Ciertos presos (27/10/04)
Hay siete mil musulmanes en las cárceles; cien en cada cárcel española. La palabra musulmán no es aplicable, ni la de islámico; la de islamistas, se refiere a algunos de entre ellos considerados como terroristas. A mí me parece mal: la religión no tiene que distinguir unos presos de otros. Si hay sesenta o setenta mil no musulmanes, ¿se puede decir que son cristianos? La injusticia no es que estén en la cárcel, aunque haya mucha, sino en la sociedad: el español acepta peor al moro por residuos de viejas guerras, por leyendas, por más pobres; y porque se les distingue bien por detalles de raza, y el español es muy racista.
Sobre todo el que dice “Yo no soy racista, pero…”. Los moros son peor pagados, si se les da trabajo; no encuentran alojamiento, las personas se apartan de ellos. Si algunos tienen que delinquir es porque su pobreza no tiene solución entre nosotros. Pero hay que alejar la idea de que son terroristas. No es así: escapan de su dictadura y su hambre. Veremos cuantos pueden acogerse a la ley de inmigración, que deja la arbitrariedad en manos de los funcionarios y de los denunciantes.
Al hilo de la reflexión de islamistas y cristianos – muy buena, como todo – se me ocurre una de las razones de distinción entre los “llamados moros y los denominados cristianos”. Los musulmanes que vienen a Europa, deberían integrarse en Europa, de la misma forma que los europeos que vamos a sus tierras, somos obligados a “pasar por el aro” de sus formas y tradiciones. Caso contrario se están creando ellos mismos un motivo de racismo entre nosotros. Trasladan aquí sus costumbres y nos impiden allí las nuestras
Y la pregunta: ¿Por qué TODOS los musulmanes, sin distinción de sectas – que las hay – van a sus mezquitas cuando están aquí? ¿No hay ateos entre ellos? El motivo evidente es su secular demora ¿puede ser su religiosidad? Que los europeos nos hemos sacudido mediante “cismas” a través de siglos. Y no del todo sacudido.