Televisión limpia 18/10/04
Crece la campaña que trata de limpiar la televisión de lo que los ilustrados llaman “basura”, palabra que dudo en aplicar al trabajo de nadie. Y me inquieta imaginar quienes serán los barrenderos capaces de decir qué es bueno y qué es malo. He soportado cuarenta años de censura ejercida por las personas decentes que hicieron triunfar la limpieza de Franco y me estremezco ante cualquier anuncio de que un gobierno, un comité o quien sea prohibirá los contenidos de la tele: luego vendrán los de las radios, y los de los periódicos. Sin duda llegará a mí. Si en justicia se dice que es mejor que escape un culpable que condenar a un inocente, en esto debe ser mejor que pase un mal programa que prohibir uno bueno. La televisión tiene tal vez un noventa por ciento de programas malos: diría yo que un noventa por ciento de los libros, las películas o el teatro que se ofrece no es bueno, para mis parámetros. Pero aquí se va por sectores, como cuando se decide que los únicos alcohólicos son los automovilistas.