El morito (23/09/04)
Aznar habla en la Universidad de Georgetown de la antelación española en la lucha contra el Islam, que continúa su amigo Bush. Los árabes, dice, nos dejaron grandes cosas; y algunas malas. Aznar es un descendiente de los moros pueblerinos, con su apellido que tantas veces se encuentra en la geografía española: aznalcollar, aznalfarache. Aznar, el hombre del poblado, del caserío, del castillo, es de un moreno espeso y de unos rasgos prietos que parece haber conservado la pureza de aquella raza, aunque su abuelo, Don Manuel, que se hacía llamar Imanol, empezara su vida como separatista vasco.
El nuevo catedrático de Estados Unidos ha señalado, según dicen quienes entendieron su discurso en un inglés raro, un punto culminante de la historia: la Reconquista. Yo creo que todos los males españoles vienen de ahí, del reparto de la finca entre grandes familias, de la división en castas y, sobre todo, del catolicismo de espada y hoguera. Pero los aznares se convirtieron a tiempo y no hace mucho que entraron en la parte buena: y ahí están, enseñando lo que no saben, lo cual es una prueba de su poder.