En Bruselas, santificación del Padre Damián a cargo del Papa (le arrojaban por la calle preservativos rellenos de crema). Recordé al Dr. Gay Prieto, hablando en Tánger, sede de los franciscanos: decía que el Padre Damián era un cochino, y que con agua y jabón bien usados se previene el contagio de la lepra. No creo que esto impida su santidad, religiosa o cívica: era una abnegación para ayudar a terribles enfermos expulsados de la sociedad; y repugnantes. Prefiero a los cooperantes civiles: acuden a cambio de nada -- no hay reparto de parcelas en el cielo; y serían todas para los financieros, o se encargaría UGT-- y porque tienen mas sabiduría. No he visto bien el resultado de las órdenes religiosas en los puntos de la flaqueza humana: infancia -colegios--, vejez --asilos--, enfermedad y muerte --hospitales--; o el hambre del tercer mundo: van a cobrar almas, y pueden perder algo de atención al lavado de manos. Repito que, sin embargo, creo en su enorme bondad, en su sacrificio y en el desprecio a la propia vida.
Gay Prieto era un gran dermatólogo corpulento, alegre y lenguaraz. Viajaba por la Organización Mundial de la Salud deshaciendo viejos entuertos. Le conocí en los cocidos de Zarraluqui --el padre--, los primeros viernes de cada mes, con alguna indiferencia por la vigilia (los continúa su hijo, como el bufete; donde ya está un nieto). Temía Pepe Gay que la actividad clerical retrasase la vida real. Yo, tambien. Veo --"Abc"-- una estadística del retraso europeo en telefonía y comunicación: España está muy mal, muy mal, y solo están peor otros dos paises: Irlanda y Portugal. Es una coincidencia con el triunfo del clericalismo, con el catolicismo como parte del Estado (en esta Constitución están separados, pero no es verdad: la entrega de subvenciones, las leyes escolares, las dificultades para el aborto, la lucha por el divorcio; y la ofrenda al apóstol Santiago; y las elecciones); en Europa, claro. No hablemos de Suramerica. ¿Y los musulmanes, y los hindúes, y los animistas? Solo los calvinistas progresan y se nos imponen a los demás. (Paises ateos, no hay ninguno: lo quiso ser la URSS, y se la ha llevado el diablo. Ya lo anunciaron Ramón Serrano Suñer y la Virgen de Fátima: ésta, con mas precisión).