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Agosto 31, 2004

Más guardias

Sociedades como la nuestra se apoyan en la policía: están organizadas sobre la propiedad privada que tiene una minoría frente a los que se llama "desposeídos" , eufemismo de "pobres"; participio de "desposeer" o "privar a alguien de lo que posee". Ellos creen lo mismo, que les han arrebatado algo que tuvieron. La finalidad de la policía es evitar que traten de robar, o sea de recuperar -en su alucinación- aquello de lo que creen que fueron desposeídos. El ministro del Interior revela que hay un 20% de vacantes en la Policía y la Guardia Civil: no veo que las fuerzas "del orden" sean menos, sino que van apareciendo por otras vías. El "orden" se ha privatizado en compañías que vigilan edificios y personas públicas. Guardaespaldas -"escoltas", o en lo clásico, guardias de corps- hay 5.000 dependientes del Estado. Muchos son necesarios, otros de personas "de alto standing", no amenazadas pero que forman parte de su prestigio. Otros se han incorporado a la seguridad desde otros puestos. La rara astucia de Ruiz-Gallardón ha hecho dos operaciones: son empleados sin armas los que vigilan y multan el mal estacionamiento; y ha salido otro cuerpo no policial de chalecos reflectantes para dirigir el tráfico; los guardias de verdad, los armados, han dejado ese oficio para el que fueron creados y están patrullando en las calles. Por ejemplo, en la operación contra la prostitución se ha "identificado" a 12.500 personas en torno a la Gran Vía de Madrid: o sea, se les da el alto, se les saluda cortésmente y se les piden los papeles. Sospechosos: "de ser clientes de las meretrices". En España no está prohibida la prostitución, y menos la clientela. 138 han sido detenidos. Sería gentes "sin papeles".

Al mismo tiempo, se aumenta en el ciudadano la noción de riesgo. Es la política de Bush, a quien ayer apalearon en efigie en Nueva York, donde va a celebrar su convención: el terrorismo es cierto, y usted debe ceder sus derechos de ciudadano y tener un guardia que parece que le vigila, pero les vigila a ellos, aunque no se sepa quiénes son. Bush basa su campaña de Nueva York, ciudad del partido demócrata, en el 11-S. (Ah, como la prostitución no está prohibida, la operación del alcalde y la Botella -ya medio vacía- se llama "contra la esclavitud sexual": ¿cómo se opondrá nadie a algo tan justo?).

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:54 AM | Comments (3)

Agosto 30, 2004

Vida o muerte

Si veo a alguien a punto del suicidio, me lanzo y lo impido. Le fastidio, pero tengo mi instinto de aguafiestas. No soy un luchador, soy un resistente, y trato de aguantar en busca de otras soluciones. El instinto es optimista. Cuando veo señoritas que pasan ofreciendo su bajo vientre desnudo, sé que más allá de su consciente la especie las hace mostrar la necesidad de la fecundación. "Fecúndeme, caballero", parecen decir. No se dirigen a mí, anciano invisible. Pero cuando se acerca una para algo -los hombres que hay por allí no son ancianos- me dan ganas de decir: "Señorita, que útil hipogastrio". Tengo creencia en la vida, y es lo mismo que me haría en un primer impulso impedir el suicidio. Pero si es un gran actor como Javier Bardem en la película de Amenábar (Mar adentro), le ayudaría. Creo que un hombre tiene derecho a procurar su muerte, aunque tenga muy limitado el de prolongar su vida. Ya que he escrito hipogastrio puedo escribir eutanasia, manera eufemista de llamar al suicidio si vida es ya mentira. He visto en ella llorar a hombrotes que creía que tenían de plomo la calavera.

Uno no es dueño de su vida: desde una corriente de aire hasta un bombardero islámico o vasco o checheno disponen de ella; y un gobernador que no indulta; y un país que la transforma en asesinato selectivo, y además sus verdugos tiran al bulto. Lo único que puede hacer uno es acabarla si lo necesita, por dolores físicos o metafísicos. Su única libertad, decía Camus. Las sociedades producen deliberadamente enormes desgraciados, subhombres, y sus agentes religiosos trabajan en dos sentidos: si el suicidio es beneficioso, lo estimulan con la fe en la eternidad con bellos hipogastrios adiestrados por la danza; si el suicidio es malo para la sociedad, lo castigan de la única manera posible: con el miserable infierno (hay que ser mala persona para inventarse el infierno y propagar su idea). Si los esclavos, los siervos de todas clases, las mujeres forzadas a la prostitución o los soldados de leva, se suicidaran, la economía y la idea del trabajo de la sociedad se irían al cuerno. Tendrían que trabajar ellos o pagar más. Su producción intensiva de desgraciados fracasaría. Ahora tenemos a los inmigrantes. Y dice una que si el Gobierno les legaliza de golpe, ella no les dejará entrar en nuestra Seguridad Social. Si su probabilidad de vida al nacer en el extranjero es de 40 años, ¿por qué hemos de darles nosotros la de 77, que nos hemos ganado?

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 08:13 AM | Comments (4)

Agosto 28, 2004

El amor, un horror

Pedro Zerolo dice que la verdadera crisis actual es la de los heterosexuales. En el Ayuntamiento de Madrid se ocupa de los movimientos sociales, en su partido (socialista, claro) tiene también esa misión, y ha sido presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Mi tendencia es la de creer que todo sexo es duro y difícil por la estatalización. Toda la literatura, toda la pintura, hasta la religiosa -sobre todo, la religiosa-, y la música están basadas en ese conflicto. Y la historia. Distingo poco entre amor y sexo: el sexo fugaz tiene siempre algo de amor. Me alejo ahora de estas variaciones: es verdad que hay una crisis de la pareja de hombre y mujer, más acentuada que antes en España, donde lo nuevo viene en aluvión. Y cuando se corta, es sumarísimo. Hay todavía rastros arcaicos: la mujer que da a luz en el retrete y tira al niño al contenedor, el hombre que siega la garganta de su compañera. En ese arcaísmo permanente una censura especial, un miedo al todo, nos impide conocer o discutir el mundo del asesino: la fuerza de su impulso, la entrega de la vida propia en el que se suicida o se da a la policía, o huye a la desesperada. Esta parte de los dos en crisis mortal nos impide ver sus detalles: lo que supone para él el divorcio, la pérdida de su casa, de sus bienes, de sus hijos. Decimos, simplemente, maltratador: y es un asesino. Conocemos a su víctima: la mujer con la cara magullada y el gesto contraído para siempre, la que ha convivido en el horror y la amenaza perpetua. La tragedia está en que el Código Civil, el Penal, el consuetudinario, la fama, la honra y otras formas de la estulticia pesan más que la realidad.

El amor en tiempos de capitalismo salvaje, donde la salida matrimonial es imposible porque los dos salarios obligatorios son inciertos y comprar una vivienda dura más años que el propio amor, en el que una mal entendida caridad impide la separación por no hacer daño a los hijos -el daño a los hijos es probablemente más grave en las parejas agitadas y obligatorias-, en el que la chica mayor de edad es atacada si vuelve tarde, sobre todo porque los padres temen el juicio de los vecinos... La familia clásica tiene una crisis especial: la agonía. Dudo, sin embargo, pese a mi afecto y mi creencia en Zerolo, que las parejas o las otras familias no pasen por iguales horrores. Y el otro sexo: los célibes. Se ve cómo arden y cómo se alivian. Supongo que con la conciencia hecha trizas, además de todo.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:47 AM | Comments (2)

Mal y pronto

CRÍTICA: TEATRO 'Macbeth'

Mal y pronto

EDUARDO HARO TECGLEN

Hay un dicho inglés: "Nunca se puede interpretar mal a Shakespeare". Supone que la fuerza de la acción y la emoción de textos prodigiosos superan cualquier error de adaptación, de interpretación o decorado. Me gustaría haber tenido al lado, durante esta representación que dirige María Ruiz y de la que son protagonistas Eusebio Poncela y Clara Sanchis -a los otros más vale no recordarlos: no pensar más en ellos hasta que hagan otra cosa-, a un observador para que me dijera si era posible rectificar ese dicho. Quizá ese imaginario adicto me dijera que, aun así, quedaba bien. Yo creo que no, y el afecto que tengo por María Ruiz y por Eusebio Poncela me hacen dudar de que esta acuchillada versión, esta gritada, enfurecida manera de contar Macbeth, estas destempladas proyecciones, esa velocidad en la que sólo haber visto y leído tantas veces la obra permite sospechar de qué va la cosa, podrían considerarse una manera de interpretar mal, hasta notablemente mal, a Shakespeare. Pronto y mal; y digo pronto porque en una hora y cuarenta minutos estaba liquidada la tragedia. Sé que a algunos les pareció larga y huyeron: deberían no hacerlo, y me permitiría recomendar a los que vayan, si es que van, que no cometan esa maldad de bajar las gradas de madera tan sonora con sus tacones duros mientras están representado quienes, mal y todo, trabajan con pasión y entrega y sufrimiento. Y que no se vayan antes de que terminen los saludos, aunque les parezcan inmerecidos. Hay normas de cortesía.

