25 de Mayo de 2004

Reconstituyentes

Habló ayer el presidente del gobierno con el jefe de la oposicion. Le va a recibir frecuentemente: el cacique Aznar no lo hacía. Mejor: pero hay que advertir que en España no hay «jefe de la oposición» . En Gran Bretaña, sí; y tiene sueldo, y gobierno «en la sombra». Aquí está en la oposición cada partido que no gobierna. Además, el supuesto «jefe de la oposición» es Rajoy: nadie. Tal como aparecen las cosas, es uno de los errores en cadena de Aznar desde que tuvo la mayoría absoluta y se apoderó del todo de su partido. Fué un error anunciar su retirada al Olimpo, y nombrar por su augusto, egregio dedo, a su sucesor: Rajoy no supo serlo, ni siquiera ser él mismo. Pasa en estos partidos donde los prohombres se crean a imagen y semejanza del dios que los hace. Llevó mal la campaña electoral, mimetizó a su dios; no reaccionó al golpe de Atocha, buscó el enemigo donde no estaba, culpó a los inocentes, y no ha sabido ser parlamentario agudo en los pocos días de la oposición. Será quizá condenado en el próximo congreso del PP: pero la verdad es que condenados están todos. Va ser dificil que les salga otro caudillo: tienen que pasar por un largo purgatorio. Pero está bien que Zapatero le reciba: por lo menos, da una sensación de persona normal, capaz de seguir siéndolo a pesar del inmenso poder que tiene. Para reformar la constitución, como quiere, y para todo lo demás, tendrá que recibir tambien a los jefes de los otros partidos políticos: esuchar él, que eso si que es una innovación, y además atender. Pero ¿para que está el parlamento? ¿No es allí donde se debe exponer todo y discutir y votar? Con «luz y taquígrafos», decía el socialista Prieto: con cámaras y micrófonos. Pero el coso donde se lidia la vida está falseado: los partidos son de hombres fundamentales, las listas son cerradas, los portavoces llevan la voz de todos, y los pactos se hacen fuera. Algo que habría que reconstituir. Como todo lo demás. La realidad es que la Constitución es débil y toma la forma del recipiente que la contiene: Aznar la hizo suya. Se dice que la democracia es el imperio de la ley sobre los hombres; pero la ley la hacen los hombres, y sobre todo uno, con lo cual Aznar podía decir -es lo que decía todos los días: y lo que dice Bush y otros autócratas-que la democracia era él. Y la historia. Y la constitución. Lo que Zapatero intentaba ayer -y antes-es reducir la personalidad del gobernante-dios; alternar. Pero, una vez mas, cuidado con los pactos: solo puede pactar con el pueblo._

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Martes 25 de Mayo de 2004
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