Paul MacCartney canta ante veinte mil jóvenes en Madrid, pero en los periódicos se califica de "nostalgia". Nada que sea hoy y funcione, y venda mucho que es la forma de clasificación de esta era del ultracapitalismo puede ser nostálgico. Sinatra murió a los ochenta y tres, cantando, y sus discos llenan las mantas piratas. En política se usa para descalificar al enemigo vivo: dicen que la idea de república, en auge, es nostálgica, y en sus clichés y añaden que obsoleta, arcaica, perdida: como si no acabáramos ver a la monarquía residual de Europa un poco grotesca ataviada, y a veces a golpes entre pretendientes a la nada, en Madrid. Lo mas arcaico en McCartney es el título de Sir por la reina británica a la que queda el prestigio del verdadero chaqué gris que había que llevar con la corbata justa; lo demás, son toqueteos ancillares entre cortinones de palacio, adulterios y quizá algún crimen. El cantante sigue hoy, tiene solo 60 años y chicos y chicas riñen por las entradas. Un hombre del día.-