No he citado a Clara Sanchis porque se salva: su apariencia, su voz, su gesto; a veces corresponde a Lady Macbeth y a su insomnio de las manos manchadas de sangre, que tuvo hasta conatos de aplauso, y que recibió más aplausos al final, y algún grito de "¡Bravo!". Pero esto no lo quiero decir en desdoro de Eusebio Poncela: el gran actor, tantas veces admirado y aplaudido, no quedó bien porque estaba mal dirigido, y estaba dirigido hacia el melodrama. Dada esta pasión por la forma de representar, habrían podido elegir El puñal del godo o El divino impaciente, sin lesionar verdadera literatura dramática, en este caso genial. Él y Clara Sanchis tienen que interpretar generalmente agachaditos, encorvados, según una idea de que los personajes torvos, malsines, cizañeros, son como ganchos. Son muchas más cosas. Son unos arquetipos de la tiranía que conocemos muy bien, aunque favorecidos en esta ocasión por el autor: es decir, tienen una idea infiltrada del destino, se creen obligados por la profecía a cumplir unas acciones perversas pero dominantes y gloriosas; su condición humana se revela contra esa maldad absoluta, les atormenta con suelos frustrados, con visiones implacables; huyen, despavoridos, hacia delante, aumentando sus crímenes para tapar los anteriores y, por tanto, acrecentando su dolor, su asco de sí mismos. De tal manera que hasta los otros bestias medievales que les acompañan se dan cuenta de su desmedida y de su locura.

Sí, se puede hacer mal a Shakespeare. Todavía espero verlo peor: la vida no se acaba aquí. Pero ésta es una manera muy mejorable de hacerlo mal.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:47 AM | Comments (0)

Agosto 27, 2004

Errores republicanos

"Pereció víctima de sus errores", dice de la República del 14 de abril Gregorio Peces Barba (ayer, aquí), tan respetado. Es una autopsia mala: murió asesinada, de muerte violenta; su enemigo fue el fascismo nacional e internacional, si no queremos olvidar las tropas, las armas y los aviones alemanes y los italianos. Sus errores fueron otros: el primero, respetar a sus enemigos, instalada sobre un presidente católico tradicional -Alcalá Zamora- y un Gobierno dominado por ministros de la derecha inteligente (no todos); otro, no establecer defensas contra quienes no aceptan una derrota en las urnas.

La colusión Iglesia-Estado, tan general en otras naciones, aquí forma parte de la propiedad del terreno: amos del solar de España. La religión implicada en el Estado fuerza la sumisión, es el arma mortífera para más allá de la muerte, con la idea del infierno: crear la idea de la eternidad, de la vida de más allá de la muerte, para utilizarla como castigo, es la canallada más fuerte de esta civilización, unido el castigo a la idea de obedecer al Estado; como ideología rezuma falsedad por todos sus poros, y como fuerza es la del Estado mismo. Otro error de la República fue el de continuar siendo burguesa y de orden antiguo: cuando brotó, lo que se da en llamar "España profunda", la campesina, creyó que era para ella, y no era verdad: no la iban a dejar.

La República creyó que podía pactar con la gran derecha tradicional, error continuo de sus políticos: con la derecha no se pacta, porque no cumple (lo advierto siempre). Tiene su moral propia: siendo dueña de un país conquistado varias veces por sus armas, cree que todo aquello que la puede desligar de su propiedad y de su herencia, de sus apellidos ganados en tantas guerras, de los moros a los rojos, es una traición; y que todo cuanto haga por recuperarlo es lícito. No entendió la República lo que pasaba. Y, cuando se sublevaron en toda su colusión, la República no dio armas al pueblo hasta después de que ellos hubieran tomado las grandes plazas. Quizá en esos días decisivos el golpe de Estado se hubiera podido barrer sin llegar a una guerra civil que se hubiera podido ganar. Pero ¿se puede decir que fueron errores "de la República"? No creo: la República fue víctima del sentido del orden burgués de sus prohombres. Pero sus aciertos fueron mayores que sus errores. Lo que queda de su espíritu hoy es republicano.

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Agosto 26, 2004

Fraga

El eslabón nunca perdido. La línea general que viene desde el fondo del franquismo hasta la forma tonta de la democracia. El anuncio aún suave de la repetición de la candidatura de Fraga a la presidencia de Galicia, sin respetar las formas de que le elija el partido y no sólo Rajoy, produce ya el pronóstico de que va a ganar por quinta vez -Manolo V- y el consiguiente dolor de la siempre amoratada izquierda, que, con el pesimismo que le dan siglos de derrotas trágicas, piensa que le votarán otra vez. Es muy posible, y ése es el problema. Los despechados hablan de la edad -n. 1922-, que, qué me van a contar a mí, no es un obstáculo, excepto el que le ponen a uno los otros; de los "zapatones", pies planos o lo que sean, que no importan desde que se inventó la rueda. El problema de Fraga es él mismo, su franquismo ejercido en ministerios y puestos de represor, su talante despótico y su talento equivocado -sus libros; contra la democracia y los partidos-: la fea línea que va desde la secretaría general de Cultura Hispánica antes de los treinta años -me parece recordarle de uniforme blanco y cinturón dorado, pero no estoy seguro; podría ser otro demócrata- hasta los ministerios represivos, que ejerció con mano dura y voz en grito. Y siguió la línea con el gobierno fascista del primer año de monarquía, con otros represores notables; y con la fundación de Alianza Popular, transformada luego en Partido Popular, que sigue siendo el que ustedes saben. Es verdad que tuvo que irse al rincón del noroeste donde nació después de abandonar toda posibilidad de ser presidente del gobierno, que pasó por muchos avatares hasta que encontró otro talento, el de Aznar.

Si esta nueva candidatura se ratifica, y lo hará por imperativo ilegal -la forma en que designan candidatos para todo los conservadores-, puede ganar: tiene la baraca. Y ésta es, en fin, la cuestión: le votan. No le demos más vueltas: Manuel Fraga Iribarne tiene hasta ahora los votos de su autonomía. Tiene la mayoría absoluta: la que siempre necesita el PP para vencer. Las otras opciones no han conseguido unidad ni atractivo suficiente; no han bastado catástrofes ecológicas para quitar de en medio al portador de franquismo, a su transmisor. Y tendrá derecho a veto, gracias a Zapatero, en el Senado. Es un asunto que no tiene gracia: pero es así.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 08:27 AM | Comments (4)

Agosto 25, 2004

La traición

Vieja palabra. Tiene la oquedad de la ópera, del melodrama del duque de Rivas. Al traidor se le suele mirar con cierto respeto: qué listo, cómo ha sabido adaptarse. Me surge cuando leo los recuerdos que se dedican a los combatientes españoles que tomaron París, y cómo han asistido sus representantes a la fiesta: fueron traicionados. Son parte de una historia: la República fue traicionada desde el mismo 14 de abril, cuando se le negaron los resultados -ya sabéis, se sigue haciendo: en Madrid, en España, en Caracas- y aceptó a sus enemigos. Dio libertad y cargos, y los que la juraron se sublevaron. Hubo una guerra civil, y desde dentro de sus filas y de sus ciudades se traicionaba. Está en los libros, y está la historia de los republicanos españoles en Europa, con las tropas americanas y francesas, creyendo que era un combate contra el nazismo, un frente antifascista. Los libros de Pons Prades relatan la longitud y el dolor de esa experiencia.

Una vez más, fueron traicionados. El sentido público de la guerra, el de sus razones y sus objetivos, cambiaron cuando ellos creían que estaban ganando. Murió Roosevelt; el capitalismo salvaje de Estados Unidos, aquel que había provocado la Depresión y había sido salvado por Roosevelt, comprendió que era la hora de volver a ser: ya tenían en la presidencia a Truman, y éste comenzó a deshacer a Roosevelt y su espíritu. Aún en esos momentos algunos generales alemanes y algunos nazis creyeron que podían aliarse con sus enemigos para atacar a Rusia, pero ya no interesaban; se acabaría antes con ellos, y luego con la URSS. En ese sentido, los republicanos españoles volvieron a ser traicionados. Entraban en la acusación de comunismo, los que lo eran y los que no lo eran. Se revalorizaba de pronto a Franco, cuyo Serrano Suñer gritaba, con la Virgen de Fátima, ¡Rusia es culpable! El país legal, la República española arrasada por el fascismo, que esperaban su liberación, el regreso del exilio, una especie de democracia, se vio otra vez traicionada: Franco era útil a Churchill, a Roosevelt: contra la URSS. Todo está contado, también: en El fin de la esperanza anónimo (firma Juan Hermanos), con prólogo de Sartre. Se encuentra fácilmente en español. Como se encuentra la continua traición a la democracia. No a aquélla: a ésta, que no es ni un residuo.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:34 AM | Comments (4)

Agosto 24, 2004

Naranjas de la China

¿Podrá gobernar España este hombre? Me refiero a Rajoy y podía referirme a otros; en la historia ha habido gentes así, pero solía ser por herencia. Le vi de busto con la hoja de verano gallego detrás, y dijo otra vez que los socialistas mienten cuando acusan a la guerra de la crisis del petróleo, y todo el mundo sabe que es que China consume más. Y la India. Esta tozudez sobrepasa la de un seminarista. La cuestión debe tener un ancla más subconsciente que inconsciente en la palabra mentira: ir desparramando la noción de mentira, hacerla de uso corriente, echarla como migajas por España como hacían los hijos de los leñadores para volver a su casa. Pero los gorriones se las comían. La cuestión política es otra: la invasión de Irak no puede producir nada malo, fue un gran acierto y continúa siéndolo. Esto es lo que brotó de ellos el 11 de marzo: el atentado contra Madrid no era una respuesta del terrorismo de guerra a la injusticia, sino un fruto del malsano nacionalismo de ETA y, en todo caso -última declaración de Acebes-, de una colaboración entre islámicos y vascos.

