27 de Septiembre de 2004

La moda desnuda

Dentro de algún tiempo en los desfiles las modelos irán sin ropa. Me lo sugiere la Pasarela Cibeles, que miré porque la vieja libido no muere, ni se desvanece. Tratan de eso: de mantenerla. Ahora todo es confuso, contradictorio; todo emite señales opuestas, y la de la moda es una llamada a la repoblación que otra señal desactiva. Los cuerpos sueltos y libres acentúan la muestra de la capacidad reproductiva: el vientre de procrear, apoyado en caderas fuertes; la oferta de amamantar. Con el pretexto de la lucha contra la anorexia -que es una negación a la reproducción, un rechazo genético-, la sociedad insiste en que las chicas no sean tan delgadas: hacen falta mujeres robustas. Parecen modas de posguerra, como la minifalda de Mary Quant, o las nombrilettes de París; poco importaba el ombligo que salía de la clandestinidad, lo que se mostraba era el vientre. Ahora busca al varón con nuevos destellos, con incrustaciones de piercing que son espejuelos: y que además se ponen en la boca, los pezones, la vulva. Señalan caminos al varón indeciso, cuyo semen ha descendido en cantidad y calidad en los últimos años.

Los creyentes en la voluntad de la especie dirán que es una llamada contra la reducción de nacimientos; es posible, pero ese pensamiento de especie también impulsa a reducir los nacimientos en este animal territorial y hambriento durante una contracción social en la que no hay viviendas, no hay salarios seguros y la máquina sustituye al asalariado velozmente: a veces, aunque su mantenimiento y su amortización sean más caros. Pero representan el ideal del obrero que no piensa. En un tiempo se trató de que los monos hicieran los trabajos humanos; no aceptaron y salen los robots. Es posible que si hay un instinto de especie éste sea también contradictorio, y pueda inducir a la procreación mayor y la inversa para convertirla a su imitación gozosa sin efectos. Moda y calle van en el mismo sentido. La calle es directa, y sus modas están dirigidas por la publicidad y la imitación. La nalga apretada por un pantalón que puede señalar además el relieve del sexo, el descote generoso que se unirá al ombligo en la feliz dualidad de mama y útero.

Por eht en Visto/Oído el Lunes 27 de Septiembre de 2004
Comentarios

Pero sin embargo, lo que se escucha a diario en los programas del "corazón"
(que eso si que es una pasarela continua de cuerpos de éxito y fama) es otro mensaje:
a trabajar y nada de procrear!

Y mientras tanto a seguir provocando con su belleza, poniéndola dura con sus escotes
y animándo a las demás señoritas a que nos operemos para parecernos a ellas, aún de lejos.

Por : La Simia el Lunes 27 de Septiembre de 2004


Cuando hace muchos años leí "El enigma de las arenas" decidí, en medio de mi desbarajuste vital de aquel entonces, hacerme alguna vez con un velero, estoy en ello aún...
Entiéndaseme, yo había salido siempre a "pescar" en San Vicente, es decir, sacaba el bote y volvía con la pleamar a la cacea mientras fumaba y dormitaba, que ya me avisaba mi dedo gordo cuando el sedal que le lazaba tenía bicho...pero la cosa del velero tenía unas connotaciones especiales, aventura, arrojo...cosas desas literarias....
Total, que hace unos años me apunté a un curso de patrón de cosa, le llamo cosa porque en realidad "el Titulin" (así se le llama) es de yate, pero para lo que sirve es para poder navegar fuera de seis millas de la costa, es decir, ir de merendero (tortilleros, como dicen los avezados marinos) de Castro a Laredo o a San Juan de Luz en plan esajearao.
Total, que de todo ello tengo cosas maravillosas, y cosas desconcertantes.
Maravillosas las cartas, me gustan los mapas, las cartas y lo que sea que un centímetro signifique millas, piés, o galaxias. También fué bueno regatear, y navegar a vela, sobre todo por la noche, cosa que para una "antílope" (broma sobre que soy nictálope) era más que una sensación un estado mental. La luna en el mar riela...
Pero lo más de lo más que la mar y la vela han sido para mí (desconcertante), es el conocimiento de un lenguaje inmerso en otro, que para decir lo mismo marca norma, cabo, estribor, amura, viento aparente...

Y es lo mismo que el mundo femenino.
Un mundo en otro pero como en una especie de exadecimal....

Gestos, maneras formas...intenciones.

Sinceramente, amigos, prefiero la vela.

M.

Por : Miranda el Lunes 27 de Septiembre de 2004

Pues la vela con uno de esos mínimos bañadores, nanobiquinis, diría yo, me estimula tanto como al maestro.

¡Ah, la líbido: pegajosa compañera que nunca te abandona!

Creo que, cada vez más, los estímulos, las señales se refieren al sexo por el sexo, sin ninguna connotación procreadora. Y está bien: que vengan los inmigrantes para sufragar nuestras pensiones.

Por : David el Lunes 27 de Septiembre de 2004

Ya ya....al grano, digo al pincho.
Esos pinchos que se ponen en el ombligo y demás partes...

¿Excita eso?.
(curiosidad científica)
Eso de los espejuelos suena bien, a bolso de Marruecos y pañuelicos cristaloides...si...muy feminoide y jipi.
Pero un pincho desos en ahí...¿pone eso?

Es que yo eso no lo capto ni con morse, oiga...

M.

Por : Miranda el Lunes 27 de Septiembre de 2004

Por cierto, que en haciendo vela se pasa un frío que se defeca una.
Oseas, que hasta en verano hay que ir forrao y con camisetas de esas que no se suda.

Eso de los nanotrapos forma parte de la cultura peliculil de maiamis (que por cierto, empieza ahora CSI).
La relidad es unos fríos...unas humedeces...la gloire para quien el norte de España le parece ya el trópico, ojalá hubiera más norte al norte.

M.

Por : Miranda el Lunes 27 de Septiembre de 2004

Esta mañana al leer su columna pensé en escribir un post rebatiendo la primera línea de ella (Dentro de algún tiempo en los desfiles las modelos irán sin ropa).
Ahora descubro casualmente esta página y me acabo de perder un post (o no, nunca se sabe). Y decía que no estaba de acuerdo porque la desnudez no vende, no es morbosa. Nada hay menos morboso que una playa nudista. Aunque ahora que lo pienso recuerdo una foto de Avedon, quizá, esa que avanzan varias modelos desnudas y que resulta sobrecogedora e inquietante.

Por : Bo Peep el Martes 28 de Septiembre de 2004

no pone, no, eso de los pinchos en las partes (las que sean)

pero como dijo -dicen- un torero: Tié que haber gente pa to ¡ ¡ ¡ ¡

Por : trasgu el Martes 28 de Septiembre de 2004

No sé si excita o no (no estoy en edad...) pero sí atrae la vista a los sitios, a las partes. Y eso suele calentar, digo yo, máxime si se insinúa, si no se muestra del todo: nada menos atractivo que una playa nudista... No sé, no sé. Al final, cada uno tiene sus puntos débiles y sus gustos desviados.

Por : D@vid el Martes 28 de Septiembre de 2004