2 de Junio de 1995

En el XXI

Miro y palpo, oigo y leo: estoy en el siglo XXI sin saberlo pero lo dice Aznar. Con qué fruición, o uva mala, toman ese trozo las emisoras: España entró en el Siglo XXI el 28J (Jota de Pedro). ¡Ojalá! Ganó un buen montón de concejales y de consejeros autonómicos: o los perdió el PSOE en su calvario. Para Aznar equivale a la caída del muro de Berlín. Me recordaba imágenes (en la CNN) de un psiquiátrico de Jerusalén donde internan a quienes se creen el Mesías. Me escalofrió escuchar su proclamación de la derrota del infiel. Pero Aznar no había esperado su 28J: en el memorable mitin de Valencia contó su charleta con Dios. Ese día se bamboleaba, giraba como un derviche: pero el miércoles hablaba con la mas espantosa calma. Creo que no salió indemne de la barbarie de ETA. Si cree que ha derribado el muro de Berlín, y aplastado a la hidra roja, un día le agarrarán en Jerusalén. Sería grave que fuera ya presidente de gobierno: si sigue así, no va a llegar.

¡Palabras! Las que se traga la ministra de Sanidad, las gruesas que pronuncian los médicos públicos en la calle, que no es su sitio; y las de los enfermos, o pacientes. Estos ignoran su verdadero nombre: "unidades de gasto". Me lo cuenta el Dr. Ortega. Somos "unidades de gasto", mala cosa.

O somos "personas dependientes". En Lisboa los ministros sociales de los 34 paises del Consejo de Europa, explicaron que las personas dependientes, en el idioma políticamente correcto, "son aquellas que por la pérdida de la autonomía física o psicológica necesitan ayuda significativa para hacer frente a sus necesidades de cada día". Lo que trataba el Consejo era de que se les quite esa ayuda. Los paises del centro y el este de Europa tienen que revisar su política social y su economía; el Consejo les ayudará a sostener a sus "personas dependientes": pero tienen que deshacerse de ellas. ¡Paises dependientes, personas dependientes! El comunismo sostenía esos inútiles seres, y se hundió: el nuevo capitalismo democrático liberal les mantendrá hasta que la transición estipule que cada uno se alce o se hunda por si mismo. darvinismo de tiburones: así entramos en el XXI.

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Viernes 2 de Junio de 1995
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