No creo, la verdad, y sin ánimo de ofender, que este pensamiento proclamado sea solamente mentira: es una especie de enfermedad, o de irregularidad mental. Obnubilación. Pasajera. En diez años de ostracismo se les habrá olvidado. Rupestre, por lo cavernícola, Rajoy insistió en que si querían los sociatas, Aznar comparecería ante la descansada comisión de las Cortes para explicarlo todo: pero que en realidad, ya lo había explicado todo Acebes. ¿Será posible? Es verdad que parece que los socialistas no quieren que declare Aznar, o muestran su desgana. Querrían intercambiarlo por algo, por uno de sus pactos o de sus acuerdos maravillosos, quizá por un papel mojado más sobre el terrorismo, que ahora ilusiona a Zapatero: como si no estuviéramos todos en contra del terrorismo como para tener que firmarlo en un papel. Por eso los otros devalúan la comparecencia del fundador del aznarismo, el barón de la aznaridad: para no intercambiarla por nada de valor. Si quieren, sale: si no quieren, no sale. Es igual.

No, no es igual. No deja de ser interesante ver al autor de la guerra de Irak y moralmente responsable de algunas consecuencias (él creía que la guerra se ganaba en un pispás: se equivocó) interrogado por Labordeta -el mejor actor de la comisión- y poniendo sus caras y acusando a todo el mundo: ahora que no da miedo, daría risa.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:36 AM | Comments (8)

Agosto 23, 2004

Chiste y chuleta

CRÍTICA: 'TÚ Y YO SOMOS TRES'

Chiste y chuleta 

E. H. T.  -  Madrid

EL PAÍS - 23-08-2004

Todo forma parte de lo mismo: un "fin de fiesta" que está puesto al principio de la función, una parrillada o una bandeja de quesos, los disparates de Jardiel: el aire libre, que algo puede aliviar del día tórrido...

La obra de Jardiel, famosa en su tiempo, se basa en una de sus escandalosas fantasías, de sus juegos surrealistas: la chica se casa por poderes, llega el indiano a consumar la boda, y resulta que son dos: él y su hermano siamés. Gritos, carreras, bomberos, sales, desmayos, asombros, soluciones, desarreglos, clímax hacia el final...

Mientras, los de Chamberí agarran con las dos manos el palo de la chuleta y la devoran; beben y beben, más que los peces en el río, para recuperar la hidratación perdida en la jornada; los camareros son rápidos; los intérpretes, también; ya les hemos visto en lo que llamo fin de fiesta, y ellos llaman el espectáculo Los modernos años 50: unos cuplés antiguos, otros compuestos para la ocasión por Miguel Tubía.

(La obra Tú y yo somos tres, del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela, está interpretada por Luis Varela, África Gozalbes, Francisco Hernández, Francisco Racionero, Sergio Otegui, Estrella Blanco, Joan Llaneras, Miguel Tubía, Cristina Palomo y Paloma Paso Jardiel, con el escenógrafo y figurinista Lorenzo Collado y dirección escénica de Manuel Canseco, se representa en los jardines del teatro Galileo, de Madrid, dentro del ciclo Veranos de la Villa).

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:05 AM | Comments (0)

Corazón rima con televisión

CRÍTICA: 'EMPIEZA TÚ'

Corazón rima con televisión

E. H. T.  -  Madrid

EL PAÍS - 23-08-2004

Marián Conde es veterana de la canción, de la escena y de la tele: canta bien, baila un poco en esta obra, para arrancar. Arturo Tejerina es más veterano todavía, de la radio y de la misma tele: los dos estuvieron juntos en el programa Con T de tarde, de Terelu Campos.

En esta obra critican los programas que conocen bien, y lo hacen en forma de conferencia sobre el periodismo rosa. El público acude a verlos porque les conoce de esa pantalla, y les reconoce burlándose como de sí mismos.

Quizá es sólo un sketch, agudo y breve, al que viene grande un teatro, y que funcionaría mejor precisamente en un programa de televisión o de variedades. Pero interviene, como digo, este juego de reconocimientos, ellos y su público, o su público y ellos, y reciben los aplausos a su trabajo.

(La pieza teatral Empieza tú, de Álvarez y Tejerina, está interpretada por Marián Conde y Arturo Tejerina y con dirección escénica de Juan Luis Álvarez. Se representa en el teatro Real Cinema, de Madrid).

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:04 AM | Comments (0)

Bush y Kerry

En la que se llama democracia más perfecta del mundo el ciudadano tiene que decidir quién será su zar durante los próximos cuatro años, y sólo, dos opciones: Bush o Kerry. Pobre gente. Las grandes maquinarias de los partidos están engranadas con las del verdadero poder, militar y económico, y segregan a quienes conviene. Como en todas partes. El ciudadano ha llegado a la situación antidemocrática de tener que elegir el mal menor. Si yo tuviera voto en EE UU -y los colonizados deberíamos tenerlo- naturalmente me abstendría, y eso es lo que hace la mitad del censo electoral de ese país: o no creen, o les da igual. No sé si en este caso me acercaría a la urna y votaría contra Bush, como aquí voté contra Aznar, aunque no se presentara: sabía que estaba detrás de todo, y encima de Rajoy.

Zafarse de Aznar, de Bush, son asuntos primordiales, con la parte de ética que corresponde la estética que puede impulsar el voto. Votar en contra es una posición lícita, como lo es abstenerse, y si este Gobierno nuestro hace una campaña a favor del voto en el referéndum de la Constitución de Europa está faltando al respeto a los que no tienen el menor interés en esta Constitución. En cuanto a la creencia en la democracia, tiene varios aspectos. Uno es su progresiva atenuación en Occidente mediante el bipartidismo, la simulación de izquierda de una parte de la derecha, los reglamentos sobre grupos parlamentarios, los tiempos de los oradores, las potestades del presidente de cada cámara y la facultad del partido con mayoría absoluta o coaliciones firmes de imponer su voluntad.

La democracia nunca existe ni ha existido más que como algo para realizar variantes dentro de los acontecimientos generales del mundo. Sólo se puede medir en más o menos, como el frío, que no existe, sino que se aprecia en la ausencia mayor o menor de calor. Estos momentos son los de menos calor democrático, los de mayor frío político. Zapatero enviando soldados a Afganistán no es un hombre libre; obedece a la disminución de la soberanía en los países occidentales. Kerry es un hombre de movimientos grotescos, como cuando se lleva la mano a la frente en saludo militar o exhibe su historial guerrero en el Vietnam. Aprovecha el patriotismo forzado por Bush; pero se ve que no es él, ni tendrá al lado a Frankenstein Rumsfeld o al Tío Tom Powell. No es poca cosa.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:55 AM | Comments (8)

Agosto 22, 2004

Nihilismo en los diálogos de la obra 'Para nada', de Carlos Sarrió

Nihilismo en los diálogos de la obra 'Para nada', de Carlos Sarrió

E. H. T.  -  Madrid

Claro, la vida no tiene sentido. Muchos lo saben desde hace mucho tiempo, otros aún no, y hasta hablan insistentemente de esa cuestión; incluso se "buscan a sí mismos", los muy jóvenes. Conviene que se siga diciendo, y que lo haga un escritor y director y actor como Carlos Sarrió en Para nada. Diálogos (teatro El Canto de la Cabra; Madrid): tiene una prosa limpia de ensayista, conocimientos de filosofía, se sabe el "teatro del absurdo" y es buen actor, y tiene buenos actores (Arsenio Jiménez, Antonio Sarrió, Begoña Crespo, Julio C. García) a su alrededor para hacer su demostración verbal de que Dios no existe y la nada tiene la consistencia que debería tener ya que es algo, o es nosotros mismos. O los actores que interpretan bastante bien sus papeles, más distintos unos de otros por leves acepciones de carácter y de situación que por la diferencia de su prosa.

