18 de Junio de 2001

Barra Libre

Primero, las vacas locas; luego la fiebre aftosa del ganado lanar; ahora, la peste de nuestros queridos cerdos, a los que tanto debemos los cristianizados. Se empieza pensando en desgracia, luego en mala racha y finalmente en que algo pasa. Por ejemplo, en las técnicas de engorde abusivo, ahorro en piensos, multiplicación artificial de las especies, y la conservación y los medios de reparto de la carne que ha introducido la religión del sistema: que consiste en que ganen ellos, nuestros dioses humanos, lo mas que puedan, pagando lo mínimo. A los animales y a las personas. Se puede creer también en un castigo divino, pero para eso hay que ser muy antiguo, muchísimo mas que yo, que creo que las siete plagas fueron cosa de las multinacionales de entonces, o de algo que hizo Israel para fastidiar a Egipto. En nuestro tiempo parece que todo lo que sea dudar y sospechar es necesario para defenderse, y creer en lo que se nos dicen es excesivamente ingenuo.

Por Eduardo Haro Tecglen en Barra Libre el Lunes 18 de Junio de 2001
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