10 de Agosto de 2004

Ellos

Antes de que termine el siglo alguien será premio Nobel por haber escrito la novela de los emigrantes de África. Ese escritor quizá sea uno de estos niños que llegan en las barcazas; o vienen en el vientre que quiere que tengan esta nacionalidad invulnerable: creo que hay alguna ley que lo quiere impedir, y no veo la prontitud para enmendar la maraña creada para que estén sin ser, para que trabajen y engendren sin derechos y sus delitos sean más penados -la expulsión- que los nuestros. Alguien estará escribiendo ya y cuente cómo somos nosotros; cómo después de la epopeya de huir de los territorios que nosotros devastamos, en los que les dejamos unos negros negreros con armas nuestras y educados en nuestras academias militares y policiales -creo que adiestramos a los policías del siniestro Gobierno colaboracionista de Irak- que son peores que los colonos. No seremos, en esos libros -habrá muchos-, como creemos que somos. No sé si traspasarán la historia los guardias civiles que les ayudan con cuidado a salir de la barca, unos voluntarios que les desnudan, les secan, les dan ropa y mantas y les alimentan. Quizá alguna de esas personas que, cuando huyen, les dan refugio exponiéndose a la cárcel y la multa. Pero el fantasma grande será la masa gris que les maltrata, les explota, la forma en que se les tiene amenazados durante meses y años, los que no les dejan entrar en sus establecimientos o en sus vehículos, los que les tienen a distancia del pueblo en el que trabajan; la Europa que siempre fue orgullosa con ellos porque inventó las armas de fuego a tiempo para arrasarles y dominarles.

Hablo sólo de los africanos. Quizá a otros les sea mas fácil contar su aventura diferente porque tienen un idioma que parece común, pero que en muchos es mejor porque conservan el de los antepasados conquistadores; sólo sus clases altas, las que no tienen que huir, lo trufan con el inglés americano de los nuevos conquistadores que ha entrado muy bien en la clase superior, en los criollos y sus hijos zánganos que conducen el carro -car- y votan a los tiranos instruidos por los otros. Temo que no llegaré a tiempo para leer esos libros. Sentiré no llegar a ver otras cosas que tendrán que ser distintas. Digo yo: pueden ser peores, aunque no para ellos: no tienen ya peor. No lo creo. Supongo que ellos, los que ahora atraviesan a pie selvas y desiertos, y se esconden de los tiradores, y se van al agua, lo harán algo mejor: hasta para nosotros.

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Martes 10 de Agosto de 2004
Comentarios

Kompletamente de akuerdo. Esto no es polítika fikción: OKURRIRÁ. Y efektivamente, Eduardo, lamento asegurarte -no lo dudes- que tú no lo verás; kizá yo sí. No hay que preokuparse, la luz de tu mensaje permanecerá brillando mienstras haya alguien, komo yo, que la rekuerde.
Un abrazo.

Por : Paz Vega López el Martes 10 de Agosto de 2004

Tengo una amiga del Oeste de África que a este país del Norte de Europa donde vivo llegó del brazo de un político. Éste, después de tener con ella una hija, hermosa como su mamá, la cambió por otra mujer del Centro de África. Ahora mi amiga trabaja como dependienta en unos almacenes de ropa infantil donde es la mejor empleada a pesar de ser analfabeta (su madre le enseñó costura y cocina, pero no la mandó a la precaria escuela de allí porque nunca pensó que mi amiga fuera a ser cabeza de familia). Mi amiga, por sus dificultades de lectura, lleva tiempo tratando de sacarse el carné de conducir, pero entretanto conduce muy bien; lleva a su hija al colegio todos los días. En su tienda sólo una vez tuvo problemas: cuando al jefe le dio por introducir la práctica americanizante de que todos y cada uno de los empleados le escribieran un informe mensual. Lo que quiero decir es que, para los que como Haro no las veremos escritas (de lo cual no estoy tan seguro: la hija de mi amiga ya ha saltado curso; es la mejor de su clase), esas historias ya existen, aunque yo aquí no haya conseguido contar bien ésta. No tenemos más que oírlas o, quizá, preguntárselas. A ellos.

Por : E. el Martes 10 de Agosto de 2004


¿E?, en mi modesta opinión si que has conseguido contar bien la historia ... (y otros tantos,seguro, como yo habrá que opinen lo mismo) porque al menos a mí me has hecho sentirla.

(el artículo: denuncia impecable como me voy acostumbrando a leer aquí)

Por : sabbat el Martes 10 de Agosto de 2004

Antes de que el futuro narrador que escriba la novela de los emigrantes de Africa gane el Nobel, cuántos posibles genios, científicos,literatos, intelectuales, habrán muerto en el sur, analfabetos, comidos por el hambre, devorados por las guerras, sin haber llegado a la mayoría de edad?. Alguien también escribirá algún día la novela de los que viviamos a este lado del mundo y no hicimos nada por evitarlo,y la iglesia católica volverá a pedir perdón. Pero ¿qué podemos hacer hoy y ahora por evitarlo? ¿qué se puede hacer por acabar con este genocidio?.

Por : revistatriunfo el Martes 10 de Agosto de 2004

Es difícil añadir algo más a lo aquí expuesto. Casi existe una cortina invisible que nos oculta muchas veces a esa ingente masa inmigrante que se mueve cerca de nosotros. Y aún así es curioso cómo en todos los baremos sociales la inmigración aparece como uno de los problemas más preocupantes de nuestra sociedad. Es curioso, digo, pero no inexplicable, porque aunque no los veamos, nuestra naturaleza egoista hace que nos preocupemos, que temamos su presencia, que sintamos ese miedo al otro.

Por : puagh el Martes 10 de Agosto de 2004

Cómo nos ven los del continente africano lo ignoro. Me viene a la memoria esa nana: duerme negrito, tu mama está en el campo... que viene el diablo blanco y te come la patita. Con Melilla-Ceuta jugaremos a sharon.

Por : Delfina Cano el Miércoles 11 de Agosto de 2004


Buena memoria Delfina Cano. El odio más reciente que me he encontrado lo hallé en los ojos de un Africano en la semana negra. ¿Motivo?. Injustificable. Sólo me agaché a hacerme una foto en su puesto, junto a unas mujeres de madera, preciosas y talladas... Y a él le sentó mal el gesto que no era para tanto ni aunque nunca pensara comprarle la estatua. Se me clavó su odio hasta las entrañas, y no pude apartarme esos ojos de encima hasta que pasaron días y más días. Ahora he vuelto a recordarlos, y me imagino que todo ocurre porque ya son demasiados los daños...

Por : sabbat el Miércoles 11 de Agosto de 2004

No es por ponerme pesado, pero acabo de ver esto que ha dicho Peter Brook: "África sigue siendo una civilización desconocida para Europa. Sabemos del sida, de las dictaduras, de la miseria que sufren sus gentes y sabemos que bailan bien. Pero de la profundidad de sus pensamientos no conocemos nada." (EL PAÍS - Espectáculos - 16-07-2004)

Por : E. el Miércoles 11 de Agosto de 2004