inexistentes, como el que puedan tener los zurdos a trepar escaleras violetas. Máxime cuando tales prerrogativas individuales se oponen a derechos inalienables de la sociedad, por ejemplo, el de fundar una verdadera familia.

Pero advirtamos este extremo: El matrimonio civil es el sometimiento del compromiso eterno a la contingencia contractual, la permuta de la fidelidad de dos por la voluntad de uno y otro. Sólo hay un matrimonio: el que nace queriendo durar para siempre; sólo Dios puede refrendar pactos incondicionales, indisolubles en sí y superiores a todo albedrío una vez consumados.

Si el matrimonio civil ha logrado prosperar ha sido dado su parasitarismo con respecto al católico, empezando por el nombre. A pesar de ello, ha supuesto una brecha en la noción sacramental de la familia, que ahora se concibe con los trazos pragmáticos de una sociedad en comandita. No es extraño que ya muchos vean en esa versión descafeinada y falsa de matrimonio, y por extensión también en el matrimonio católico, un "papeleo inútil", prefiriendo a cualquier vínculo formal la ausencia completa de sujeción, el mero estado de facto, la idílica beatitud primitiva.

Viene entonces cuando, en un ataque de inconsecuencia, "el pueblo", el atolondrado pueblo, exige que se legisle sobre las parejas de hecho porque la razón natural y la "igualdad" lo requieren. Salimos, pues, de una regulación para caer en otra. ¿Con qué fin? Protegernos de nuestra propia voluntad, aunque lo hagamos de manera artificiosa mediante la ley, que imaginamos no impuesta, sino emanada de nuestras conciencias.

El "matrimonio homosexual", en fin, es un paso más en este montaje metafísico-jurídico, nacido para vaciar al hombre de sus responsabilidades irrenunciables en favor de un Estado omniabarcante, cuyo proceder no debe cuestionarse ni siquiera en el fuero interno. Se trata en definitiva del sueño de un déspota como Napoleón, perpetuado en el ideario fáustico del ateo.

Además, el placer sexual es una pasión y, por consiguiente, carece de fines propios. Los homosexuales no reinvindican el derecho al amor (eso iba a ser como reinvindicar el derecho a la alegría: una estupidez), sino al placer. La capacidad de amar no puede regularse de forma directa, pues es de naturaleza interna. Sólo se regulan los actos externos, a saber, la consecución de una descendencia, a cuyo núcleo afectivo llamamos familia, o en su caso, la búsqueda del mero goce, a la que nos referimos como concubinato. La homosexualidad queda forzosamente reducida a este último supuesto.

El sexo es siempre promiscuo, el amor es lo único que le pone freno. Y el amor necesita un cauce o fin duradero para no extraviarse ni agotarse demasiado pronto. Así pues, el "amor homosexual", aun si existiese, cosa que niego, no tendría nada que ver con el matrimonio al no contar con fines naturales.

Los gays reclaman el derecho al matrimonio para escarnecer el amor y, mediante su marginación, parecer ellos menos enfermos. Se intenta dar una solución sociológica a un problema psicológico, arrastrándose a todo el cuerpo social en una caída en picado hacia la animalidad.

En resumen:

1) El "amor homosexual" es un acto natural (la cópula) carente de fines naturales (la reproducción).

2) Todo amor busca unir a perpetuidad (el amor entre madre e hijo, padre e hijo, etc. no busca unir a perpetuidad, porque ya nace unido por el parentesco), pero el "amor homosexual" no sólo no lo logra, sino que no puede lograrlo desde sí mismo.

3) Luego, o bien el "amor homosexual" no busca unir a perpetuidad, o bien lo busca sin fruto.

4) Si no lo busca, no es amor.

5) Ahora bien, si lo busca sabiendo que no puede lograrlo, también es engaño.

6) Ergo, se elija lo que se elija, aceptadas las premisas, el "amor homosexual" sólo impropiamente puede llamarse amor.

7) Y, si no se aceptan las premisas, entonces llamad amor a cualquier entretenimiento pasajero, con lo que demostraréis que, para conseguir vuestro cometido habéis tenido que degradar el concepto, tal y como se entiende de ordinario.

Ahora el único freno contra la poligamia es la "dignidad de la mujer", que se esgrimiría como indisponible frente a aquellas a las que no les importase compartir marido. Pero parece que a nadie le preocupa la dignidad de la familia. Es hipócrita: permitimos uniones contra natura, minoritarias en nuestra sociedad, y les negamos a los inmigrantes sus uniones tradicionales que, siendo incorrectas, al menos no carecen de fines.

Debo insistir: los gays no buscan ser naturalmente iguales que el resto de parejas, porque es imposible, ya que su condición física y espiritual se lo niega. Buscan que esas parejas sean iguales a ellos: eso sí es posible, y la ley aquí es sólo un instrumento para perpetuar esa práctica marginal. Por lo común la ley reafirma la costumbre generalmente aceptada; en España se ve que también nace para negarla y pervertirla a golpe de chantaje moral.

No deja de ser sintomático el que muchos os hayáis tomado a modo de cruzada la invención de derechos, queriendo dotar de una dignidad especial a quien de por sí no la tiene. Como el que maquilla a una rana.

Sólo hacer notar que el "amor homosexual", como el supuesto amor de los animales, carece de fines conscientes o inconscientes. Con la misma autoridad con que hoy se casan hombres con hombres y mujeres con mujeres, podrían "casarse" caballos con yeguas y hasta yeguas con novillos, amparándose la extravagancia en la libre voluntad del campesino. Ahora bien, el consentimiento sin derecho no obliga a terceros, pues es pacto entre criminales; y España y Portugal bien pueden dividirse el mundo en Tordesillas, que el mundo seguirá su curso.

Saludos.

Daniel.


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Por : irichc el Miércoles 25 de Mayo de 2005