"Uno de los nuestros", dice la felicitación publicitaria de Alfaguara a Muñoz Molina: académico, 39 años. Quiere decir más que es un "autor de la casa". Le ha visto entrar en la Academia como "uno de los nuestros": una manera de ser, de juzgar, de escribir o de usar la palabra, distinta de los que iban llegando a la "docta casa". Le cuento, por radio, donde se explica --SER, con Marta Robles, una de las nuestras; sábado por la mañana--, que cuando supe la noticia le estaba viendo, en la presentación de un libro de Juan Cruz --íntimo, solitario, vivo: "Exceso de equipaje", se llama, editorial "Alba"-- con otros académicos presuntos: Ángel González, rechazado en la primera votación: gran poeta de este tiempo. Rafael Morales: sus sonetos fueron y son académicos en el mas hondo y humano sentido de la palabra. el magistral Manuel Vicent, que hablaba allí de Juan Cruz, junto a Emilio Lledó --que sí es académico, tan sabio y penetrante y tan profundamente conocedor del pensamiento humano-. Coincide Muñoz Molina, añade mas nombres dignos. No hablo de Umbral por obvio: le castigaron por otras cosas, desacatos, transgresiones: es un gran talento mal educado. Pienso en quienes se quedaron atrás en esta candidatura: Caballero Bonald -se retiró- de quien leo ahora sus memorias con emoción --encuentro trazos conmovidos de otro de los nuestros, Moreno Galván, que pena de muerte prematura--, o Carlos Seco, que evidentemente no es de los míos, pero que estaría en la Academia mejor que otros (publica aquí: algún artículo suyo me horrorizó).
¿Por qué son "de los nuestros"? Trabajamos en un mismo grupo, donde hay gente tan distinta, donde tambien Umbral estuvo, y aprendió mucho, y algo le queda aunque haya tenido otro desarrollo. No es por casualidad: por Cebrián, por Polanco, por Cruz. Estuvieron antes, en "Triunfo"; en "Cuadernos para el Diálogo".
(Ah, tambien vi a Martinez Reverte. De los nuestros. Oí su "Un asunto de honor" -Alfaguara-Audio: claro, de la casa- leído por Sacristán: traslada la emoción de un mundo turbio, coloca palabras preacadémicas, retrata con letra nueva el viejo tema del honor: entre rufianes. Salió antes en este periódico, donde me tienen. "Por ahora", matizó Joaquín Estefanía en otro acto).