Algunos dirán que no es teatro: son monólogos y una o dos conversaciones. Pero teatro es todo lo que se representa en un escenario, o incluso sin escenario, puesto que esto transcurre en torno al bello y cuidado olivo de la placita que se ha anexionado El Canto de la Cabra. Lo que ya casi no va siendo teatro es el otro, el de las discusiones entre personajes, el de los conflictos amorosos, familiares o hipotecarios. Eso es cine y, en muchos casos, vida diaria. A muchos nos basta con que el texto esté bien escrito y bien hablado por los actores y que, aunque no contenga nada nuevo, insista en la paradójica existencia de la querida nada. Sí, creo que gustó al público joven del estreno, que aplaudió mucho.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:57 AM | Comments (2)

Agosto 21, 2004

El privilegiado

No sé por qué se destituye al director de la prisión de Alcalá por dar privilegios a Mario Conde: en realidad es un privilegiado. Fue doctor honoris causa por la Complutense, y estaban allí los Reyes de España; fue ejemplo para la juventud masculina que se vestía como él y se peinaba con su gomina; y bailaban sus sevillanas, que son tan difíciles para un hombre. No, no es cualquiera. Hizo algo mucho peor que la desaparición del dinero que custodiaba: convirtió el capitalismo neoliberal en agradable, en algo que realmente merecía la pena. Prometían entonces, los espíritus económicos, el "estado de bienestar" y la "civilización del ocio". Chicos y chicas se matriculaban en Empresariales y afines. Claro que esto pasaba cuando Conde estaba delinquiendo, y lo de ahora es cuando ya ha sido largamente condenado y encarcelado.

Una juez fue expedientada por privilegiarle; ahora tiene el favor en la cárcel. La actual juez no tiene la menor sospecha de que los privilegios concedidos hayan sido por sobornos. No, no: es porque es excepcional en la vida. Yo no deseo que haya cárceles, y mi utopía se basa en la de que nadie tuviera motivos para delinquir, ni siquiera los ricos. En todo caso, no acepto las cárceles como lugares de tortura por sí mismas, en centros de castigo y venganza, de mafias y drogas, en infierno donde los condenados se trinchan unos a otros. No se trata de destruir personas, y menos con la palabrería de la "regeneración" y la "reeducación" que se suele usar en los manuales morales antiguos y modernos. Por eso creo que el problema real que presenta este asunto de Mario Conde es el de que los otros presos no tengan el trato que tuvo él: que tengan las mismas visitas, incluso más, y más tiempo.

El trabajo os hará libres, "Arbeit macht frei", decía el letrero en el frontispicio del campo de concentración de Auschwitz: donde los mataban. Hay quien cree que la única libertad del hombre es la muerte, y Camus apuntaba que el suicidio es realmente el solo acto libertario de la persona: por esto está castigado y prohibido, y día a día truenan los clérigos, a partir del que viste las más elegantes casullas del mundo, contra la eutanasia. Pero la sociedad se ha hecho más punitiva en tiempos de Aznar: ha aumentado la población penal, el hacinamiento está más allá de lo humano, el código penal se engalana con penas más duras que hay que cumplir íntegras. A la sociedad mayoritaria le gusta eso.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:24 AM | Comments (4)

Agosto 20, 2004

¡Mujer, al fin!

La estupidez del día es la de las ministras posando con vestidos de modistas famosos para Vogue. De ellas menos que de sus críticos. Digo estupidez y pienso: la situación en que nos encontramos todos. Nunca imaginé a Pasionaria, a Federica Montseny, a Victoria Kent o a quien fuera -Urraca Pastor, Concepción Arenal, Concha Espina- haciendo de modelos. Pero eran mujeres impulsadas por unos valores intrínsecos independientes de su sexo, y éstas forman parte de una "discriminación positiva" que las extremistas del feminismo aceptan, pero a condición de que tengan un comportamiento no femenino, y las acusan de "floreros".

No sé, insisto en que todo me parece una estupidez; disparate el cupo favorable, pero disparate útil. Pero nada tan dentro de la estupidez global como la crítica política pepista. Uno dice que "lo de la vivienda, la financiación de la sanidad, el IVA de los discos y libros y la gestión cultural es cosa de técnicos. España se merece un Gobierno mejor" (Luis Losada Pescador). Para El Mundo son "las ministras de Zapatero", merecen tres columnas de primera, un editorial, dos artículos. "Socialismo de aceites", dice uno de Raúl del Pozo (estoy seguro de que el culto hablista puso afeites, o sea cosméticos; y se lo corrigió algún vigilante), refiriéndose a las "alegres chicas de Zapatero", para remedar a las "alegres chicas de Colsada", coro en las revistas teatrales del promotor. En Abc: "Ésa no es la mejor manera de contrarrestar la escasa popularidad de las protagonistas ni conseguir un mayor reconocimiento de su labor política en los sondeos del CIS" (Luis Ignacio Parada). Y yo mismo, no sé que hago aquí con este asunto ridículo; me justifico en la denuncia de la estupidez general de la cuestión y, a lo mejor, esta denuncia es realmente innecesaria, y la estupidez es, también, positiva. Lo negativo, para algunos, es eficaz: es diabólico, decía un antiguo, y la oposición es un cuerpo que niega todo.

("¡Mujer, al fin!", frase de folletinistas o novelistas machos. La heroína era dura, inflexible, mandaba y ordenaba pero, "mujer, al fin", lloraba, amaba, maternizaba: porque "dentro del corazón, tiene un niño dormido" (Martínez Sierra). Y Lope, que se pirraba por ellas: "Quiere, aborrece, trata bien, maltrata / y es la mujer, al fin, como sangría / que a veces da salud y a veces mata". Qué antiguo es todo, qué trabajo cuesta borrar lo estúpido).

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:53 AM | Comments (9)

Agosto 19, 2004

¡Que viene Gallardón!

Gallardón habló en la SER, dio una entrevista a este periódico: en los "poderes fácticos". Opta a la directiva del PP. Le falta que diga yo que me cae bien (dentro de lo sentimental: en lo humano) y le quemarán en la Plaza Mayor; él preferirá en Cibeles porque es suntuario. Y culto, trabajador, voluntarioso, simpático, madrileño, atractivo; le llueven votos, parece útil; es lo contrario de su Manzano predecesor, que era patoso, beatón, sin habla y sin escritura. Un día me dijo Alberto: "Desengáñate, que en mi partido no vas a encontrar nadie más a la izquierda que yo". Pero yo no busco a la izquierda en su partido; ni Gallardón. Ayer estaría el búnker subrayando con lápiz (rojo) algunas de sus frases de aquí. Entenderán que dice que su partido es nostálgico, y sólo hace cuatro meses que cayó; que Aznar ha fracasado; que hay que democratizar el partido. "Aggiornamento", como empezó a hacer con la Iglesia aquel Papa tan simpático (pero Papa) Juan XXIII. Ya se ve dónde ha ido a parar, a esta decadencia de la caverna.

Yo no debería desear que hubiera una tendencia actualizadora del PP hacia una derecha inteligente y tolerante -para eso, ya tengo a Zapatero-, lo que quiero es que ese partido desaparezca, como le pasó a UCD, que, sin embargo, era una derecha conveniente. Éste es muy peligroso. Supongo que hay esa tendencia a la apertura, y que ha impulsado al alcalde a salir de su institucionalismo: para ayudar a Rajoy, dice. Pobre Rajoy, no tiene salvación. Está demasiado teñido de Aznar, de Bush, de pólvora y petróleo, de marzo madrileño; lo hizo mal, se veía que no creía en nada, pero que lo tenía que hacer. Un blanducho disfrazado de duro es patético. Como dijo su creador, cuando habló después de la caída, él no había perdido las elecciones porque no se había presentado. Las habían perdido sus espejismos, sus psicofonías, su mera bruja. Rajoy: y Acebes, y Zaplana. Yo le diría a Gallardón que ese "núcleo duro" va a matarle metafóricamente, va a hacer de él una sopa de letras. Pasé la página donde Alberto hablaba y encontré una información que dice que Rajoy mantendrá a su lado dos puntales: Acebes, como número dos, y Zaplana como portavoz. "Las fuentes consultadas no contemplan otra posibilidad", informa el compañero C. E. C., que las ha sondeado. (Y un horizonte de obispos clama contra los rojos, los ateos, los socialistas, los homosexuales, la niñas que abortan: los curas de Aznar, de Rajoy, de Zaplana, de Acebes).

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Agosto 18, 2004

El lenguaje es el opio del pueblo

"Gigantesco fraude" llamó la Coalición Demócrata de Venezuela a su gigantesca derrota. "Demócrata" es el nombre que indica que Chávez no es demócrata aunque ha ganado dos elecciones y ahora el referéndum. Y es que fue "golpista". Sí: contra Carlos Andrés Pérez, que dio el "caracazo": sus soldados mataron a cuatrocientos manifestantes a quienes la subida de los precios y la restricción de gasto público llevaron a una miseria máxima. "Una rebelión de los pobres contra los ricos", dijo Carlos Andrés Pérez; fue ayudado por Estados Unidos, y el presidente Bush (padre); pero acusado de "malversación genérica" por el Supremo, detenido por "enriquecimiento ilícito" y por corrupción y tráfico; huido entre Santo Domingo, Nueva York y, claro, Miami; autor "intelectual" (palabra del PP de aquí para cargar de alguna manera sobre otros el atentado de Atocha) de la intentona contra Chávez en 2002. El "golpista" era justo; pero forma parte de la biografía negativa con que le cargan, y aparece todo el tiempo.

