Voté, y en ese momento dejé la reflexión y me sentí mejor. Volví a ser yo mismo, sin reflejar nada. No entendí bien la «reflexión» en los filósofos que consulté; si acaso, los griegos de la époje, que quizá me recomendaría mi Emilio Lledó: la suspensión de juicio. ¡La imperturbabilidad interior! Me ayudó más la filosofía criolla de mi madre, que me decía el refrán cubano: «saqué los pies fríos y la cabeza caliente, como el negro del sermón». No es racista, sino realista: el negro sabía al salir de la iglesia lo que los demás ocultaban: nada era cierto. Mi madre era la que decía «¡Qué tontos sois los hombres de talento!». Me dije al alejarme de la urna «Nunca más», como el cuervo de Poe. Los propósitos se hacen para poder justificarse al no cumplirlos: votaré mientras merodée el propio Aznar, que quizá quiera tambien «Volver a ser» (esta frasecilla de un poema de Pemán, cuando advirtió que lo que había sido no valió, y se convirtió en el Séneca de sus ultimos años de artículos). Conviene repetir que Hitler fué führer por elección popular. Claro que muchos de los que le votaron no sabían que el canalla sería un gran asesino, y menos que iba a provocar sangre, fuego destrucción, al imperio de mil años no hizo reina, sino ruina de la pobre patria. Aquí ibamos a ser tributarios del crimen de otros. Con respecto al tributo, la guerra no costó demasiado: solo tres veces mas que «el bodorrio», como dicen los artistócratas de ceja alta; uno leído pero antiguo me recuerda una frase de Varela, tan amado por Azaña: «si el señorito apechuga con ella, habrá bodorrio». (¡Jo, que gente)
No creo que Aznar vuelva. Dedicó a su tiempo a «colocar los libros» (Ana Botella), supongo que poco tiempo. Queda el «nucleo duro». No dudo de que si Esperanza Aguirre vuelve a presentarse, y lo hará, saldré de mi estado natural y votaré: en contra. No creo que Rajoy o Mayor Oreja regresen de su nada. Ellos si fueron reflejo o reflexión: superficie plana que vuelve atrás la luz de su señor». (Moralistas que me dicen que votar en contra es una actitud negativa, y hay que ser que ser positivo en la vida. Primero: todo voto es negativo, porque apoya a alguien contra todos los demás. Segundo: no hay razón para ser positivo mientras la vida sea negativa. (El Otro me dice: «Metafísico estáis-Es que no como». Cervantes sabía algo de esto: hizo que Babieca, caballo del Cid, hablara así con Rocinante) (Cuántas citas en tan pocas palabras: pedante estoy. O que aún no pienso por mi mismo)
muchas felicidades y gracias de un resistente anónimo
Por : ramón moratalla el Martes 29 de Junio de 2004