Leo las declaraciones de los nuevos ministros, y me derrito pensando en lo bien que vamos a vivir. Una va a mejorar la enseñanza pública, y otro va a acabar con el paro; aquel, ya viejo zorro, terminará con los cuarenta años de terrorismo, y alguno no sabe que hará, pero sabe que lo hará bien. Comprendo la falta de modestia y entendería la ocultación del miedo, la inseguridad, la dificultad de la tarea, el estremecimiento por la responsabilidad. Si es que sienten algo parecido. Pero iluminados por el sol de Aznar, que no se pone ni en Flandes, han de tener seguridad en que el futuro son ellos, navegando viento en popa sobre las grandes olas favorables de la mayoría absoluta. Eso podía ocurrir entre algunos discípulos de Jesús, que le negaron o que se escondieron. Pero los tiempos han cambiado, y sin duda Aznar tiene ahora mas técnica, mas ciencia, mas dinero y mas armas que Jesús, además de a Jesús. Lo lógico será que fulmine a los escribas. Ya lleva alguno.--