Ahora se ha sustituido con "populista", y, no sé si es mejor o peor, depende del escritor y del lector, se le dice "populista de izquierdas". Entre nosotros, populista es un sinónimo, un eufemismo, de fascista. Fueron los populistas rusos, "narodniki", de finales del XVIII, que derivaron en el terrorismo: su gran éxito fue el asesinato de Alejandro III. Ideología engañosa. La alusión al pueblo se utiliza mucho para esta confusión (véase Partido Popular) Así, los pobres han ganado a los ricos: es un país donde las diferencias son inmensas y necesita algún reparto de la riqueza. El tercer exportador de petróleo del mundo tiene capas enormes de pobreza asiática. El "gigantesco fraude" lo han negado el presidente Carter con su Comisión especial; y el delegado de la Organización de Estados Americanos. Pero allá, en Washington, Bush se reserva, Powell calla. Piden explicaciones, investigaciones. Ya no trabaja un Kissinger que reaccione como él lo hizo con Allende, buscando un general que pareciera amigo y fuera capaz de matarle, y a todos los allendistas que pudo. Pero he citado el petróleo, he dicho que Venezuela es el tercer exportador; añado que dentro de poco Estados Unidos tendrá que importar uno de cada tres barriles que consuma. Todo puede pasar. Quizá encuentre armas atómicas y terrorismo en Venezuela.

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Agosto 17, 2004

Ay del disidente

Mandari era disidente político marroquí; le mataron de un tiro fijo en Málaga, y nos lanzamos sobre él diciendo que era "un delincuente" y que le ha asesinado "otra" mafia. Buena palabra del poder, mafia: no se lucha contra los desgraciados inmigrantes africanos, sino contra "la mafia" que monta sus viajes; ni contra las pobres prostitutas -las ricas son otra cosa-, sino contra las "mafias" que las "tratan". El interés principal de este personaje es quién le ha matado y por qué; pero sólo hacemos repulsivo su retrato. ¡Había entrado con pasaporte falso! Pregúnteseles a los disidentes políticos cómo han viajado cuando España era franquista. Decía él que era hijo natural de Hassan II (con Farida Cherkaui), pero la casa real lo niega; no siendo verdad, los posibles celos de Mohammed VI y su preocupación porque pudiera cambiar la cabeza de la dinastía no tienen lugar; no pueden ser causa del crimen. Iba a crear una Asociación de Marruecos Libre: hay otras en el mundo. Quiso hacerlo legalmente, encargó a Cristina Almeida, pero ella consultó a "un alto cargo de la Seguridad del Estado", y le dijo que "no era trigo limpio". Estaba en Málaga para instalar una emisora que se oyese en Marruecos y que llevara la voz de la disidencia: le mataron. Tenía dinero: según él, su padre, Hassan II, le habría abierto cuentas en Suiza, pero según informaciones francesas, españolas y marroquíes falsificaba cheques sobre las cuentas reales (ah, tienen cuentas en Suiza).

Me recuerda, porque a veces tengo buena memoria de lo vivido, el caso Ben Barka, en París, disidente político marroquí, asesinado en 1965. Fue militante del Istiqlal, clandestino de la resistencia, preceptor de quien sería Hassan II; encarcelado y perseguido por "extremista", se exilió en París; allí fue secuestrado y su cuerpo no apareció, aunque hubo relatos no oficiales de su muerte, que se atribuyó al general Ufkir y al teniente coronel Dlimi. Ufkir fue ejecutado en Rabat: se contó que Hassan le disparó en la cabeza cuando se arrodillaba para pedirle perdón de un complot del que se le acusó. De estas truculencias está llena la historia. Aún no se sabe quién mató a Kennedy. El revolcón de Pedro I y Enrique de Trastámara (hijo natural de Alfonso XI; con Leonor de Guzmán) cambió la historia. Sería interesante irse aclarando y abrir épocas menos debidas a las coyundas. Lo que me preocupa es que este tipo quede como puro delincuente, y no se busque al autor "intelectual" (como dice el PP).

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Agosto 16, 2004

Estupidez política

Es una redundancia. La estupidez forma la parte superior de las sociedades; de algunas más que de otras, de unas personas más que de otras. La abundancia desmesurada de leyes, unas sobre otras, contra otras, unidas a reglamentos, órdenes, modos y maneras; las mil supersticiones; los intereses pequeños o grandes; la locura de todos los planes, de todas las enseñanzas, producen una estupidez generalizada que abarca a sabios, filósofos, pensadores; y a quienes les leemos. Oír al Papa defender los principios de la Revolución Francesa en Lourdes -la misma ciudad forma parte de este todo- se añade a la estupidez colosal y al engaño colectivo. No iba yo por ahí: recogía la frase -repito, redundante- del inteligente -en lo posible- López Garrido: la guerra de Irak ha sido "una estupidez política". ¡Claro! Lo sabe todo el mundo, lo saben sus autores: su Bush, el Blair y nuestro -mal que nos pese- Aznar. Quienes la defienden, los que lo niegan, los que no aceptan que sea una catástrofe humana y económica, el colosal Arenas diciendo al socialista que la arregle él, lo saben también.

Parte considerable de la estupidez colectiva es mentir y negar lo que se palpa; es una gran idiotez creer en lo que uno miente. Peonza imbécil. En honor de Aznar pienso que él creyó que se ganaba en unos días, y que habría en el mundo Tres Grandes, y él sería uno de ellos. Es una estupidez política frecuente: todo el que empieza una guerra cree que la va a ganar, si no, no la haría. Para una mente sin más historia que la contada al fuego del campamento y en los libros del abuelo -que nunca creyó en nada, aunque hizo muy bien su papel-, la potencia militar y económica más grande del mundo no podía perder una guerra contra un país desarrapado e inerme, y la ha perdido.

Tampoco la puede ganar ese país salvajemente agredido. Estados Unidos la está ampliando, está causando miles de muertos: y así está perdiendo la guerra y destrozando a los inocentes. La idea de crear un gobierno aborigen y una conferencia nacional es, naturalmente, aberrante. Y la de parar el precio del petróleo es imposible. Si a la estupidez política de lanzar aquella -ésta- guerra se une la de mentir sobre sus causas, la de querer ser salvadores de aquellos a los que han hundido y siguen hundiendo, la de negar las consecuencias que se vienen sobre nosotros, la estupidez política alcanza su más alto grado. El grado que tiende a la maldad.

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Agosto 14, 2004

Petardos

Me cuesta trabajo ver la psicología de quienes ponen bombas diminutas, petardos, contra un poco de turismo y avisan antes para que no pase nada. O sólo susto, maldiciones, fastidio. El turismo está compuesto de grandes empresas, es la primera exportación española, pero da trabajo a miles de ciudadanos. Muy mal pagados, quemados por el sol y las brasas para asar sardinas o bichos locales, sirviendo a la carrera, sin un chapuzón, durmiendo en la playa o al pie de una barraca: son las primeras víctimas si el turismo se va. Está claro que prefiero estos aficionados a los verdaderos bombarderos y tiradores, a los que matan. Pero no comprendo su objetivo, y me queda la sensación de que una bomba, pequeñita y todo, puede hacer mucho daño: si no se quiere que lo haga, no se pone. No sé si es una "campaña", como dicen los periódicos, o una señal de vida, una manera de decir que no están desarticulados: y que si quisieran, podrían hacer daño, incluso mucho daño. Todo esto si pienso que se trata de la verdadera ETA, y no de aproximados, alevines, aficionados, independientes. Tontos inútiles. El terrorismo es un lenguaje: pero imperfecto y no siempre se entiende. Sobre todo, ahora se ve aumentado por el antiterrorismo, que colabora con él de una manera muy estudiada y muy política: aumenta el miedo, multiplica los daños, lanza avisos por todas partes, nombra nuevos agentes especiales, reduce las libertades de los ciudadanos, se presenta como salvador: para ofrecer su protección.

No pienso en este Gobierno, sino en Bush y, desde luego, en Aznar. El fracaso del intento de desviación del enorme terrorismo islámico de Madrid podría ser una lección de hasta dónde este juego puede resultar inadecuado. En otro tiempo se pensó seriamente en censurar el terrorismo vasco: no publicar sus crímenes suponiendo que, al no tener la "propaganda por el hecho" -viejísima definición-, cesaría. No se pudo: sería una falsedad. Hoy hay dos maneras de ver la cuestión: la de Estados Unidos y la de los españoles. El mantenimiento de Bush -empate técnico- obedece al patriotismo de apoyar el sistema guerrero: hasta el candidato de la oposición hace ridículo militarismo de signos y voces. La española es la de percibir que Aznar aumentó la extensión del riesgo, su autor quiso utilizarlo para sí, tapó que la causa era una guerra que él empezó. Y se fue al cuerno. Estos chicos de los petardos no le van ya a salvar, aunque le prefieran a él.

