La utopía de la enseñanza (10/09/04)
Veo que las utopías se cumplen con mezquindad, como los milagros: al cegato de Lourdes se le mejora la vista, pero con gafas gordas; al cojo nunca le sale una pierna nueva, pero da mejor sus saltitos. Con la utopía de la enseñanza gratuita es igual: algo hay, pero no cubre; este año todavía hay niños en barracones, pese al descenso de la natalidad, y algunos no tienen ni escuela. Y los libros no solo no son gratis, sino que la igualdad ha conseguido que no haya descuentos para nadie: se iguala por arriba.
Los colegios subvencionados y los privados siguen derrochando sus gracias religiosas sobre los pequeños que sólo ven en ellas miedo al infierno si se tocan algo, y peor si se lo tocan a alguien, y arroyos de miel si obeceden más y confiesan todo. Desde niño se es sospechoso, y se muere a veces con sospecha de eutanasia de suicidio o de calmante. Hubo escuelas libertarias, centros escolares de la izquierda, pero fusilaron a sus maestros, como a Ferrer Guardia cuando todavía no había guerra civil y después a todos. En cambio, los otros siguen, los libres no. Algo ha cambiado a peor.
Parece que poco a poco va resurgiendo la escuela libertaria. Paideia se ha mantenido 25 años en Extremadura, y ahora han creado otra (Caliu) en Barcelona. Ya sé que no es mucho, pero dadas las circustancias, menos es ná.
Por : GILBERTUS ALBANS el Miércoles 22 de Septiembre de 2004