8 de Junio de 2004

Barra Libre

No me importó mucho la muerte de Reagan: me importan las necrologías. Este residuo del pasado, que no sabía siquiera que había sido Presidente, terminó su tortura de diez años. Buena noticia para él. Pero en las necrologías españolas aparece como un gran hombre, salvador del mundo, vencedor de la guerra fría. Hasta gracioso. La historia ha cambiado tanto que ahora se proclama como héroe a un hombre que con Truman, Nixon y Bush forma el cuarteto de los mas agresivos y despiadados presidentes de Estados Unidos es muy inquietante. El hombre que no consiguió, pero intentó, hacer en Irán lo que Bush ha conseguido en Irak, el hombre de la "contra" en Nicaragua, el que pidió a la Thatcher que hiciera su necrología -y la hará el viernes en Washington, aunque grabó una hace años--, aquel al que Bush declaró mejor maestro que su padre, no parece el hombre para recibir elogios póstumos entre nosotros. Temo que si existiese el infierno en el que creyó estará entrando allí a paso militar.

Por Eduardo Haro Tecglen en Barra Libre el Martes 8 de Junio de 2004
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