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Agosto 13, 2004

Infierno, clon, aborto

Habrá un tiempo en que se realicen clonaciones humanas. No estoy seguro de que no lo estén haciendo ya en alguna clandestinidad, incluso estatal o tolerada, en secreto. Cualquier Estado, cualquier ideología, se opone en principio a las innovaciones. Los Estados, o grupos de poderosos que dominan las naciones, no aceptan nada hasta que comprueban si está en la economía de quienes les designan. Para la clonación han tenido siempre sus métodos naturales: en España, la Guardia Civil, las niñas de las monjas, las monjas mismas, los seminaristas, los cuarteles, el Opus o el PP, todos ellos entre sí con sus mismas consignas eternas y su retórica cortita pero machacona: han clonado las voces y los medios de que se imbuyen. La negación de la diversidad, la busca de unión, que hacen a la fuerza y acudiendo a intereses supremos y al miedo, en ZP se reflejan por pactos. Se produjo en la España histórica la negación a lo nuevo: fuera la revolución, la creación de la industria, los grandes inventos. Una razón básica: ellos viven bien y morirán bien, encaminados hacia la parcela celestial que han conquistado y, por tanto, no hay que cambiar nada. La fe: todas las religiones creen que no se puede perfeccionar más, porque suya es la verdad única, aunque el número de verdades únicas sea enorme, y haya que defender cada una a bombazos. Todo está en el Libro, y el Libro dice que el poder viene de Dios. Ahora sí, una vez que comprueban que el invento no es del diablo, porque les da dinero, lo aceptan y piden perdón a Galileo.

Leo en el artículo de ayer del director de La Vanguardia que en España una de cada tres personas cree en el infierno, pero en EE UU cree el 75%. No me satisfacen las cifras, porque los tres incrédulos nuestros no están en el poder y pesa aquí más aún la monarquía de Washington. Aquí el ministro de Justicia anuncia dos años para el debate de la Ley del Aborto. No les corre prisa: las chicas ricas siguen yendo a Londres, por disimular -en España lo hace quien quiere-, y las pobres paren en el retrete, tiran el niño y van al infierno, pasando por las cárceles hacinadas y enviciadoras. Él no irá: puede dar tiempo a perder la legislatura; vuelva el Opus y se acabe el aborto.

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Agosto 12, 2004

La extraña pareja

Abierto el cajón de pactos, Zapatero, fanático de acuerdos tras haber sido engañado su partido por el otro tantas veces, propone uno para la nueva Ley de Financiación de Partidos. Los pondría de acuerdo: ninguna ley. Partidos libres, baratos, puros trámites de inscripción, inmunidad para su manera de pensar y su ideología. Nazis, si quieren serlo. Muchos. Sin subvenciones de nadie. El partido: grupos de ciudadanos que cotizan para defender su idea: o sea, su necesidad. Y las iglesias: grupos de ciudadanos que pagan la salvación de su alma. Los que quieran perderse, que se pierdan. Y los sindicatos. Propone también el dirigente un pacto contra el terrorismo internacional: brava estupidez. Entrarían los protestantes del Ulster; pero también los católicos. El de Sudán, Yemen. Los que murieron en Turquía, los españoles que escaparon, no saben quiénes los querían a ellos, si los kurdos o los islamistas, que los dos se proclaman asesinos de inocentes. Las víctimas mueren ya sin saber quiénes matan; a algunos en sus agonías los engañó el propio jefe de Gobierno diciéndoles que eran unos: y eran otros. No sé si este pacto conduciría a atacar al general Sharon, terrorista de antigua prosapia, y ahora terrorista de Estado, y a los suicidas palestinos contra Israel. Temo lo de siempre: que el pacto será una ley contra libertades en nombre de la seguridad.

Pero prohibir cada vez más libertades, como hace Bush, es terrorismo psicológico. Ah, Bush: ¿es un terrorista internacional por bombardear a los civiles del país inocente de sus acusaciones? Creo que es doble terrorista: las leyes que crean miedo en el país ahogan a los ciudadanos, los convierten en otra cosa. ¿Es terrorismo la tortura a prisioneros? ¿Lo fue Aznar por su política vasca? Que no se va a modificar porque ZP continúa, además de todos los terroristas del mundo, con el pacto con el PP contra ETA, que es otro terrorismo. Ahora no sabe qué decir porque tiene una duda tonta: elegir entre la convención republicana a la que le llama Bush, o ir, qué coincidencia fatal, a su tradicional Quintanilla de Onésimo.

[Redondo, fundador de las JONS, unidas luego a Falange] con sus frailes preferidos. No se sabe qué será peor para sus españoles. Se sabe que será peor si, a cambio de acuerdos del PP con el PSOE, las sesiones de la comisión del Congreso sobre el terrorismo (internacional) no acusaran de inopia y mentira al Gobierno anterior y evitaran la comparecencia de Aznar. (Toman vacaciones para conspirar).

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Agosto 11, 2004

Arabia Feliz

Tolomeo llamó, cien años antes de Cristo, Arabia Feliz a una parte de la zona asiática que consideraba privilegiada: la que estamos destrozando, no sólo ahora, sino desde hace siglos. Poco podían sospechar los Felices que un hecho tan corriente en su tiempo como la ejecución de un judío utópico iba a perderles: los cristianos la arrasan hoy, después de siglos de batallas y de explotaciones. Estemos contentos: por ello vivimos muy bien tú y yo. Cristianos son Alemania, España, Bélgica, Luxemburgo, Francia, que forman el Eurocuerpo -nueva palabra- que ahora sale de su continente por primera vez para tomar Afganistán, mandada por la OTAN, a su vez dirigida por Estados Unidos; se creó frente a la Unión Soviética, que ya no existe: sirve para defendernos de otros. España retiró sus tropas de Irak porque no era una guerra legalizada: aumenta ahora las que tiene en Afganistán porque sí son legales.

Vaya historia. Afganistán, antes de haber sido invadida por aquella Unión Soviética y atacada por Pakistán, después de la estúpida, sangrienta y fanática revolución de los talibán, sufrió la venganza de Estados Unidos: el dedo de Bush la señaló después del inhumano ataque a Nueva York; como no le dio resultado, señaló a Irak, en cuya tragedia estamos. Menos mal que se detuvo ante Irán y Siria. No olvidemos añadir a los musulmanes con sus distintas sectas o escuelas y los cristianos con las suyas, a los hebreos, fuente fundamental -y fundamentalista- en Israel de la lucha contra la Arabia Feliz, la Pétrea y la Desértica (Tolomeo). Hay quizá mayorías disfrazadas con cualquier religión, capaces de utilizarlas todas, que tienen intereses menos espirituales: el petróleo, el opio de Afganistán.

Parece que contra esta coalición maravillosa de cristianos y hebreos, que tienen las mejores armas del mundo y la superioridad que proclaman de su inteligencia, no puede haber resistencia. Pues la hay. Mucha, y bastante solidaridad en otros países árabes: los atentados de todos los días en Turquía, Pakistán, Arabia Saudí; las tribus afganas, las rebeldías iraquíes, están creando una guerra muy dura. Han derribado las esperanzas del ataque rápido y certero. Estamos, otra vez, en unVietnam. Pero allí no había soldados españoles, ni dependía este país de la economía de aquella península: ahora depende del Petróleo Feliz. Desde aquí, es otra cosa: es algo muy grave. Sin necesidad, claro, de acudir a la conciencia.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:56 AM | Comments (3)

Agosto 10, 2004

Ellos

Antes de que termine el siglo alguien será premio Nobel por haber escrito la novela de los emigrantes de África. Ese escritor quizá sea uno de estos niños que llegan en las barcazas; o vienen en el vientre que quiere que tengan esta nacionalidad invulnerable: creo que hay alguna ley que lo quiere impedir, y no veo la prontitud para enmendar la maraña creada para que estén sin ser, para que trabajen y engendren sin derechos y sus delitos sean más penados -la expulsión- que los nuestros. Alguien estará escribiendo ya y cuente cómo somos nosotros; cómo después de la epopeya de huir de los territorios que nosotros devastamos, en los que les dejamos unos negros negreros con armas nuestras y educados en nuestras academias militares y policiales -creo que adiestramos a los policías del siniestro Gobierno colaboracionista de Irak- que son peores que los colonos. No seremos, en esos libros -habrá muchos-, como creemos que somos. No sé si traspasarán la historia los guardias civiles que les ayudan con cuidado a salir de la barca, unos voluntarios que les desnudan, les secan, les dan ropa y mantas y les alimentan. Quizá alguna de esas personas que, cuando huyen, les dan refugio exponiéndose a la cárcel y la multa. Pero el fantasma grande será la masa gris que les maltrata, les explota, la forma en que se les tiene amenazados durante meses y años, los que no les dejan entrar en sus establecimientos o en sus vehículos, los que les tienen a distancia del pueblo en el que trabajan; la Europa que siempre fue orgullosa con ellos porque inventó las armas de fuego a tiempo para arrasarles y dominarles.

