22 de Septiembre de 2004

El hambre de otro

Leo acerca del entusiasmo por la conferencia mundial contra la pobreza; no me creo nada. Puede que en algunos sectores de Occidente, del mundo comilón, se hayan tenido advertencias de que el terrorismo es la guerra del hambriento contra el ahíto y que la respuesta del misil no gana ni en Irak ni en Palestina. Una mirada bastante eficaz a esa zona la reflejaba la boda de oro macizo del hijo del sultán de Brunei. Este giro continuo del devenir histórico es centrípeto: los bienes se acumulan en el centro de la circunferencia y el hambre se extiende hacia el borde. Supongo que si este plan cumpliera alguno de sus objetivos para dentro de 15 años, en el año 16 todo volvería al centro donde están las armas; las armas se inventan y multiplican para la posesión absoluta de bienes, y las que están disparando ahora en Oriente con pretextos religiosos -suníes, chiíes, judíos: que engaña pueblos- serán obsoletas y habrá otras que maten más deprisa y mejor. No está excluida la guerra atómica, que al final hasta las víctimas -siguen muriendo japoneses de aquel efecto- lo agradecen a sus verdugos y se suman a ellos: a cambio de la riqueza. Supongo que también se sabe que estas atroces estampas de los degollados por los salvajes apenas conmueven a los centrípetos: "No se negocia con el enemigo, el chantaje es siempre repudiable, la nación está por encima del crimen". No les debe importar mucho puesto que el movimiento tiene que continuar.

El hambre del otro despierta la caridad y el miedo: la caridad debe ayudarle a no tomar lo nuestro. En un momento, algunas cristianas Damas de Ropero descubrían que a la mujer pobre no se la ayuda con una pensión, sino dándola trabajo. Regalaron máquinas de coser: al poco tiempo, compraban a mitad de precio las ropas que hacían las desgraciadas y sus hijas. Se encuentra documentación en los folletines de los "socialistas utópicos". Que eran menos utópicos que los "científicos": éstos fueron cercados, aherrojados, echados por las armas al mundo del hambre, y los utópicos organizan conferencias donde se habla del viejo 0,7% y unos impuestos nuevos. Ah, sobre los movimientos de capital o sobre el comercio de armas, y reduciendo los que cobramos a los inmigrantes cuando envían dinero a sus tierras. (No, no me lo voy a creer).

Por eht en Visto/Oído el Miércoles 22 de Septiembre de 2004
Comentarios

Al menos la utopía ha pisado el escenario de la ONU. Y ya se sabe: la utopía es como una estrella: nunca llegas a alcanzarla pero ilumina el camino hacia ella.

Por : D@vid el Miércoles 22 de Septiembre de 2004

Pues yo lo he pasado muy mal, francamente mal en el país de PePitoria teniendo sólo utopías intransferibles.
Tan mal que me pensaba que esas cosas utópicas pertenecían a otros tiempos.
Y ahora cuando leo al Magister que casi piensa igual me ha dado un repelús.
A ver si va a ser cierto...

Entre eso y que ahora resulta que la culpa no es del chachachá, sino del pobre Don Pelayo, que dejó la casa por barrer ya no sé a qué atenerme.

Dav@, lo mío con los ex es una cosa que si yo fuera o fuerese literaria debería poner en soporte celulosa, pero no me creería nadie, así que para que se piensen que es pipa....mejor que lean al jarripoter. Sólo ruego a San Cucufato que no se me sindiquen.
Amen....

M.


Por : Miranda el Miércoles 22 de Septiembre de 2004

La verdad es que la derecha, o al menos cierto tipo de ella, es muy graciosa cuando se le infla el intelecto... o más bien su querencia de él. Puede que ya conozcan la anécdota de Menem, o puede que no. Así que la cuento.
En una entrevista concedida a unos periodistas uno de ellos le preguntó que cual era su lectura de cabecera, y Menem, ahíto de seguridad y altos vuelos, contestó: "Las Obras Completas de Sócrates"..., sólo comparable al Sara Mago de Esperanza Aguirre, jejejeje.

Por : jim el Jueves 23 de Septiembre de 2004

Puestos a soñar, hablemos de una utopía, en este escaparate de mensajes dentro de una botella con marchamo republicano. VIVA LA UTOPÍA y porque no la imaginación la poder.

Alianzas contra la pobreza en la ONU, las proclamas de ATTAC se dejan oir, aunque por la bajini.

Me pongo a pensar en cual de las carreras universitarias está más de moda y descubro que aunque la revolución tecnológica apuesta fuerte por su sector, siguen habiendo un montonazo de gente que quiere ser economista.

Traslado esta ambición de superación en clave personal a la asamblea de la ONU, y me da por pensar que si los economistas que trabajan para PAPÁESTADO, se tuvieran que hacer cargo de gestionar una mínima parte de los presupuestos de las empresas públicas que gestionan para que estos fuesen destinados a proyectos al desarrollo de los pueblos más desfavorecidos muy probablemente la utopía dejaría en parte de serlo.

Algunos economistas desde las correspondientes gerencias se preocupan de ajustar el cinturón a todo bicho viviente que cae bajo su mandato. Si estos profesionales desarrollaran como meta que una pequeña parte del dinero público que gestionan tuviera un destino tan altruista, probablemente podrían dormir mejor por las noches y, probablemente ayudarían a conciliar el sueño a gestes que por el hecho de haber nacido en África, la gran olvidada, tienen el futuro dibujado de color negro.

Otras abigotadas utopías, bastante más mezquinas y despreciativas con el moro pretenden desenterrar al fantasma de Don Pelayo ante los los futuros economistas de George-Bush-Town.

Salud.

Por : A. el Jueves 23 de Septiembre de 2004