15 de Septiembre de 2004

Putin

Muchos le ven como un nuevo Hitler. Los místicos creen que hay una ley que manda que las naciones han de pasar por un Hitler, como usted tuvo un Franco, los franceses un Pétain y los latinoamericanos una miríada de generales. Otros miran las reformas del lunes que dan al presidente el poder que tuvieron los secretarios generales del PC. Y los zares. En realidad, imita a Bush: una agencia antiterrorista, los cambios en las elecciones regionales, la designación de diputados y gobernadores. Putin acude, naturalmente, al antiterrorismo: si todos odiamos el terrorismo, "venga de donde venga", la matanza de niños en Osetia, el desgarro de la imagen más sagrada que tenemos los laicos, un niño en un pupitre, nos impulsa a gritar de odio y a permitir leyes especiales que amarren a quienes ni siquiera son terroristas. Y lanzar palabras: dijo Putin el lunes que "los actores intelectuales y los que ejecutan ataques terroristas tienen como objetivo la desintegración del Estado, la división de Rusia". Las "actividades antiamericanas", decía McCarthy -y ejecutaba a los Rosemberg-; la "anti-España", decía Franco -y fusilaba-; la palabra "autoría intelectual" la he oído en Acebes, y la oiré en Aznar si llega a declarar en la podrida comisión. Sirve también para desprestigiar a los intelectuales, como si no bastara lo que hacen solos. Estas frases sirven para lanzar "la guerra preventiva", que Putin toma de Bush, y también la he oído elogiar en Aznar y ahora están en ella; apenas nos hemos zafado (¡Afganistán!); y llega a tales extremos que los de Bush se han ganado el odio de toda la población del prevenido intelectual Irak, incluso la que quería zafarse de Sadam. Los civiles son así: no hay que fiarse nunca de ellos. La matanza de veinte más en Faluya es del lunes. Tiene algo de razón Putin: tratan de dividir Rusia. Ni siquiera eso: tratan de ignorar Rusia, de ser ellos solos. Ellos no han cambiado, nosotros, sí.

Cuando los chechenos atacaban la Rusia comunista, les ayudábamos y armábamos, eran el "valeroso pueblecillo que se enfrenta con el oso soviético"; cuando estamos contra el terrorismo y contra las secesiones por el Estado grande, odiamos a los pueblecillos asesinos. Y lo son. El Kremlin es el nido de la democracia fuerte: si Putin se convierte en Hitler, es nuestro Hitler.

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Miércoles 15 de Septiembre de 2004
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Felicidades por el blog

Esta otra bitácora les puede interesar:

Typical Catalán . Un "castellanoparlante" pasa revista a una serie de aspectos catalanes que le chocan, le hacen sonreír, carcajear o admirarse, según los casos.

Por : Typical Catalán el Miércoles 15 de Septiembre de 2004

Perdón, se me olvidó la URL

http://blogs.ya.com/typicalcatalan

Por : Typical Catalan el Miércoles 15 de Septiembre de 2004

Putin no se rinde. Son cosas del pensamiento totalitario. Viendo las imágenes del secuestro de los terroristas chechenos de la escuela de Beslán, recuerdo a otros fascistas, los nuestros. Como Aznar y su abuelo, Manuel Aznar, uno de los mayores propagandistas de Franco que en 1957 publicaba "El Alcázar no se rinde" (Madrid, 1957): la historia de un loco ( el coronel Moscardó) que se encierra con otros militares, mujeres y niños, como los terroristas de ahora se encierran en colegios. Putin habría asaltado el Alcázar, pero los republicanos españoles se negaron a volarlo lleno de mujeres y niños. Eran otros tiempos y otras sensibilidades: perdieron el Alcázar y perdieron la guerra. (Los soldados franquistas se jactaban luego de cómo habían lanzado granadas contra 200 hombres heridos indefensos en el hospital republicano de Toledo).
Sobre estos crímenes edificaron los franquistas su mitología,su cruzada. El peligro comunista ya no existe, pero la mentira y la propaganda son las mismas. El terrorismo es la coartada de ahora. Y se critica a Michael Moore y no se critica a Bush o a Putin, como ayer hacía Savater.
Como en el poema de Bertolt Brecht, cuando finalmente vengan a por nosotros espero que quede alguien para protestar.

Por : revistatriunfo el Miércoles 15 de Septiembre de 2004

¿Cuándo no han venido a por nosotros? Los modos cambian, quizás no torturan o bombardean o fusilan (porque no pueden aquí: mira en Irak o Guantánamo) pero no han dejado de acosarnos desde que mi memoria y la de los míos tiene punto de referencia.

Decía mi padre (maestro republicano represaliado, inveterado y obstinado izquierdista) que quería para sus hijos un pensamiento político de derechas: si vienen los suyos (que nunca se van) estarán bien; si vienen los otros, no les va a ir mal. Pero si eres de izquierdas, hasta con los tuyos tu situación empeora.

Lástima que, de cuatro, ninguno siguiéramos sus deseos y sí sus enseñanzas ejemplares y ejemplarizantes. ¡Estos rojos...!

Por : D@vid el Miércoles 15 de Septiembre de 2004

Goering en el juicio de Nuremberg:

"Naturalmente la gente común no quiere la guerra, pero después de todo, son los dirigentes de un país los que determinan la política y siempre es un asunto sencillo el arrastrar al pueblo. Ya sea que tenga voz o no, al pueblo siempre se le puede llevar a que haga lo que quieren sus gobernantes. Es fácil. Todo lo que uno debe hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por su falta de patriotismo y porque exponen el país al peligro"

M.

Por : Miranda el Miércoles 15 de Septiembre de 2004