Hablo sólo de los africanos. Quizá a otros les sea mas fácil contar su aventura diferente porque tienen un idioma que parece común, pero que en muchos es mejor porque conservan el de los antepasados conquistadores; sólo sus clases altas, las que no tienen que huir, lo trufan con el inglés americano de los nuevos conquistadores que ha entrado muy bien en la clase superior, en los criollos y sus hijos zánganos que conducen el carro -car- y votan a los tiranos instruidos por los otros. Temo que no llegaré a tiempo para leer esos libros. Sentiré no llegar a ver otras cosas que tendrán que ser distintas. Digo yo: pueden ser peores, aunque no para ellos: no tienen ya peor. No lo creo. Supongo que ellos, los que ahora atraviesan a pie selvas y desiertos, y se esconden de los tiradores, y se van al agua, lo harán algo mejor: hasta para nosotros.

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Agosto 09, 2004

Copago

Una palabra fea, desagradable y traidora se infiltra: copago. Significa pagar juntos, y se refiere a las medicinas de la Seguridad Social. El euro catalán, ahora disimulado, a la espera, que habría de darse en cada visita médica. La defienden bravos economistas, fieles escritores, legendarios hombres sociales. No tienen razón. Su argumento es que se trata de un despilfarro: la persona abusa de todo lo gratuito. Y arruina al Estado, que dicen que somos todos, con medicaciones inútiles. Primero, el ciudadano no se receta, sino que lo hace un médico acreditado y asalariado de la Seguridad Social: si da más de lo debido, será él quien tendrá que dar cuentas. Segundo, el ciudadano viene pagando, para ello y para sus pensiones futuras o presentes, una parte de su sueldo, y otra la paga su empresario: ya está. Es tan antiguo como las mutuas, que se suprimieron con la Seguridad Social de Franco. Cuando se dice que se privaticen pensiones y seguros médicos, se supone que lo que pague el individuo se atesora en los bancos para atender a todos cuando lo necesiten: sin copago. Tercero, si se pone una cantidad más de copago, pasará como con los impuestos indirectos: que cada uno paga lo mismo sea cual sea su ingreso, y será injusto. Cuarto, en la compra de los medicamentos, salvo en jubilados, hace tiempo que se abona una parte, y se consideró que era una disuasión del abuso.

Así que, si se siguen reclamando disuasiones, habrá un tiempo en que el enfermo pague la totalidad del producto; y en un estado del absurdo quizá se obligue a pagar más al afiliado que al espontáneo. Es parte de la destrucción de lo que llaman "Estado de bienestar", una promesa del capitalismo -como la "civilización del ocio", ¿se recuerda?-, para enfrentarse con los países comunistas, o las promesas comunistas, y las socialistas de cuando eran marxistas o emparentados. Desaparecidos los comunistas -o en vías de destrozo: la creación de la miseria en Cuba- o los socialismos reales -la muerte de Allende y el triunfo de Pinochet; la conversión del venezolano Chávez en terrorista-, el sistema no necesita luchar contra la concurrencia, o no tiene competencia. No es que ni siquiera se piense en nacionalizar los laboratorios, incluyendo las farmacias: es que se va quitando lo conseguido. Con luchas, revoluciones, barricadas.

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Agosto 07, 2004

Subidón

Qué fina, qué elegante viene la información. El petróleo sube porque China consume ahora más. Y porque los terroristas amenazan a Arabia Saudí. ¡Los chinos, los terroristas! La decadencia de Occidente, del protonazi Spengler (1922), que culpaba a la libertad de prensa y al Parlamento, han mejorado mucho y se aproximan a su "revolución conservadora". Olvidemos la idea de que el alza del petróleo se debe a la guerra de Bush y los tres tristes trogloditas de Azores; eso es cosa de rojos, y de rojo a terrorista no hay más que un paso. Rojos: los que dudan de las sutiles, inteligentes informaciones. Por ejemplo, que en Venezuela reina un terrible tirano que el pueblo odia, cuya policía dispara en las calles contra las personas decentes; y echa la culpa a Bush. Pobre, pobre Bush; pobre Aznar, desnudo ante el Parlamento sin comparecer; ayudado por Zapatero en el pacto idiota contra el terrorismo internacional. Pobre troglodita británico, queriendo jorobar a Zapatero con princesas, submarinos y ministros de la guerra en Gibraltar, castigado por retirarse de Irak. Venezuela se me quedaba atrás: basta ver las manifestaciones, cómo van vestidas las personas decentes que quieren que se vaya -tan iguales a quienes se manifestaban por Pinochet- , y cómo los tíos y tías de los ranchitos que le sostienen, para darse cuenta de que no puede seguir. Y, ay, temo que no podrá seguir: aunque venga Kerry, que ahora está grotescamente militarizado y mantiene con Bush una concurrencia rara: por la bandera más grande. Y así llegó el subidón: ya ha dicho ZP, ya ha proferido Solbes, que no tiene arreglo. O sea, que reducen los impuestos sobre la gasolina y el Estado ganará dinero; el Estado, como la Iglesia, somos todos. (Unos, más).

(Subidón: efecto químico sobre los sentimientos: adrenalina, serotonina, dopamina. Suele atribuírsele el enamoramiento de los jóvenes. "Subidón, es un subidón, una inyección de adrenalina / subidón, besarte es un subidón, cartucho de nitroglicerina", canta Fey. La palabra ha pasado a indicar la subida de golpe de los precios. Trogloditas: trabalenguas que usa muy bien Valle-Inclán: la Pisabien se lo dice a Max, Don Latino y Zaratustra. Jorobar: eufemismo que usamos los ilustrados por "joder" en su tercera acepción: "Destrozar, arruinar, echar a perder").

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 02:36 PM | Comments (5)

Agosto 06, 2004

Vida al revés

No creo que consigan que Caruana sustituya a Ibarretxe en el papel de malo de esta película. Ibarretxe va brotando a medida que Aznar sigue su lenta caída de ángel castigado. Vasconia sube desde que ETA no mata, pero Gibraltar no importa a nadie; Caruana, designado porque es menos fuerte que Blair, es menos interesante. El caso Gibraltar es enteramente estúpido; ahora hay pocos patriotas en España; los "nacionales" tienen mucho trabajo buscando razones con las que demostrar que fue la oposición la que no evitó el atentado de Atocha y la que mintió negando que fuera de ETA: son -decían ellos- "inasequibles al desaliento". Desaparecen mintiendo. También decían que Gibraltar era "un fruto maduro" que caerá solo: dejadlo así. En esta bobada los con razón son los gibraltareños, que llevan una infinitud amenazados de ser españoles: quizá ese miedo les puede delatar como españoles. La tierra es de quien la pisa: y en Ceuta y Melilla.

Es malo ver la vida del revés: una patología. Una patología, quizá, de la vida que es la que está del revés. Leo que detienen a un empresario por dar trabajo a "sin papeles", y mi "yo" normal piensa que deberían detener a los que no dan trabajo a los sin papeles. Fui niño de la guerra, adolescente de posguerra, y había que enseñar todo a las patrullas y a los aficionados. Vaya con la paz aquella, y con la guerra de antes.

Sigo leyendo: hay en España seiscientas mil parejas de hecho: pero lo que yo veo es que ¡todavía! hay nueve millones de civiles. No me dicen cuántas son sacramentadas, cuántas civiles, o libres entre sí y ante los otros. No encontraré nunca una que numere las relaciones sexuales libres, sin hogar: cuántas personas han liberado su sexo, cuántas conservan la castidad que recomiendan el Papa y Bush. Sé de muchas parejas de fin de semana: del viernes noche al despertar del lunes. Pero se aman toda la semana: y el año. Así, ejerciendo esta inversión en la lectura, que puede practicarse incluso con los libros, se vive mejor. Los clásicos dan ejemplo: hay ocho o diez obras de Shakespeare por nuestro verano, entrarán en la temporada, y las veré aquí: ninguna es lo que escribió Sh., sino lo que crean sus directores. Por eso no estrenan a los vivos. Sea uno director de lo que lee: mejor que Fungairiño, que jura que no lee periódicos. Vaya si se le nota.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:09 AM | Comments (6)

Agosto 05, 2004

Contra el pacto

Un pacto es el que firma el partido del poder con la oposición para que cierto tema se trate igual sea quien sea quien gobierne. Hace pensamiento único. Son temas frente a los cuales se está por lógica, necesidad y urgencia: odiamos el terrorismo -si sabemos lo que es-, y las leyes lo castigan. No hace falta pacto. El pacto contra el terrorismo internacional que quiere hacer el partido socialista no es necesario. El que tiene el poder entre los pactantes crea leyes, plantea restricciones de las libertades o extiende el concepto de forma que la "causa nacional" es suya; como hemos visto, el PP inflexible, apoyado en su posesión de la verdad absoluta, ha acusado de romper el pacto a quienes no estaban de acuerdo con unas medidas o proponían otras. La deriva de ese pacto, y hasta la exaltación de gentes tenidas por responsables, induce a creer que todos los terrorismos son iguales, acusa de violarlo a quien no coincide: violarlo termina por ser una colaboración con el objeto malo del pacto, y por lo tanto grave delincuencia.

