4 de Junio de 2004

Insomnio de mujer

“La noche de Molly Bloom”, de James Joyce. Dramaturgia y dirección de J. Sanchis Sinisterra. Interpretación de Magüi Mira. Circulo de Bellas Artes hasta el 13 de junio.

Se estrenó hace veinticinco años: el programa dice que entonces escribí que era “Una espléndida creación de Magüi Mira”. Lo sostengo. Hay también una frase de Antonio Muñoz Molina mucho mas escrita, como es natural: “El personaje y la actriz se confunden en una criatura real y al mismo tiempo imaginaria. Una mujer tierna, despeinada, procaz, cuyo mágico nombre Magüi Bloom”. Así es. ¿Y ahora? No sé comparar, no tengo recuerdo suficientemente neto. Me parece que ahora Magüi ha aumentado la intimidad de la mujer sola y despierta en la noche, que su sensación de soledad crece en la relación de su palabra con su cuerpo, en como lo enseña, lo toca, lo oscila en esa cama que comparte con un hombre dormido y, naturalmente, ausente: fuera de ella. Mi recuerdo se condensa en lo que para mi fue la revelación de una actriz desconocida, una asombrosa aparición pálida y cobriza, que vivía las famosas palabras con que termina el “Ulises” de Joyce; una actriz de leche y miel que acentuaba el monologo insomne de una mujer sola y frustrada.

El texto, naturalmente: un texto íntimo de mujer escrito por un hombre, James Joyce, en 1922 y para toda la historia que venga. Publicado “Ulysse” ese año, mas exactamente, por Shakespeare &Company de París: en Gran Bretaña no estaba permitido por su audacia. Hoy no es audaz, pero es certero. La condición femenina no ha cambiado tanto: por fuera mas que por dentro, en la vida lúcida más que en la insomne. Magüi lo recuerda también en el programa: “Hoy, cuando a las mujeres se nos coloca la fecha de caducidad entre las piernas, los años de vida que marcan un cuerpo de hembra no apagan el calor y el goce del sexo, tampoco el deseo de ser amada”. Me permitiría añadir que, como en tantas otras cosas, parece también un problema de hombre: la fecha de caducidad está en todos, y la supervivencia del sexo y del amor es universal. Joyce tenía entonces cuarenta años, que se consideraba una edad lúgubre. Pero, bien está: en este caso concreto es una mujer, y es una gran actriz sin fecha de caducidad quienes son admirables en esta resurrección, que mas bien parece una continuación: lleno el teatro del Círculo, y lleno su ámbito por las ovaciones a Joyce y a Magüi.

Por Eduardo Haro Tecglen en Crítica el Viernes 4 de Junio de 2004
Comentarios

Gracias por escribir,por pensar , por contárnoslo.Me gustaria conocerlo sólo para escucharle sus opiniones.Sentarme y aprender, discutir o debatir (creo que es lo mismo).Muchas veces, cuando sucede algo digo ¿qué pensará Haro?
Muchas gracias. Un beso

Por : eva el Jueves 1 de Julio de 2004

Creo que soy más insomne que montuna y por eso me atrevo a darle las gracias como hizo la anterior comentarista. Descubrí hoy, esta página, este weblog, esta vía de comunicación, no sé exactamente cómo se llama. Estoy contenta porque comparto muchos de sus criterios y es un alivio no estar tan solo y encontrar quien manifieste de manera tan directa y erudita, nuestras necesidades, rabias... (y placeres también, por fortuna).

Por : montuna el Viernes 9 de Julio de 2004

Me pasó con Magüi Mira lo mismo una noche en el Principal de Valencia. No recuerdo la obra, pero sí a ella. Llevaba una melena corta, rizada y en mi recuerdo, rojiza, como una irlandesa. Me pareció una real hembra. Desde entonces intento buscarla entre el reparto, pero no la encuentro. Qué lastima que esté tan lejos de Madrid.

Por : Elena Espejo el Martes 13 de Julio de 2004