2 de Agosto de 2004

Baco en el Congreso

No sé por qué el alcoholímetro se aplica a los conductores y no a los diputados: una pareja de la Guardia Civil en cada entrada al hemiciclo. Se lo dije cariñosamente al nuevo director de Tráfico, que además es humanista y espeluznado porque ocupa la dirección general con más muertos (mucho más que las de la Policía y la Guardia Civil); no quise contradecirle sino porque no sé por qué se aplica esta sospecha a un solo riesgo. Diputados, sanitarios, periodistas, aviadores, novelistas, guardias, predicadores de todas las religiones. ¡Peatones! Bebo de cuando en cuando, por obligación del ambiente, más que mía, pero hace ya tiempo que dejé de conducir: por enojo. Basta con observar los gestos de indignación, sufrimiento o histeria de los conductores en la ciudad para no querer parecer uno de ellos. La bebida no me inspiró: tendí moralmente hacia ella, como hacia el sexo, en las visitas infantiles al Prado: los rostros de placer, las carcajaditas, las sonrisas de Los borrachos de Velázquez me llamaban hacia ellos. Y las gordezuelas señoritas oferentes, cuyos desnudos no se podían ver entonces en ningún otro sitio, también me llaman. ¡Qué gran fuente de educación real son los museos para los jovencitos y las jovencitas españoles!

Si entre los conductores hay tantos alcohólicos hasta producir hecatombes, como la que se está desarrollando en este momento -una media de quince muertos diarios-, se supone que son todos los españoles los que beben demasiado: no va a elegir Baco solamente a los automovilistas. Se supone que el carné por puntos, que copiamos de otros países, puede ir retirando de la circulación a los ineptos, ¿por qué no se hace con todos los títulos? Tres veces hice la carrera de automovilista: en París, en Madrid, en Tánger: códigos distintos, situaciones distintas, material diferente. La de periodista, una sola vez. ¿Por qué mi sapiencia de automovilista pasa por revisiones periódicas, y por puntos, y no viene alguien a mi casa todos los días a hacerme soplar, a medir mi salud, a un examen psicotécnico, antes de sentarme al teclado? ¿Puede estar dopado? No lo digo por mí, que sé muy bien que no soy peligroso. ¿Y los otros? ¿Y Acebes, no tomó algo para estar diez horas declarando ante la comisión del Congreso? Me dicen que sólo fue una vez al retrete. ¡Vejiga de gran líder! ¡Próstata preclara! Pero su discurso ¿no debía estar sometido a alcoholímetros, análisis de la (escasa) orina, detectores de mentiras?

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Lunes 2 de Agosto de 2004
Comentarios

Lo peor, D. Eduardo, es que Acebes no daría positivo: está muy mal visto entre los suyos eso de ser dipsomaniaco. Claro que estar borracho sin beber... eso sí que es peligroso. Y ese es el caso: embrios de patrañas.

Por : d@vid el Lunes 2 de Agosto de 2004


Pues sinceramente, yo preferiría que dieran positivo.
No me fío (desde hace siglos) de los que no beben, no fofofo y no les gustan los placeres de la mesa (para comer o para lo que sea...hasta el bricolage...jejeje ;o)

Es más, creo que si hicieran esas cosas más amenudo (no me refiero ahora al bricolage) verían la vida de otra manera.
Y nos dejarían a los demás verla como siempre, sin amargarnos con moralinas y neurastenias. Siempre he pensado que lo que le empujó a Hitler a invadir Polonia no fué el abuso de escucha de la cosa wagneriana, sino el abuso de ingesta de vegetas.
Esas digestiones...esos gases...tanta clorofila...que pena...que amargura...Nain!

M.