El terrorismo por definición es la utilización de una mínima fuerza frente a un enemigo poderoso matando a su población civil o atentando contra personas populares o famosas: todos podemos ser víctimas del terrorismo y muchos tratamos de forzar a nuestros poderes a que, si no pueden destruirlo, pacten con él. En estos años los poderes han creado una defensa especial: se suman al terrorismo. Aumentan su explosión psicológica, multiplican el miedo y crean un estado donde la seguridad prima sobre la libertad y donde el enemigo invisible es cualquiera. Bush el domingo, rodeado de sus picudos halcones, aumentaba el valor de una amenaza antigua para explicar que su método de guerras, torturas, Guantánamos varios, y de hacer a todos espías de todos, es valioso. Aznar aumentó el enemigo real a todas las instituciones políticas vascas, a la autonomía, al partido derechista y católico PNV. En Vietnam las sucesivas políticas americanas ampliaron el daño a toda la península indochina, la atacaron y perdieron la guerra, como Aznar las elecciones y Bush perderá la guerra y su reelección.

Lo que caracteriza a los partidos es su diferencia al enjuiciar y atajar los problemas. Aznar fracasó, y le echamos por no tener escrúpulos; esperamos a Zapatero. Si pactan, sin Parlamento, no los necesitamos. Será un partido único. Y el PP no ofrece garantías morales.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:42 AM | Comments (8)

Agosto 04, 2004

Disparate positivo

Sólo pensar que un disparate es positivo parece un disparate. Pero corrige una vida más disparatada. Disparata el Gobierno: y arregla algo la estúpida vida. El disparate de matrimoniar dos personas del mismo sexo corrige las ventajas sociales que favorecen la unión de dos de sexo contrario. Se pretendía con ella unir títulos (tierras) o intereses fabriles, industriales y comerciales. Y se obligaba a las clases más pobres a aumentar el caudal proletario, soldados y trabajadores, a más bajo precio. Desde el marxismo, se quería procrear en las clases menesterosas para ganar a las superiores en número (Marx odió a Malthus).

Sólo esto permanece en pie: la invasión de Occidente por los hambrientos lleva años sucediendo. Las otras hicieron premios a la natalidad, puntos familiares, viviendas; se prohibieron preservativos o desviaciones del semen hacia puntos estériles (Onán "vertió en tierra" para no engendrar). Y se ahorcaron sodomitas. Esa sociedad mantiene aún esos estímulos, y en muchos lugares los castigos. Está bien que en vez de anular las ventajas matrimoniales se amplíen, aunque sea un disparate. Es una tontería lingüística: no hay mater entre homosexuales, no hay "matrimonio". Y cada vez hay menos mater en las uniones de hombre-mujer. Lo que se enaltece así es el sexo y el amor sin más. Es un revolcón a la mentira absurda de la moral de Estado y religión; aunque sea una inquietante tendencia a eternizar lo que en las vidas largas intenta ser efímero.

Los que pretendíamos el amor libre seguimos considerándolo lo mejor, aunque no nos sirva a nosotros: pero hay una inclinación española visible hacia lo que fue utopía. Es un disparate positivo que el Gobierno y las listas electorales tengan que ser de número igual entre hombres y mujeres, cuando debían ser por méritos. Pero corrige el disparate mayor que mantenía a los hombres en el mando por su fuerza. La tendencia humanista consiste en reducir el poder por la fuerza; dar a los menos fuertes compensaciones contra la espada que ocupan la falsa inteligencia. El disparate real corregido es el que mantiene la magia al frente de los estados: se ve un obispo mandando, revestido de antiguo y profiriendo ensalmos, y se comprende que las iglesias son disparates. El Gobierno éste es su víctima. ¿Por qué no cesa la subvención hacia la riquísima y enloquecida Iglesia opresiva y amenazadora?

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:37 AM | Comments (6)

Agosto 03, 2004

Varsovia

El 1 de agosto de 1944, los ciudadanos de Varsovia se alzaron contra los alemanes; la batalla fue larga, los muertos abundantes y numerosísimos los presos asesinados en campos de concentración. No doy cifras: varían a lo largo de la historia según la nacionalidad y la filiación de los historiadores. El canciller Schröder pidió perdón el domingo: para los polacos, sus depredadores eran alemanes, aparte carné político, como los rusos son rusos comunistas o no. No están seguros de que, dentro de este siglo, los que tengan que pedir perdón sean ellos, y a aquellos héroes de hoy les llamen terroristas, como llamamos ahora a los iraquíes que prosiguen la guerra por esos métodos, y por el de las guerrillas, palabra española internacional que cae en desuso. No sé cómo llaman -aparte de los insultos lógicos y compartibles- los iraquíes a los aviadores de Estados Unidos que mataron en ese mismo domingo a ciudadanos en Faluya, mientras los patriotas iraquíes, para nosotros terroristas, incendiaban iglesias cristianas en el país, subrayando así -por una decisión premeditada de su estado mayor político- el carácter de guerra de religión que tiene para ellos esta guerra sin fin.

Es aquí donde decimos que de ninguna manera tiene que ver con las religiones: unos aseguran que fue por el riesgo de Sadam Husein y sus armas para Occidente, y no callarán nunca su mentira cochina; otros, que por la posesión definitiva del petróleo. Yo creo que es una parte del principio de la guerra de Occidente contra el Tercer Mundo -nombre provisional, útil- para que no se empeñe en comerse lo que nosotros les hemos quitado a lo largo de los siglos. La guerra fría del capitalismo y el comunismo terminó por la caída de éste, y nosotros, los capitalistas -mi banco reirá si me ve incluirme en esa categoría, dado el "menos" habitual en mi saldo- acabamos ahora con los pobres que no tienen la protección de quienes les necesitaban frente a Estados Unidos.

Esta continuación de la guerra contra los pobres no ha empezado aquí: empezó en Yugoslavia hasta que quedó destrozada y apta para futuras anexiones o servidumbres, se alzó en Palestina sobre antiguos rescoldos, sigue en Irak y Afganistán. Y, claro, se recrudeció en Palestina: y las autoridades israelíes se enfurecen si se dice que está haciendo un holocausto ("matanza o masacre de seres humanos") por su derecho de autor de la palabra. Y porque se les compara a los nazis.

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 10:47 AM | Comments (6)

Agosto 02, 2004

Baco en el Congreso

No sé por qué el alcoholímetro se aplica a los conductores y no a los diputados: una pareja de la Guardia Civil en cada entrada al hemiciclo. Se lo dije cariñosamente al nuevo director de Tráfico, que además es humanista y espeluznado porque ocupa la dirección general con más muertos (mucho más que las de la Policía y la Guardia Civil); no quise contradecirle sino porque no sé por qué se aplica esta sospecha a un solo riesgo. Diputados, sanitarios, periodistas, aviadores, novelistas, guardias, predicadores de todas las religiones. ¡Peatones! Bebo de cuando en cuando, por obligación del ambiente, más que mía, pero hace ya tiempo que dejé de conducir: por enojo. Basta con observar los gestos de indignación, sufrimiento o histeria de los conductores en la ciudad para no querer parecer uno de ellos. La bebida no me inspiró: tendí moralmente hacia ella, como hacia el sexo, en las visitas infantiles al Prado: los rostros de placer, las carcajaditas, las sonrisas de Los borrachos de Velázquez me llamaban hacia ellos. Y las gordezuelas señoritas oferentes, cuyos desnudos no se podían ver entonces en ningún otro sitio, también me llaman. ¡Qué gran fuente de educación real son los museos para los jovencitos y las jovencitas españoles!

Si entre los conductores hay tantos alcohólicos hasta producir hecatombes, como la que se está desarrollando en este momento -una media de quince muertos diarios-, se supone que son todos los españoles los que beben demasiado: no va a elegir Baco solamente a los automovilistas. Se supone que el carné por puntos, que copiamos de otros países, puede ir retirando de la circulación a los ineptos, ¿por qué no se hace con todos los títulos? Tres veces hice la carrera de automovilista: en París, en Madrid, en Tánger: códigos distintos, situaciones distintas, material diferente. La de periodista, una sola vez. ¿Por qué mi sapiencia de automovilista pasa por revisiones periódicas, y por puntos, y no viene alguien a mi casa todos los días a hacerme soplar, a medir mi salud, a un examen psicotécnico, antes de sentarme al teclado? ¿Puede estar dopado? No lo digo por mí, que sé muy bien que no soy peligroso. ¿Y los otros? ¿Y Acebes, no tomó algo para estar diez horas declarando ante la comisión del Congreso? Me dicen que sólo fue una vez al retrete. ¡Vejiga de gran líder! ¡Próstata preclara! Pero su discurso ¿no debía estar sometido a alcoholímetros, análisis de la (escasa) orina, detectores de mentiras?

Posted by Eduardo Haro Tecglen at 09:58 AM | Comments (8)