La comisión parlamentaria para investigar las responsabilidades políticas es absurda como todo lo que atañe al parlamento de la democracia imaginaria, formado y manejado de tales formas que solo puede llegar a algo en casos concretos y no deseables como la mayoría absoluta de Aznar. El intento del partido socialista y sus aliados eventuales es el de demostrar el error del gabinete Aznar en el seguimiento de las pistas islamistas antes de que cometieran el atentado que no se pudo o se supo evitar y la red de mentiras con que envolvió ese fracaso y culpó a ETA para ocultar esa ineficacia, para justificar su política monotemática y unir a la nación junto a ellos mismo: para manejar las elecciones del domingo inmediato. Mitad monje y mitad soldado, como su lejano inspirador, el PP cree que la mejor defensa es el ataque –como el Tío Bush y la “guerra preventiva”--, y destiló desde el recuento de votos una teoría conspiratoria: todo habría sido preparado contra ellos por los malvados rojos. Algunos policías habrían informado a los socialistas antes que a sus superiores, y algunos confidentes; los partidos y los grupos de presión –este periódico y las emisoras de la casa—habrían excitado a la opinión contra el PP y personalmente contra Aznar; estos medios, sus trabajadores, los partidos políticos, los políticos mismos, habrían forzado las llamadas de teléfono y los mensajes (“Pásalo”) para las manifestaciones antes las sedes del PP el “día de reflexión”. Ellos no mintieron: simplemente, se equivocaron (Esperanza Aguirre en CNN Plus, de este grupo de presión o poder fáctico: “errar es humano”) y lo que difundió fue su información, sin mentir. La forma en que PP prepara su actuación en la Comisión es la de la culpabilidad de los que ganaron. Y de recordar que algunos de ellos querían que se anulasen esas elecciones: tenían las de la Asamblea de Madrid, cuando equivocaron a los ciudadanos con la versión de que el culpable era la víctima, que las quitó a Simancas para Esperanza Aguirre (cada vez mas perfilada como la dirigente del núcleo duro). No han abandonado esta idea. No van a ella directamente, pero sí para dentro de cuatro años. Como es mas fácil de probar lo falso (porque se prepara) que lo cierto (porque es espontáneo, sorprendente), podrán conseguir buenos resultados en el público: aún tuvieron siete millones en plena desgracia. Intención: prorrogar largamente la comisión, mantener el ataque el mayor tiempo posible, investigar el mayor numero de personas. Y aterrorizar al PSOE, que ya ha prescindido de convocar a Aznar para que declare. Dice que no es necesario: y fue el protagonista.