Por : Miranda el Lunes 2 de Agosto de 2004

Oí decir a los de Tráfico que sólo un diez por ciento da positivo en el alcoholímetro. Entiendo que estamos expuestos a que nos atropelle uno de esos 4.000 que andan sueltos (este año, una joven perdió la vida mientras esperaba el Búho en Cibeles, y un turista no regresó a su país porque se lo llevó un coche cuando cruzaba el Paseo de Recoletos), a que un coche nos embista por detrás el nuestro (una chica del colegio y su padre fueron alcanzados mortalmente en la autopista de Barajas por un borracho), mientras la gente se encoge de hombros. Es más, la publicidad de Tráfico dice "tú decides", dando libertad al conductor de hacer lo que le dé la gana con su automóvil, que para eso lo ha pagado. Me parece que son demasiado benevolentes con los conductores, que siguen conduciendo mientras hablan por el móvil, saltándose semáforos, no respetando los pasos de cebra, circulando a más velocidad que la autorizada (pero su coche corre que se las pela, cosa que no se entiende porque existen límites de velocidad). A mí no me apetece que me rompa una pierna alguien que va bebido porque lo ha decidido. Esto por un lado.
Muchos hombres beben más de la cuenta y llegan a casa calientes. A mi mejor amiga, más de una vez le ha dejado el padre de sus hijos un ojo morado, aparte de estrellarse contra un árbol, de ciego que iba.
Y lo contentos que se ponen en los bares con clientes que pagan varias rondas. Menudo negocio, como el de las litronas. Vaya idea falsa la alegría que produce el alcohol (euforia), tan introducido que casi forma parte de nuestra cultura. Está bien beber con moderación (hasta lo recomiendan los médicos), pero dentro de unos años pasará factura en forma de cirrosis o ceguera (también destruye células del cerebro, irrecuperables porque no se regeneran) y entonces pondrán etiquetas en las botellas advirtiendo de los peligros del alcohol, mucho más alarmantes que las del tabaco.
Los indios de las reservas de Norteamérica, borrachos, se perdieron para siempre, lo perdieron todo. Podrían servir de ejemplo.

Por : Petronia el Martes 3 de Agosto de 2004

Sólo darte las gracias por lo que escribes, hace mucho que te leo, también fui lectora de tu hijo Eduardo, el poeta, me gusta mucho lo que escribió.Pues eso, gracias a los dos.
Ha sido una idea magnífica que te hayan regalado una página web, nos es más fácil poder leerte.

Por : mariona el Martes 3 de Agosto de 2004


¡Sopla!, menudo post, parece escrito mismamente por Las Mineidas o por el propio Licurgo.

Sin que se me confunda con una adoratriz de Dionisos o con su propia Ariadna...no puedo por menos que levantar mi copa para brindar por los justos, los limpios de corazón (y de alcoholemia en la sangre) que con responsabilidad conducen sus coches y su vida.
Pero la levanto de igual manera por todos los borrachos que en el mundo han sido y a los que gracias a su alterado estado de conciencia debemos tantas (ingentes) obras de Arte.

(está cojonudo, con perdón, este vinurrio joven que me han regalado, tomen nota, uva Tempranillo 100%, de rigor!, MESTA del 2002, de Cuenca)

M.

Por : Miranda el Martes 3 de Agosto de 2004

Mirnda, no me meto con las uvas ni con las manzanas. Me refería a esos vasotes de alcohol fuerte (ginebra con vermut), rondas de seis whiskis por barba, ese nivel.

Por : Petronia el Martes 3 de Agosto de 2004

Qué toma Fraga para seguir presentándose a las elecciones gallegas, para tener esa mala salud de hierro?. También controles de ese tipo necesitamos, Don Eduardo

Por : Náufrago el Martes 3 de Agosto de 2004

Ah!, bueno....si es con esos alcoholes de quemar...sea.
Había un poema poemoso al respecto que rezaba:

¡Que bueno es el vino
cuando el vino es bueno!
Pero cuando el agua nace
de una fuente cristalina y pura...
...¡Que bueno es el vino!

Sí, conozco el percal del que habla.Lo de los licorazos, y luego los tonic's con bien de ginebraza para refrescar.

Que nivel!

M.

Por : Miranda el Martes 3 de Agosto de 2004